Aminetu Haidar, que acaba de ser galardonada con el Premio de Derechos Humanos Robert F. Kennedy 2008, llega este martes a Ponferrada para inaugurar la "Semana Pobreza Cero" en el Campus del Bierzo en Ponferrada.
El Área de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de León, junto con otras instituciones, organiza, coincidiendo con el Día Mundial para la Erradicación de la Pobreza -17 de octubre-, una semana de actividades relacionadas con la sensibilización sobre la pobreza en el mundo. Durante esta semana, se expondrán, bajo el título Otras miradas, las fotografías que fueron presentadas por miembros de la comunidad universitaria al concurso del mismo nombre. La exposición tendrá lugar en el edificio de Servicos del Campus Universitario de Ponferrada para, en fechas posteriores, trasladarse a León.
La conferencia inaugural será impartida por la activista pro derechos humanos y el ex presa de conciencia, Aminetu Haidar, que acaba de ser galardonada con el Premio de Derechos Humanos Robert F. Kennedy 2008.
"SÍMBOLO" DE LA LUCHA DEL PUEBLO SAHARAUI
Este Premio de Derechos Humanos Robert F. Kennedy 2008 "es el verdadero reflejo del papel jugado por los activistas en el cultivo de una conciencia acerca de las violaciones flagrantes de los derechos humanos, y una valoración de su coraje y postura a favor del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y a favor del respeto de los derechos humanos en el Sáhara Occidental, en el sur de Marruecos y en las universidades marroquíes".
Aminetu Ali Ahmed Haidar nació en 1967 en El Aaiun. Obtuvo estudios primarios, secundarios, y el bachillerato en Literatura. Cumplidos ya los 41 años, tiene una hija, Hayad, de 16, y un hijo, Mohamed, de 14. Las emocionantes cartas que les escribía desde la cárcel en las que les describía mundos idílicos entre playas y palmeras para que ellos no perdieran la esperanza le valieron el apelativo de madre coraje saharaui.
Fue detenida por primera vez en 1987 por haber participado en una manifestación pacífica contra la ocupación del Sáhara Occidental, y estuvo mantenida cuatro años en las cárceles secretas marroquíes. Tras ser liberada en 1991, continuó sus luchas contra las violaciones de los Derechos Humanos en los territorios ocupados del Sáhara Occidental por lo que fue detenida de nuevo en varias ocasiones por sus actividades pacíficas en defensa de los Derehos Humanos. Aminetu Haidar fue liberada el 17 de enero del 2006 de la Cárcel Negra tras haber estado allí internada durante 7 meses.
Convertida en "uno de los símbolos" de la lucha del pueblo saharaui por su derecho a la autodeterminacón y a la independencia, le apoyan varias organizaciones, especialmente Amnistía Internacional,Human Rights Watch, la Organización Mundial Contra la Tortura y el Comité Español de Ayuda a los Refugiados.
Aminetu Haidar ha sido laureada con cuatro premios internacionales de derechos humanos, el Premio Juan María Bandres (mayo de 2006) en España, el Freedom Award 2006 (septiembre de 2006 en Washington), el Silver Rose (octubre de 2007 en el Parlamento Europeo), y el Premio Especial de Castelldefels (9 de mayo de 2008). También ha sido propuesta en 2005 al galardón de la Unión Europea, el Premio Sakharov del Parlamento Europeo y, en 2006, al Premio de Amnistía International.
El Premio de Derechos humanos Robert F. Kennedy fue creado por el Memorial Robert F. Kennedy, en 1984, para honrar a personas en el mundo entero que destaquen por su coraje y hayan contribuido significativamente a la defensa de los derechos humanos en su país. Además del un premio en metálico, los galardonados pueden participar, con el RFK Memorial, en proyectos para avanzar en su trabajo a favor de los derechos humanos, beneficiándose de los recursos y tecnologías a disposición de la Fundación. Desde 1984, se ha otorgado este galardón a 36 personas de 21 países.
http://www.rfkmemorial.org/legacyinaction/2008_announce
EL COMIENZO DE SU ACTIVISMO
En 1987 Aminetu Haidar quiso acercarse a una delegación de la ONU que visitaba El Aaiún y la policía marroquí la sorprendió con material propagandístico contra la ocupación militar marroquí. Fue detenida y permaneció hasta 1991 en la denominada cárcel negra de El Aaiún. Los tres primeros años fue mantenida con los ojos vendados. Durante ese tiempo fue dada por desaparecida y ni su familia ni ninguna organización supieron nada de ella. Relata el horror con voz suave y tranquila y ha hecho de la resistencia pacífica el símbolo de la lucha de su pueblo. "Supe después que a muchos de los chicos que detuvieron conmigo les arrancaron las uñas; otros, murieron; a algunos les tuvieron varios días colgados y les azotaron". Volvió a ser encarcelada en 2006, tras ser apaleada brutalmente cuando organizaba una manifestación en la ciudad saharaui de Smara.
Sin embargo, Haidar no esboza ni el más mínimo sentimiento de odio hacia los marroquíes que viven ahora en El Aaiún mezclados con la población autóctona. "De tantos años por el desierto, la cultura nómada de los saharauis se ha basado en tratar bien a los vecinos. Estamos en contra de la ocupación y nuestra oposición es hacia el régimen de Marruecos, no contra su pueblo, al que consideramos hermano y que no tiene la culpa de nada".
La columna vertebral hecha añicos, la vista disminuida, las costillas frágiles y una úlcera de estómago son las consecuencias físicas que aún perduran de las torturas. De las psicológicas y morales, habla con pudor, queriendo derivar su sufrimiento al de todo su pueblo.
Extracto de una entrevista hace un año durante una conferencia en Málaga:
Lleva 20 años en una lucha pacífica que reivindica el derecho de autodeterminación del Sahara Occidental, ocupado por Marruecos desde 1975. Su activismo la mantuvo durante cuatro años desaparecida en un centro secreto marroquí, en el que conoció las torturas y la vejación. Galardonada con el V premio Juan María Bandrés de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, esta mujer serena, de 40 años de edad y madre de dos hijos, volvió a ser encarcelada en 2006, tras ser apaleada brutalmente cuando organizaba una manifestación en la ciudad saharaui de Smara. Esta semana ha participado en unas jornada sobre mujer y violencia organizadas por Aspa en Málaga.
¿Cómo es la situación en el Sahara Occidental a día de hoy?
Siguen los encarcelamientos, las torturas, la represión.... No existe el derecho de expresar las opiniones, ni el derecho a la libertad. La situación hoy en día es aún peor, porque el 19 de este mes hubo una manifestación y las fuerzas de seguridad marroquí contestaron con una violencia brutal. Hay una mujer mayor ingresada en el hospital en situación muy grave, y un joven que está en coma. Los estudiantes saharauis sufren violaciones. Hay dos activistas de Derechos Humanos a los que también han torturado. Uno de ellos sigue en la cárcel.
Muchos saharauis hablan de volver a retomar la lucha armada ¿Qué puede ocurrir de aquí a finales de año?
Si se sigue torturando a la gente, violando sus derechos y respondiendo a las manifestaciones pacíficas de una forma agresiva, se puede esperar lo peor. El pueblo saharaui no va a aguantar mucho más, porque ya ha aguantado suficiente. Después de las declaraciones del enviado especial del secretario general de Naciones Unidas a favor de la propuesta marroquí, ya no queda ni una gota de confianza por parte de los saharauis en la ONU. Para ellos, la comunidad internacional ha perdido la credibilidad. Los saharauis seguro que van a buscar otra solución.
¿Cree que la comunidad internacional toma en serio la posibilidad de que el pueblo saharaui retome las armas?
Claro que lo va a tomar en serio. Los saharauis han luchado durante 16 años en unas condiciones peores que las actuales. Se llegó al alto el fuego por un acuerdo con Naciones Unidas y ahora esas Naciones Unidas fallan a los saharauis.
¿Marruecos le permite entrar en el Sahara Occidental?
Estoy en una situación especial. Salgo y entro, y no me dicen nada directamente, pero lo hacen indirectamente, contra mis hijos, contra mis familiares. No van contra mí porque soy una persona conocida y cuando estuve encarcelada intervino la Unión Europea y Estados Unidos. Eso no significa que los demás estén en la misma situación. Los otros activistas de Derechos Humanos saharauis que están en la zona ocupada no tienen ese privilegio.
¿Dónde están sus dos hijos?
Allí. Ellos no tienen pasaporte.
Torturada, encarcelada, apaleada... Usted misma ha dicho que es un milagro que siga viva. Después de pasar por todo eso ¿cómo se espanta al miedo?
Sé que con mi trabajo defiendo otras voces reprimidas que no pueden llegar lejos y eso me ayuda a superar el miedo. No me siento sola, me siento apoyada por organizaciones internacionales. Me empujan a seguir.
Los gobiernos parecen no escuchar ni al pueblo saharaui ni a todo ese movimiento solidario que le apoya.
Nosotros no contamos con los gobiernos; nosotros contamos con los pueblos. Los gobiernos vienen y van, pero los pueblos permanecen. Sensibilizando al pueblo conseguiremos que los gobiernos cambien respecto al Sahara.
¿Qué le exige el pueblo saharaui al Gobierno español?
El Gobierno español tiene una responsabilidad histórica, jurídica y moral en este asunto. Pedimos que sea valiente y haga lo que ha hecho Portugal con Timor del Este y que conceda al pueblo saharaui sus derechos.
En los campamentos de refugiados, la mujer saharaui es una piedra angular ¿cuál está siendo su función en el movimiento de respuesta que tiene lugar en el Sahara Occidental?
La mujer saharaui ha tenido y tiene un papel fundamental en la la lucha por conseguir los objetivos del pueblo saharaui. La mayoría de los manifestantes en las zonas ocupadas son mujeres; las mujeres han sufrido las torturas y las desapariciones, y siguen sufriendo.
¿Cuántos desaparecidos? ¿Cuántos presos?
Presos políticos hay 58. Los desaparecidos son 526.
Usted misma fue una desaparecida durante casi cuatro años.
Vivir esa experiencia me dio más fuerza para luchar. Me duele el alma y me tortura la conciencia no conseguir conocer el destino de esos desaparecidos.
Su propio caso es espeluznante.
Pasé encarcelada, sin juicio, cuatro años, con los ojos vendados, día y noche. La comida no valía ni para los animales. Fui torturada durante tres semanas. Me aplicaron corriente eléctrica, me amarraron a una silla con cuerdas, me pegaron seguidamente. En pleno invierno nos sacaban fuera y nos echaban agua helada. Los insectos vivían en mi cuerpo. Desconocíamos lo que pasaba fuera, y nuestros familiares desconocían si seguíamos vivos o no. Cada dos o tres meses traían perros salvajes Hay dos personas que estuvieron conmigo que aún siguen con las marcas de los perros. Nosotras tuvimos suerte de no ser violadas aunque los guardas lo intentaron. Hay otras que si lo han sufrido, y de forma brutal.
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