¿Plan del Oeste? Aquí más bien parece que al final no va a haber plan, y si de puntos cardinales hablamos, parece que lo que se está perdiendo, si no se ha perdido ya desde hace tiempo, es el norte.
El caso es que, "tirando de hemeroteca", frase de la que gustan, valga la redundancia, tirar los políticos frecuentemente -aunque son pocos los que de verdad se preocupan por acudir a ellas y así no tener que hacer de la frasecita un simple recurso dialéctico y demagógico-, y en relación con la que el Ministro de Fomento ha montado por estos lares, con sus recientes declaraciones sobre lo que al Bierzo le espera en materia de infraestructuras ferroviarias, el caso es que, mira tú por dónde, el 23 de julio del año 2004, en los albores de la era Zapateriana, y en su tierra, se celebraba el primer Consejo de Ministros del Gobierno socialista tras su llegada al poder.
En dicho Consejo de Ministros se iba a aprobar un polémico plan, el Plan del Oeste, que ha dado mucho que hablar en estos últimos cinco años y medio. Uno de los proyectos que recogía ese Plan del Oeste, insistimos, aprobado en Consejo de Ministros, era -no se lo pierdan-: el AVE León-Ponferrada-Monforte de Lemos. Sí, en serio.
El proyecto contemplaba una inversión de "744 millones de euros". Se hablaba de un "AVE, de doble vía, de 135 kilómetros de recorrido", y cuya conclusión "está prevista para el 2011". Una conexión "fundamental" para el noroeste, Castilla y León y Galicia, como así apostillaba en la rueda de prensa posterior a dicho Consejo de Ministrios el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Todo sonó muy bonito, y así se recogió y publicó entonces en este diario. Ya en aquel momento, "colgada" y leída la noticia, uno tenía la sensación de haber sido entusiastas en exceso, dejándonos llevar por la "lluvia de millones" en inversiones para El Bierzo que, no en vano, se recogían en un plan que acababa de ser aprobado nada más y nada menos que por un Consejo de Ministros.
El paso del tiempo ha confirmado los excesos del pasado, a la vez que ha ido inoculando necesarias dosis de prudencia para evitar nuevos excesos en el presente y prevenir otros posibles en el futuro... esté en el poder un ser de angulosas cejas, uno con bigote y barba o un híbrido -según está el patio, nunca se sabe-.
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