Las recientes noticias acerca de la adopción de la cooficialidad de la lengua leonesa en el consistorio leonés a instancias del concejal Pardo me llevan a realizar en voz alta una serie de reflexiones.
En primer lugar, señalar que el estatus de oficialidad para una lengua, dentro de nuestro ordenamiento jurídico, sólo puede ser otorgado por un Estatuto de Autonomía, y a día de hoy el Estatuto que tenemos sólo menciona al leonés como un patrimonio lingüístico, nunca como una lengua oficial, y por consiguiente los poderes locales inscritos en el ámbito territorial del mencionado Estatuto han de ser consecuentes con el mismo.
Sin duda es loable que se pretenda proteger uno de los principales valores de nuestro patrimonio cultural, pero sin que ello suponga un engorro burocrático para la administración y los ciudadanos y un gasto extra y prescindible para las arcas públicas. En esa tarea de protección, promoción y conservación de la lengua tradicional leonesa seguramente tendrían mucho más que decir los ayuntamientos de Villablino, Riello, Páramo del Sil o Castrillo de Cabrera, municipios todos ellos donde hoy por hoy la lengua leonesa goza de mayor vitalidad que en el municipio capitalino, donde hace ya mucho tiempo que sólo es un recuerdo y gran parte de su población seguramente no utilice ningún leonesismo en su castellano cotidiano.
También cabe preguntarse cómo se regula la lengua leonesa que el concejal Pardo trata de “oficializar”. En la actualidad sólo existen dos organismos reguladores para el habla del dominio lingüístico asturleonés, en el Principado la Academia de la Llingua Asturiana, y en Miranda do Douro el Anstituto de la Lhéngua Mirandesa, si bien esta última y por razones lógicas tiene gran influencia del portugués, especialmente en su grafía, lo que conlleva a que la regulación del habla asturleonesa de Zamora y León corresponda a la ALA, que aunque circunscrita al Principado y dependiente de su Gobierno Regional, ha realizado una gran labor al sur de la Cantábrica. Sin ir más lejos, el Diccionariu Xeneral de la Llingua Asturiana incluye referencias a determinados lugares leoneses como Toreno, Armellada de Órbigo, Los Argüeyos o incluso Miranda do Douro.
La recuperación de una modalidad lingüística necesita de un gran trabajo continuo y callado de filólogos, movimientos culturales y personas sensibilizadas, así como de los potenciales hablantes, como bien nos podrían señalar asturianos y mirandeses, nunca de políticos hambrientos de titulares y deseosos de liderazgo.
Esperemos que el asturleonés de León y de Zamora conozca una nueva etapa de renacimiento cotidiano y literario, llegue a ser asignatura optativa en las escuelas e institutos, se promuevan todas las variantes locales, como el Pal.luezu, y que los políticos que utilizan el patrimonio cultural de todos como arma arrojadiza de su actuación política no se den cuanta de sus errores tan tarde como Sabino Arana, que a la hora de su arrepentimiento la mecha de la discordia ya estaba encendida.