Los centros asociados de la UNED en Ponferrada y en Lugo organizan en conjunto el segundo Congreso Territorial del Noroeste Ibérico, que se celebrará en la capital berciana del 2 al 6 de noviembre y ha abierto sus puertas este lunes. Sosa Wagner, comenzará el primero de los bloques temáticos con la lección inaugural ‘Estado de las Autonomías: su validez actual’ a las 10:00 horas.

Las ponencias, todas ellas impartidas por profesores universitarios de distintas universidades españolas y portuguesas, versarán sobre contenidos históricos que atañen a los territorios que conforman el Noroeste Ibérico  (Galicia, Asturias, León, Zamora, Salamanca y Región Norte de Portugal), precisamente, buscando esa realidad histórico-cultural que permite constatar esa demarcación territorial desde la Edad del Hierro hasta la Historia Contemporánea.

Los seguidores de este Segundo Congreso noroibérico, bien presencialmente, bien a través de Internet, por streaming, podrán escuchar y, también, participar interactuando desde sus casas con los ponentes, algo que, sin duda, contribuirá a que se formen una opinión personal bien documentada acerca del devenir de aquello que comenzó siendo (en denominación actual) la cultura castreña, cuyos límites y contenidos de base científica y no mítica, los profesores de la ponencia nos establecerán. Tendremos ocasión de saber si hubo en estos territorios un mundo celta o si hubo otra realidad singular y específica que pudiera entenderse bajo otra denominación.

El lenguaje interfiere, a veces, en la mejor comprensión de las personas mediante una atribución impropia significante-significado. Lo graves es que, en ocasiones, es preciso un esfuerzo intelectual de adecuada documentación para darle a esa atribución su verdadera dimensión. Hoy, Galicia no es la Gallaecia romana, ni Asturias es el territorio de los ástures, como tampoco lo leonés se circunscribió a lo que hoy algunos pretenden que se limite. Los historiadores nos ayudarán a comprender cuál era la base territorial de cada uno de los términos históricos que alegremente en el lenguaje cotidiano venimos empleando. Seguramente, estos conocimientos nos ayudará a reflexionar sobre asuntos de gran actualidad como son los vinculados a los nacionalismos, a las demarcaciones de las Comunidades Autónomas, a los límites político-administrativos de hipotéticos Estados Federados en una no menos hipotética España (o Iberia) Federal.

Hoy, la visión provincial, parece otorgarnos rasgos identitarios, cuando, históricamente, es una anécdota que no ha alcanzado los dos siglos, fruto de una organización territorial de 1833 que se despachó con un real decreto basado en modelos de otro país, Francia, con realidad histórica bien diferente de la nuestra. Los expertos en ordenación del territorio saben que la demarcación provincial tiene poco que ver con la disciplina geográfica en no pocos casos, pero ahí sigue, como si fuese un imperativo categórico de la Historia. ¿Ocurrirá lo mismo con la demarcación autonómica?

Desde el Segundo Congreso estamos convencidos de que un conocimiento riguroso de cómo ha estado organizado históricamente el territorio noroibérico nos ayudará a convencernos de que no ha sido siempre así, y de que si no ha sido siempre así, tampoco tiene por qué seguir siendo siempre así. Pero, sobre todo, nos ayudará a convencernos de que una nueva organización territorial para nuestro país deberá hacerse sobre la base de criterios lo más científicos posible, conteniendo lo emocional, los afectos y sentimientos, en sus justos límites, bien sujetos por la razón y los intereses objetivables. Algo verdaderamente dificultoso, sin duda, pero imprescindible, si se quiere que no constituya un sobresalto cada dos generaciones.