La generosidad interesada de don José Luis Rodríguez con los “sinvergüenzas” del mundo financiero, contrasta poderosamente con la “requisa” a la que yo he sido sometido por el Gobierno monclovita que él preside. El Ministerio de Medio Ambiente, a través de la Confederación Hidrográfica del Norte de España, me ha expropiado, forzosamente, un trozo de una pequeña huerta de regadío que tengo plantada de árboles frutales, a veinte pasos de casa, a orillas del Burbia.
La compré en agosto de 1989 y pagué por ella a razón de 5.555 ptas. el metro cuadrado. El importe total figura en la Escritura Pública y, en base a él, pagué todos los gastos e impuestos correspondientes, incluso el de Actos Jurídicos Documentados que el propio Estado me cobró. ¿Cómo es posible que diecinueve años después, con todo lo que ha subido la vida (sin que medie ningún tipo de recalificación a la baja, sino al contrario), me fije un “JUSTIPRECIO” de mil pesetas (6 €) el metro cuadrado? ¿Es ésto razonable y justo? Evidentemente no, y lo puede entender cualquiera. Sin embargo, el Gobierno, supuestamente democrático, me “EXPOLIA” y me da el mismo trato que Fidel Castro dio a las propiedades de los españoles en Cuba.
El Jurado Provincial de Expropiaciones que atendió parcialmente mi Recurso de Reposición fijando en cuatro mil pesetas (24 €) el metro cuadrado, es la muestra evidente de la “trágala” gubernativa y de que el “Estado de Derecho” no es tal. ¿Es razonable tener que entrar por el aro del Recurso Contencioso Administrativo para reclamar dos millones de pesetas que, honradamente, creo que me han estafado? No. No es razonable, ni lógico, ni operativo. El Estado lo sabe mejor que nadie y por eso abusa y me deja en la indefensión. ¿Cómo confiar en las Instituciones?
Además, después de dieciocho meses, todavía no me han pagado los intereses de demora. ¿Cuándo será, y qué tipo fijarán? Hablé varias veces con Oviedo y con Ponferrada, y siempre me dicen que “lo de los intereses” lo llevan en un expediente aparte. ¿Será verdad o me estarán engañando? ¿Tendré que reclamar también por escrito certificado y acuse de recibo? ¿Me pagarán los intereses de los intereses?
Estas preguntas, estas preocupaciones mías, seguro que le importa un “saramago” a la señora Presidenta de la Diputación de León y al señor Herrera, Presidente de la Junta. Ahora, Valladolid ya maneja a su conveniencia la Cuenca del Duero y las aguas esenciales de la montaña oriental leonesa. Los ríos bercianos Sil, Boeza, Cúa, Burbia, Valcarce y Selmo, como no pueden hacerlos pasar por Castilla, les da lo mismo quién los “mande”, y permiten, sin inmutarse, que la gestión pase de Oviedo (Asturias) a Orense (Galicia), y perdamos competencias en la delegación de Ponferrada, donde hay treinta puestos de trabajo. A los bercianos nos obligan a tener que viajar a otra provincia, de otra Comunidad, que está a casi doscientos kilómetros de distancia, que sólo tiene comunicación por una mala carretera, y sin transporte público.
Es evidente, -y así debe constar a todos los efectos-, que, en esto de los ríos, los lagos, los arroyos, los pantanos, los embalses, “las ninfas”, (y en las aguas en general), los bercianos no pintamos nada, pues no somos ni de León ni de Castilla, sino una simple “colonia gallega” y, como tal, tendremos que seguir practicando el gallego, y desplazarnos a la “metrópoli” para todos los asuntos y trámites relacionados con la gestión de este bien esencial e imprescindible, para la vida y el desarrollo, que es el agua.
Desde Orense mandarán y ordenarán nuestro futuro, que, naturalmente, quedará subordinado a los intereses de la comunidad vecina y del Bloque Nacionalista Gallego. En caso de conflicto, siempre llevarán las de ganar, pues son una Comunidad Histórica de primera, y nosotros los “pobres bercianos” sólo existimos para eso, para que nos colonialicen también desde fuera, sin que Castilla, ni León, muevan un dedo para evitarlo.
Luego, tenemos que aguantar, aquí en la capital, voces ignorantes, envidiosas y malignas arremetiendo contra las gentes bondadosas, laboriosas y sufridas del Bierzo: se permiten llamarnos “separatistas”. Sí, separatistas, y engreídos privilegiados que recibimos trato de favor desde que don José Mª Aznar presidía la Junta y, viendo lo evidente, nos concedió lo que exigíamos, un Estatuto Comarcal que intentara dar carta de naturaleza administrativa a lo que siempre fue una realidad sólidamente afianzada en fortísimas e indiscutibles realidades geográficas, climáticas, sociales, culturales, etc. etc.
Por desgracia, este Consejo Comarcal del Bierzo, por el que tanto hemos peleado, no suele estar a la altura de las circunstancias y no lucha por nuestros intereses. Produce rabia y asco que todavía no haya dicho nada en relación con esa provocación terrorífica de incinerar residuos tóxicos en la cementera de Cosmos. ¿Cuándo se pondrá al frente de la lucha en apoyo total de la organización Bierzo Aire Limpio, y de todos los bercianos? La lucha será larga y tremenda, pero ganaremos, aunque tengamos en frente, en comunión, a los señores Herrera y Zapatero. ¡No podrán con nosotros!