El comercio del centro de Ponferrada y de cualquier población del Bierzo merece resurgir. El comercio local ha estado siempre al servicio de todos los habitantes de las poblaciones donde se ha asentado. Ha estado en momentos de bonanza y continúa con muchas dificultades, en momentos críticos como los que nos toca vivir. El comercio tradicional, tiene esas ventajas de las que carecen las grandes superficies, que tienen otras -nadie lo niega-, pero hoy el protagonismo es para “el comercio de aquí”. La importancia social que tienen las pequeñas y  medianas empresas, es vital para la economía  comarcal. Los cambios en la forma de comprar de hace décadas, han hecho mella en las formas de negocio, en las costumbres, per de nosotros, de los que somos y vivimos aquí, va a depender la supervivencia de un sector, que reporta innumerables beneficios al territorio.

Según los expertos, los comercios de toda la vida, dan estabilidad al empleo, y participan en el movimiento de todo el territorio, nutriéndose de proveedores locales y contribuyendo a dar vida a la ciudad, con el flujo de personas que entran y salen de un establecimiento a otro, en busca de un trato cercano y de un consejo amigo.

Piense… cuando va a una ciudad, con tiempo para todo. Además de visitar sus monumentos, probar su gastronomía,  ó ir de paseo, siempre se busca “la calle de las compras”, la de las tiendas, la zona de los bares para tomarse alguna tapa típica…saber que en cualquier centro urbano, hay un área que espera y que ofrece, por que allí se concentra la vida de esa localidad.    Es el comercio urbano el que conoce la vida de cada barrio, el que satisface sus necesidades, el que ofrece calidad en el servicio. Hoy este comentario en el aire está con ellos, con todos y cada uno de los comerciantes de Ponferrada y de cualquier otra población del Bierzo, que dan energía, actividad, fuerza y optimismo, a sus pueblos, a sus villas, a sus ciudades. Para vestirse, para calzarse, para llevar por dentro, para lucir por fuera, para comer, beber, leer, para el vestido de ceremonia, para encontrar el traje adecuado, para bailar, para llenar la cesta de la compra, para curar una herida, para cambiar neumáticos, lámparas, cuadros, maletas, bolsos, …de todo y para todos hay en el comercio urbano, el mayor almacén abierto al mundo, donde se abastecen sus gustos, sus necesidades.

Pero esta defensa, lleva también un ruego, o exigencia a sus propietarios: vigilen el género y el trato al cliente, el ambiente del establecimiento, los precios, las ofertas y los horarios… si queremos mantener nuestro comercio el compromiso tiene que ser de las dos partes. De esta forma no habrá ningún problema, para entrar en cualquier tienda de nuestro comercio más próximo,… El comercio local da vida…muévelo.