CARTA DE EL BIERZO DEL
PATRIMONIO INDUSTRIAL MINERO
“España es rica de metales, de plomo, de estaño, de argent vivo, de fierro,
de arambre, de plata, de oro, de piedras preciosas, de toda manera de piedra
mármol, de sales de mar et de salinas de tierra et de sal en peñas et dotros
mineros mucho: azul, alma gra, greda, alumbre et otros muchos de cuantos se fallan
en otras tierras...”
Alfonso X el Sabio. Primera Crónica General.
1.-
Introducción
Escondido en las entrañas de la tierra el mineral ha constituido desde tiempos
prehistóricos uno de los recursos naturales más codiciados por el ser humano.
De este modo, cargado de un significado simbólico —otorgado por la mitología- o
exclusivamente concebido desde un prisma económico de explotación, su búsqueda
y gestión se ha revelado a lo largo de la Historia como una de las actividades
humanas de mayor impacto sobre el medio.
Partiendo de la afirmación de que la Minería se erige como una de las
principales actividades humanas de explotación, siendo en la actualidad
imprescindible no sólo para la vida cotidiana sino también para el progreso, la
labor de conservar explotaciones mineras sin actividad, no sólo es recomendable
sino fundamental para el conocimiento de la industria, considerándose, estos
vestigios parte integrante de nuestro patrimonio común.
Esto adquiere especial relevancia cuando comprobamos que en Europa, durante las
últimas décadas del siglo XX, se produjo una reconversión generalizada del
sector minero que apartó de esta actividad a miles de personas y dejó, casi de
un día para otro e independientemente del estado de agotamiento de sus filones,
en trance de desaparición la mayor parte de las instalaciones mineras. Pese a
que la conservación futura de la totalidad de éstas es imposible, no lo es el
hacer una selección de las más representativas para catalogarlas y protegerlas
legalmente para su conservación, de la misma manera que hoy en día es
indiscutible la conservación del patrimonio religioso o defensivo, aunque desde
hace siglos se encuentre en desuso.
Además, aunque antaño se considerara que las instalaciones mineras perturbaban
el medio natural, hoy en día la conservación de las mismas se percibe como un
acto que garantiza la preservación de los paisajes culturales, preconizada por
la convención Europea del Paisaje del Consejo de Europa, promulgada en
Florencia el año 2000.
Urge, por tanto, que las administraciones competentes en la defensa del
Patrimonio Histórico, los municipios, las empresas, sobre todo las públicas, y
los colectivos profesionales vinculados a la Minería aúnen esfuerzos para
establecer una primera selección de las explotaciones mineras que deben ser
conservadas y rehabilitadas para su visita pública. Esta iniciativa aparte de
enriquecer nuestro Patrimonio Histórico, servirá, gracias al turismo cultural,
para establecer un mínimo desarrollo sostenido e impedirá el abandono y quizás
la desertización de amplios territorios de la Península Ibérica, la cual desde
tiempos romanos ha sido conocida por sus ricos y abundantes vetas de minerales
tales como testimonian los antiguos yacimientos auríferos de las Médulas,
incluidas en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, las minas de
mercurio de Almadén o las explotaciones de cobre de Río Tinto.
Ahora bien, antes de continuar, resulta necesario matizar una cuestión
conceptual. El presente documento, nacido en el seno del Plan Nacional de
Patrimonio Industrial, no pretende abordar el Patrimonio Minero circunscrito al
modelo de producción preindustrial, sino única y exclusivamente el conjunto de
evidencias materiales e inmateriales vinculadas a la explotación minera en el
ámbito de la Industrialización. Se trata pues de un Patrimonio que posee unas
características propias, con auténtica personalidad, y que es, por tanto, susceptible
de un tratamiento individual.
2.-El concepto de Patrimonio
Minero
Inserto paradójicamente en un
sector industrial que, tras vivir una profunda transformación en la década de
los 90, manifiesta en la actualidad una marcada tendencia económica alcista, el
Patrimonio Minero Tradicional, es decir, el vinculado a la explotación del
carbón, el plomo, la sal y otros recursos naturales, se ha convertido en el
epicentro de no pocos foros nacionales e internacionales. En estas reuniones,
ora articuladas en torno a la preocupación de los ciudadanos o de las propias
Administraciones Públicas, abandono, deterioro y pérdida son conceptos que
centran y motivan el discurso de salvaguarda del Patrimonio Minero.
Realizando un análisis detallado
de este discurso puede apreciarse que el mismo ha girado y gira, en algunos
casos todavía, alrededor de dos pilares:
1.- El valor del Patrimonio
Minero como fósil evocador de un tiempo desaparecido. Tiempo interpretado en
clave de explotación y camaradería, tiempo iniciático, tiempo de progreso
tecnológico y destrucción medioambiental, en suma, Tiempo.
2.- El valor del Patrimonio Minero como regenerador de comunidades cuya
gestación y desarrollo se produjo en torno a la mina y que con el cierre de la
misma se han visto condenadas a la desaparición.
Ahora bien, como están
demostrando los grandes proyectos de conservación y puesta en valor emprendidos
por Comunidades Autónomas, Provincias y Municipios, el Patrimonio Minero va
mucho más allá de esta concepción simplista. Cuando hablamos de bocaminas,
galerías, pozos o ferrocarriles mineros no nos referimos únicamente a los
restos de un gran naufragio, nos encontramos ante un verdadero documento para
el estudio de la Historia, de la Historia con mayúsculas. Estamos frente a un Patrimonio
con personalidad propia derivada de un conjunto de valores:
- Valores Históricos
- Valores Materiales
- Valores Medioambientales
- Valores Antropológicos
- Valores Estéticos
La existencia de estos valores, que confieren una personalidad propia al
Patrimonio Minero, es la que determina la necesidad de arbitrar protocolos de
actuación o directrices metodológicas por parte de las Administraciones
Públicas, que permitan guiar las actuaciones en el entorno de la mina.
3.- Metodología de intervención
en complejos mineros.
1. Inventariado
Se considera necesaria la realización de un Inventario del Patrimonio
Industrial Minero como primer requisito para poder planificar su protección y
promoción. En él, deberán identificarse los elementos y conjuntos susceptibles
de protección y tutela.
Para que dicho Inventario sea realizado con el necesario rigor científico
deberá abordarse desde la independencia de criterios interdisciplinares,
elaborando previamente una metodología, un lenguaje y un código de criterios de
interpretación y valoración comunes entre las distintas disciplinas y agentes
involucrados de modo que se garantice la objetividad, la coherencia, la
durabilidad y la accesibilidad de las informaciones recogidas.
En la labor de inventariar los bienes vinculados a cualquier complejo minero
habrá de considerarse, al menos, la inclusión de los siguientes datos:
- Estudio histórico del complejo
- Ubicación de cada uno de los
elementos que constituyen el complejo minero
- Régimen jurídico de los mismos
- Estado de conservación. Análisis
patológico
- Estudio antropológico
2. Selección
Establecido el conjunto general, se deberán seleccionar los elementos de
singular
relevancia y aplicar los grados de protección adecuados a cada caso en función
de las
normativas legales municipales, autonómicas, estatales y mundiales.
Serán criterios de aplicación;
- La autenticidad histórica
- La representatividad tipológica
- La antigüedad absoluta y
relativa en cuanto a tipología o técnica
- El estado de conservación
- La integridad de sus rasgos de
identidad cultural y tipológica
- La significación histórica
- La relación del inmueble con la
comunidad en la que se inserta
- Las posibilidades de gestión del
complejo minero por parte de la comunidad
propietaria, garantizando unos mínimos de sostenibilidad.
3. Protección jurídica
Resulta imprescindible para la conservación de los complejos mineros la
protección jurídica de los bienes muebles e inmuebles que lo integran. Esta
protección quedará articulada principalmente a través de Las figuras
establecidas en la legislación de Patrimonio Histórico o Cultural vigente y en
la Normativa del Suelo. Es necesario que las Administraciones Locales
contemplen la conservación del Patrimonio Industrial Minero en sus
planeamientos urbanísticos. Por su parte, las Administraciones autonómicas
deberán proteger este Patrimonio mediante las correspondientes declaraciones de
Bien de Interés Cultural y categorías asimilables.
4. Intervención
La intervención debe ser concebida como el resultado de un proceso previo de
investigación, materializado a través de herramientas como Planes Directores,
Estudios Previos o Estudios de Viabilidad Estos instrumentos permitirán abordar
las actuaciones sobre el Patrimonio Minero con las garantías adecuadas, sobre
un sólido conocimiento del bien y en base a unas estrategias correctamente
planificadas a todos los niveles (técnico, de gestión, de uso, etc.)
En el diseño de la intervención se contemplarán el conjunto de actuaciones
vinculadas a la puesta en valor de los elementos particulares del complejo así
como también de la dimensión medioam biental-paisajística del mismo.
En la medida de lo posible, es decir dentro de los límites que permiten
salvaguardar la identidad integridad y autenticidad de los bienes culturales,
se podrá optar por dotar al complejo minero — en aras de una mayor rentabilidad social y sostenibilidad del
proyecto- de usos compatibles con la puesta en valor de su condición
patrimonial.
El acceso al interior de la mina, motivado por La observación de procesos
naturales — niveles mineralizados- o por el
deseo de obtener una experiencia vital, se realizará, en todos los casos, tras
el establecimiento de unos mínimos de seguridad, con los límites impuestos por
la conservación. Quedaría garantizada esta seguridad si el conjunto de
preceptos que la articulan estuviera incluido o incorporado en la normativa
legal vigente, siendo la ejecución de los mismos competencia de técnicos
especialistas en la materia.
5. Difusión
Entre los principios rectores de la labor de conservación del Patrimonio
Industrial Minero ha de encontrarse la posibilidad de puesta en valor del
mismo. Si una mina abre sus puertas al público, es decir si tiene sentido,
entre otras cosas, la preservación de su naturaleza perecedera, es porque la
ciudadanía muestra interés por atravesar el umbral de la misma. Inserto en esta
corriente se encuentra el reciente fenómeno del Turismo Minero.
Habrá de llevarse a cabo la planificación de programas educativos y
comunicativos que faciliten el acceso conceptual al entorno y contenido del
complejo minero, adoptando el modelo que la Administración Competente
determine: museos mineros, musealización de minas, parques mineros, parques
culturales, parques patrimoniales, etc. Interpretar el Patrimonio Industrial
Minero y sensibilizar a la población sobre la relevancia de su especial
naturaleza —a través de exposiciones, publicaciones, congresos, etc- habrán de
considerarse tareas de imprescindible cumplimiento por parte de los poderes
públicos, máxime cuando la transformación estética del tiempo y del espacio,
característica del mundo contemporáneo, impulsan el deseo social en idéntica
dirección.
6. Conservación Preventiva y Mantenimiento
Los trabajos de conservación y restauración de los elementos de la mina han de
planificarse considerando sus particularidades naturales —geológicas-
(constantes inundaciones, derrumbamientos, dificultades para el control
medioambiental, etc). Serán imprescindibles para el buen funcionamiento de las
instalaciones mineras las labores de conservación preventiva y el
mantenimiento.
4.- Conclusiones
En constante litigio con el paso del tiempo, los gestores del Patrimonio han
conseguido elevar al lugar que corresponde, tras décadas de olvido, al conjunto
de bienes muebles e inmuebles, de naturaleza material e inmaterial, vinculados
a la explotación minera durante el periodo de la Industrialización.
Valores históricos, estéticos, antropológicos y medioambientales avalan la concepción
del Patrimonio Minero Industrial como fuente de conocimiento para el estudio de
la Historia, habiendo permitido esto último elaborar proyectos y estrategias de
gestión para dicho Patrimonio de carácter integral.
De este modo, y pese al propio concepto de caducidad que late tras la creación
de la mina, la idea de conferir perpetuidad a los elementos materiales e
inmateriales de la misma — dotándoles
de un nuevo uso o simplemente evidenciando el valor social inherente a su
condición patrimonial- debe constituir el motor de las políticas de
investigación, conservación y difusión diseñadas por las Administraciones
Públicas. Unas Administraciones que, garantes de la conservación y
enriquecimiento de la Patrimonio, por mandato constitucional, han de diseñar
sus actuaciones, en el ámbito de la mina, teniendo como principales objetivos:
- El conocimiento exhaustivo de la
mina y su entorno, natural y cultural
- La protección jurídica de los
elementos que componen el complejo minero de explotación.
- La conservación de los elementos
más significativos del complejo minero.
- La implicación y participación
activa de las comunidades o grupos humanos en los que se inserta el complejo
minero para la puesta en valor del mismo, así como para su mantenimiento.
Como la indumentaria de trabajo abandonada en las bocaminas, desafiando al paso
de los años, el Patrimonio Minero Industrial, aletargado bajo el peso de los
conflictos sociales que provocaron su olvido, ha de ser rescatado del silencio
que todavía lo envuelve. Muchos son los proyectos e iniciativas puestas en
marcha para devolver la palabra al patrimonio escondido en el interior de la
tierra, la presente carta no pretende sino convertirse en un haz de luz en la
oscuridad de esa mina.