Me lo comunica un buen amigo y colega de profesión por WhatsApp. Nunca te esperas la fatídica noticia, y menos cuando es alguien a quien aprecias y con quien mantienes una cordial relación. ¿Pero quién podía llevarse mal con él? Sí, Germán Fernández, ha fallecido. Así, sin avisar, sin arrastrar una dolorosa enfermedad como suele ser habitual. No olvidemos contaba con 78 años, muy trabajados y muy disfrutados también.

Cada día, acudía a su trabajo como dueño y gerente de la discoteca Richmond, la única o de las pocas que aún quedan de las míticas de las noches de aquella ciudad del dólar que fue durante unas décadas Ponferrada. Pero sus inquietudes empresariales no quedaron ahí, también era propietario y fundador de una de las dos empresas funerarias de la capital berciana, y con la que luchó a brazo partido hasta hacerla realidad y funcional en el Barrio de los Judíos de la ciudad del Sil. Entre otras iniciativas.

Ya nunca iremos a comer esos huevos fritos al Cebreiro con nuestros coches descapotables, amigo Germán, y mira que lo propusiste veces -éramos también vecinos- y mira que lo lamento. De su bonhomía queda también un legado inmaculado, su hijo Alberto, el mejor director comercial de Castilla y León premiado recientemente, y hombre de confianza de la multinacional berciana Tvitec. Germán tenía en él su ojito derecho: “este hijo mío vale para todo”, me exclamaba. Mientras que el pequeño, Daniel “es más de la madre”. María Teresa Sutil ahora desconsolada viuda que con amor y dedicación ejemplar tuvo esa tarea invisible de aplacar los disgustos y esfuerzos en casa del empresario berciano.

Hombre conocedor como nadie del género humano, de sus miserias y sus virtudes porque salen a flote cuando la luz del día se termina; Germán amaba la educación, el respeto, a su patria chica y a España, pero lo que más, a su mujer y a sus nietos. Poco a poco te quitaron de andar en tus estupendas motos americanas que causaban la envidia y exclamación en las carreteras de la zona. Amante del motor, de la buena vida y de la mejor mesa. Vamos, un hombre con clase. Hoy he perdido a un buen vecino y Ponferrada a uno de sus legendarios emprendedores infatigables. Descansa en paz. El lunes a las 12 horas se celebrará su funeral en la Iglesia de San Ignacio.