Jhonatan Ruiz, Yuri de Sousa…Jugadores míticos de la Sociedad Deportiva Ponferradina. Una generación que ha vivido los mejores años, los mejores resultados, las mejores temporadas que se han disputado en el Toralín de nuestros sueños….y decepciones. El rostro de Jhonatan, bandera durante nueve años de los blanquiazules lo decía todo. Dolor, rabia y pena. El jugador termina su relación con el club de la capital berciana saliendo por la puerta pequeña, en teoría, por la grande, en el corazón de la afición y los recuerdos de tardes de buen fútbol. 

¿Y qué decir de Yuri? El del estilo sin estilo, el que levantaba tantas críticas como defensas apasionadas. Goleador regular con formas irregulares. Todo el mundo sabe que nunca tuvo que irse “de excursión” un tiempo para regresar a enmendar parte de la plana. Pero a veces los jugadores se empecinan en algo, otras es el club el que valora etapas. Nadie tiene la seguridad absoluta de acertar.

Donde parece que todo apunta a una amplia remodelación es a la estructura interna del club. Un club saneado y que ha sido la envidia del noroeste español. Pero la filosofía, la matería gris, el alma de la Ponferradina necesita algo más que chapa y pintura. José Fernández Nieto y Guillermo Domínguez, tienen delante un tiempo para reflexionar y cerrar una etapa buscando el cómo hacer borrón y cuenta nueva de una vez por todas. En la vida personal hay etapas, en las empresas también, ¿en la Ponferradina, por qué no?