Los tiempos cambian y lo que hace algunas décadas era totalmente desconocido (el turismo rural), cobra cada vez mas importancia. En los años 60 del pasado siglo, era desconocido el fenómeno del turismo rural. En realidad para una gran parte de la población el turismo en si era propio mas bien de extranjeros. En los pueblos los niños en vacaciones cambiábamos los libros y cuadernos por las labores agrícolas. En El Bierzo era la época de la siega del centeno (el pan se decía), de su acarreo a las eras, de las majas y las trillas, del riego día y noche,…..tareas estas en las que los niños colaborábamos asiduamente combinadas además con el pastoreo de vacas y ovejas. Eso de ir unos días a la playa era impensable; si acaso en algunas ocasiones al río cuyas aguas bajaban negras por el carbón.

Hoy corren otros tiempos y las autoridades locales intentan fomentar el turismo rural, que a menudo tiene mucho de didáctico. Los pueblos con un pasado minero (Castropodame por ejemplo con sus minas romanas de oro), tratan de poner en valor ese patrimonio, pues por fortuna el nivel cultural actual permite a un número creciente de personas apreciar, admirar y disfrutar con la contemplación de unos restos que durante siglos fueron completamente ignorados por el vecindario. Pero la cultura no sólo se limita al estricto campo de la historia, el arte o el patrimonio arqueológico. Una singular estructura geológica por ejemplo puede ser motivo de interés, también algún especial tipo de árboles y otros muchos ejemplos mas como el del pueblo aragonés de Valdealgorfa.

 

EL TUNEL DEL SOL

Hoy día y gracias a la Red podemos conocer muchos datos sobre esta localidad,(próxima a Alcañiz); en la que una combinación casual de varias circunstancias la están haciendo muy conocida. Se puede comprobar en la Red, “pinchando” la expresión “Túnel del Sol en Valdealgorfa” o algo similar.

Se da la circunstancia de que en dos ocasiones todos los años (si no hay nubes lógicamente), la posición de La Tierra respecto al Sol es tal que los rayos solares atraviesan un largo túnel (longitud de 2.139 m. según mis medidas realizadas sobre ortofotos del SIGPAC). Es un túnel que en su día era de un ferrocarril minero según tengo entendido. Las fechas son siempre el 26-27 de marzo hacia las 7 de la mañana (horario de invierno) y el 16-17 de septiembre hacia las 8 menos cuarto (horario de verano), y también de la mañana. Bueno aclaro que esto es una primera aproximación. Hay una sinfín de detalles mas que se podrían señalar y que de hecho yo ya he señalado en numerosos apuntes que desde hace 4 años estoy realizando.

El fenómeno es singular en principio por su belleza y espectacularidad; pero lo es también por ser un magnífico ejemplo para aprender y poner en práctica una serie de conocimientos mas o menos complejos de astronomía, geodesia y matemáticas. No es momento de hablar de trigonometría esférica, ni de los movimientos de La Tierra, ni de su forma geométrica, ni de la medida del tiempo,…….pero todos estos conceptos tienen estrecha relación con lo que ocurre en ese túnel de Valdealgorfa. En la actualidad hay repartidas por toda la geografía española numerosas asociaciones astronómicas, que se dedican a la divulgación y al estudio de lo que popularmente se conoce como “los cielos”; pero siempre desde una perspectiva científica y racional. Para los miembros de estas asociaciones y para otras muchas personas que sienten curiosidad por aprender, el estudio de fenómenos como el de Valdealgorfa son de gran interés.

Las autoridades locales intentan aprovechar esa circunstancia para dar a conocer su pueblo y fomentar visitas al mismo. Además hay alguna otra característica que hace de Valdealgorfa un pueblo singular en este aspecto. Resulta que el súper conocido meridiano de Greenwich (meridiano 0º); pasa por su entorno en concreto y según mis medidas (siempre sobre ortofotos del SIGPAC) a sólo 67 m. del extremo oriental del túnel. Aclaro que los 67 metros son tales si trabajamos en Datum conocido como ED-50.Sin duda muchos lectores dirán y ¿eso que es?. Sería complicado explicarlo aquí de modo breve y sencillo; pero es un ejemplo de como el análisis de este fenómeno, nos obliga a indagar en diversos campos del conocimiento. Hay mas. Por ejemplo podemos preguntarnos porque ese fenómeno ocurre en las fechas y horas concretas. Porque aunque aparentemente siempre sucede lo mismo, el análisis matemático riguroso indica que en ciertos parámetros hay evidentes cambios. Cabe preguntarse si hay garantía absoluta de que el fenómeno se repita todos los años o que ocurrirá con el paso de , las décadas o los siglos,……

Para responder a preguntas como estas no queda otro camino que coger una calculadora o un ordenador y utilizar un desarrollo matemático, más o menos complejo que de todos modos ha de apoyarse en datos que año tras año publican los anuarios de los observatorios astronómicos. Aquí precisamente está la gracia.

Se da la circunstancia de que yo desde hace unos 20 años y por simple curiosidad, me he dedicado a estos menesteres, que tienen mucho que ver con el diseño de relojes y calendarios solares. Aquí en El Bierzo en una mina hoy abandonada (Mina MILE), ocurría un fenómeno que tenía muchas similitudes con lo que ocurre en Valdealgorfa. La mina cerró hace ya casi 20 años y la curiosidad que empezaba a despertar el fenómeno se desvaneció por completo,……pero no mi interés por el estudio. Cuando hace escasos años (en 2.009); me enteré por casualidad de lo que ocurría en este pueblo de Teruel (una tierra también con tradición minera), retomé mis viejos cálculos, desempolvé los apuntes y año tras año hago un análisis matemático del fenómeno. El estudio del mismo nos permite comprender por ejemplo porque podemos hacer relojes solares que pueden indicar la hora con una precisión tal (más o menos un minuto); que sigue siendo aceptable a muchos efectos de la vida cotidiana y sin embargo no ocurre lo mismo con los calendarios solares. Estos por muy sofisticados que sean en parte del año difícilmente nos indican la fecha en la que estamos con toda claridad,…al menos observados a simple vista. Por ello hasta nuestros días se siguen utilizando relojes solares, pero ya no son tan abundantes los calendarios. No obstante tanto relojes como calendarios solares son instrumentos cuya finalidad primordial no es facilitar-en la actualidad- la hora o la fecha. Se construyen para que sean objetos decorativos o didácticos esencialmente y desde luego pueden llegar a ser realmente espectaculares.

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                        Bembibre, 28 de septiembre de 2.013.

                        Rogelio Meléndez Tercero