Los artículos que escribo tienen esencialmente una finalidad didáctica. Se trata de que todo aquel que quiera pueda aprender lo que yo se,……o mejor dicho; lo que creo saber ¡¡que no es lo mismo¡¡. Ya señalé en la parte primera que este tema que a primera vista me parecía sencillo de dominar; me empezó a resultar un hueso duro de roer. No me lo esperaba, así pues en este caso me parece que en vez de ser los lectores los potenciales aprendices, me tocó serlo a mi. Vamos a ver si salgo del atolladero.

A muchos efectos prácticos La Tierra se puede considerar una esfera perfecta, no sólo en lo que atañe a su forma, si no también a la materia de que está hecha. Si así fuere y si además no estuviese en rotación; entonces una plomada en cualquier punto de La Tierra apuntaría exactamente hacia el centro de esa esfera. En este caso si tomando como referencia los astros (el Sol, la Estrella Polar,….) podemos fijar con absoluto rigor la orientación y la posición en el espacio del Eje Terrestre y del Plano del Ecuador y tenemos además una plomada en la superficie que nos indica exactamente en que dirección se encuentra el centro de La Tierra; no habría problema alguno para determinar la latitud geográfica en cualquier parte. Sería algo tan simple como cuando sobre una cartulina dibujamos una gran circunferencia, con su centro, sus diámetros, sus líneas de tangencia,…… La latitud que en este hipotético caso mediríamos siempre es la llamada latitud geocéntrica. Es la que habitualmente se refleja en los libros de enseñanza mas elementales y a muchos efectos prácticos es perfectamente válida; pero hay situaciones excepcionales en las que hay que afinar en el cálculo y entonces,…..

UNA REALIDAD COMPLEJA

En la práctica y en medidas de gran precisión no es posible considerar a La Tierra como una esfera perfecta y de materia totalmente homogénea. No lo es modo alguno. Es en una primera aproximación (atención a lo de primera aproximación); lo que se llama un elipsoide; es decir tiene forma de un balón de rugbi o de un melón. Pero los problemas no están sólo en La Tierra y hay muchas razones para comprender que las medidas que se hicieron del achatamiento terrestre hace siglos fueron un asunto de extrema complejidad. Son tantas razones que ahora sólo puedo enumerar algunas. Ya dije que ni ahora ni menos aún en el siglo XVIII se sitúa la Estrella Polar justamente en la prolongación del Eje terrestre. Con el Sol también hay algunos problemas; pero es que además hay otro tema que aún no hemos considerado y es debido a que La Tierra no es rigurosamente una esfera y a que está en rotación y otras causas; ocurre un fenómeno que a muchos  efectos podemos despreciar y es que la plomada no en todas partes apunta exactamente al centro de La Tierra. En determinados trabajos muy precisos, sin embargo hay que tener en cuenta esta desviación. Si el plomo en la superficie terrestre no apunta al centro de La Tierra nos podemos equivocar al calcular la altura de un astro sobre el horizonte. Esto puede desbaratar todos los cálculos y explica porqué en las mediciones más antiguas se obtuvo que La Tierra en vez de estar achatada por los Polos lo estaba,…. ¡¡en El Ecuador¡¡. En realidad puesto que La Tierra está girando una plomada sólo en el Ecuador y en los Polos apuntará exactamente al centro de La Tierra. Por ello además de la latitud geocéntrica se han definido otras dos latitudes, una llamada latitud geodésica y otra latitud astronómica. En ninguna de las dos últimas el vértice de ese ángulo que es la latitud se sitúa en el centro de la Tierra; si no sobre el Ecuador.

Así las cosas a la hora de abordar el tema de como medir el achatamiento de La Tierra podemos llegar a conclusiones equivocadas, partiendo de razonamientos correctos. Veamos. Si La Tierra está achatada por los polos, el radio polar (6.356,75 Km) es menor que el ecuatorial (6.378,13 km.) y por tanto un arco medido en la superficie terrestre cerca de los polos debería ser de menor longitud que uno medido sobre el Ecuador. Sin embargo en el Anuario que año tras año publica el Observatorio Astronómico de Madrid, observamos como las longitudes de arcos de meridiano entre los 35º y los 45º en vez de ir disminuyendo al aproximarnos al Polo ¡¡van aumentado¡¡ pasando de los 110941 Km. en cada grado a los 35º,  a los 111132 km. a los 45º.

¿ Que explicación tiene esto?. Pues la única que se me ocurre, es que dado que el centro de La Tierra no se puede ver desde la superficie, lo que se hace  es trabajar con los radios de circunferencias que se pueden medir desde la superficie. En la figura adjunta se observa que dado que La Tierra está aplastada por los polos; si tomamos una longitud muy pequeña podemos admitir que en ese tramo y sólo en ese tramo la superficie terrestre es la de una circunferencia pero cuyo radio sería ¡¡mayor¡¡ en los Polos que en El Ecuador. Si sobre esas circunferencias medimos los arcos de meridiana en efecto salen las cuentas tal y como aparecen en el Anuario citado.

Termino señalando que hay otras muchas cuestiones más que no citaré porque me parece que es meterme y meter a los lectores en unos berenjenales, en los que en artículos de “ciencia elemental” quizá no toca entrar. Además con lo dicho hay materia suficiente para que quiera “perder el tiempo” con el achatamiento de La Tierra pueda hacerlo.

                        Bembibre 3 de febrero de 2.017

                        Rogelio Meléndez Tercero