El año 2020 traerá consigo la obligatoriedad para toda Europa de construir las nuevas viviendas buscando el máximo ahorro energético y el autoconsumo por vía de las energías ‘limpias’. El Bierzo se adelanta al futuro y levanta la primera casa ‘cercana a cero energía’. El ideólogo ha sido Eusebio Arias, nacido en el Bierzo que después de media vida en Suiza volvió a la comarca titulado en Arquitectura y con una amplia experiencia profesional en la maleta.

En el año 2012 llegó a su despacho el encargo de construir una vivienda unifamiliar de alta eficiencia energética, que consumiese muy poco, pero que a la par contase con todas las comodidades y las tecnologías de una vivienda contemporánea. Un proyecto fuera de las reglas que se adoptaban en ese momento a la hora de construir una casa en el Bierzo pero que no suponía un reto particular para el arquitecto dado que estaba más que acostumbrado a proyectar viviendas altamente aisladas para combatir los fríos inviernos suizos.

Esta vivienda situada en el suelo rústico de Ponferrada consta de unos 300 metros cuadrados de superficie con amplios espacios de vida distribuidos en 2 plantas y semisotano. El principal fundador del proyecto ha sido su aspecto bioclimático, con la adecuación de la construcción al lugar en el que se iba a levantar, es decir aprovechar al máximo los recursos naturales disponibles como el sol, el calor de la tierra, la sombra estacional ofrecida por la vegetación y asegurar adecuadamente la protección contra las bajas temperaturas, la lluvia el viento y el exceso de radiación solar del verano, optimizando así la relación de la edificación con su medio ambiente, y consiguiendo de esta manera reducir a mínimos la demanda energética y a máximos el aporte energético natural.

Adecuar bien la edificación a la climatología ya supone un ahorro entre el 70 y el 80% del gasto energético, el restante se aporta a su vez mediante energías renovables.

“Estos generadores pueden ser calderas de biomasa, aerotermia (recuperación de energía térmica del aire) o geotermia (recuperación de energía térmica de la tierra), que es la tecnología que hemos seleccionado para esta casa con un suelo radiante de baja temperatura”, explica Eusebio Arias, además de precisar que las bombas de calor de aerotermia y de geotermia tienen la ventaja de un muy alto rendimiento más de 5 veces superior al de una caldera clásica, 1 kW consumido (electricidad) produce de 5 a 6 kW de energía térmica (agua o aire caliente).

Las fachadas expuesta a la intemperie se protegen. / QUINITO

Pasados a la práctica estos conceptos se materializan en un proyecto con un estudio minucioso de la distribución y orientación de las estancias de vida, de la posición y dimensión de huecos y salientes en las fachadas y cubiertas así como la definición precisa de detalles constructivos para la puesta en obra de materiales que son los habituales en la construcción local, pero de forma ultra eficiente, optimizando todos los elementos de la envolvente térmica del edificio, acristalamientos, aislamientos e impermeabilizaciones además de usar buenas estrategias para las instalaciones técnicas del edificio como la climatización, ventilación y producción de agua caliente sanitaria.

El balance energético de los primeros meses de uso de la vivienda es óptimo con una demanda energética de la vivienda confirmada en 11.7 kW/m2/año cuando la norma HE 1 del código técnico nos permitiría un máximo de 51 kW/m2/año. Por lo tanto, “la construcción consume aproximadamente 5 veces menos energía para su climatización que una vivienda proyectada según las exigencias actuales, y mucho más en comparación con la normas anteriores al código técnico de 2006, y aun así no es una casa ‘cero energía’, únicamente porque la legislación energética actual en España no lo permite, pero sí es de máximo ahorro energético y de rentabilidad a medio plazo”, asegura.

Las persianas exteriores jugando con el sol y las vistas. / QUINITO

 

En el proyecto se planteó una instalación fotovoltaica en cubierta sur, que una vez colocada generaría más energía eléctrica de la necesaria para el consumo global de la vivienda incluyendo la iluminación de led y el consumo eléctrico doméstico, por lo que la energía ‘sobrante’ del día podría distribuirse a otros usuarios por la red eléctrica, “a nuestros vecinos, por ejemplo”, explica Arias. La política energética fue quien puso trabas a este modelo, provocando que esa energía verde que sobra no sólo no se pague al productor si no que se ‘perdería’. La legislación actual no permite la construcción de viviendas mixtas, que sean productoras de energía renovable y a la vez consumidoras de energía de la red por las noches, el único recurso actual es el de una vivienda autónoma, para eso el propietario debería decidir entre adquirir baterías de almacenamiento de la energía sobrante que se produce durante el día para utilizarla durante la noche, “pero este modelo además de reducir la rentabilidad de la instalación a medio plazo, se ve obligado por ley a una tramitación complicada y sujeto al pago de un impuesto solar injusto y elevado, por lo que no se ha conseguido de momento finalizar una casa ‘ zero energy’ a la espera de un cambio de legislación que si no se hace por voluntad propia nos será impuesto si o si por la legislación energética europea”.

En la cubierta se puede ver la estructura en espera de sus captadores fotovoltaicos. / QUINITO

“La calefacción y el importante precio que han adquirido los combustibles que se venían utilizando hasta ahora como el carbón, el gas natural o el gasoil, han hecho que sea una preocupación a la hora de hacer o rehabilitar una casa y cada vez más personas se interesan en este tipo de construcciones. Todo eso supone un pequeño encarecimiento de la construcción del entorno de un 20% que es asumible a corto plazo, rentable a medio plazo e imprescindible a largo”, concluyó el arquitecto.

La construcción de esta vivienda ha sido finalizada en 2016 bajo la supervisión del arquitecto técnico Vicente Fernández Lago otro berciano apasionado de bioclimática y energías renovables y con la colaboración del arquitecto Roberto Pérez Enríquez.