Tiene el conocido periodista John Müller, una sección en el programa de radio de Alsina en Onda Cero, titulada “El refranero Andino”  y en ella siempre liga magistralmente la actualidad política, económica o social de España, con esos dichos populares, que tan bien sintetizan lo que acontece. Si el periodista del digital,  “El Español”, hubiera asistido al último pleno de la corporación municipal de Ponferrada, seguro que habríamos coincidido: “Entre todos la mataron y ella sola se murió”. Nueve palabras, nueve, para condensar la churrigueresca sesión plenaria de la subida el Impuesto de Bienes Inmuebles. Todas las explicaciones que dieron gobierno y oposición, fueron tediosas; recargadas de adornos,  como las columnas retorcidas del estilo arquitectónico. Todos explicaron sus argumentos, y  todos dijeron que no se podía gravar más al ciudadano, que está demasiado asfixiado por la crisis. Pero la virtud se convirtió en voluntad, y al final la contribución subirá en este 2017, por la falta de entendimiento y la desunión de todos los grupos representados en nuestro variopinto consistorio, el segundo más grande de la provincia. Sacando lección de la adversidad, lo acontecido en esa sesión plenaria, debe hacer reflexionar a todos los corporativos en la deriva que pueden tomar los acontecimientos cuando haya que volver a sacar a la palestra otro tema de enjundia. Sabemos que en política no hay matrimonios por amor, sino por interés, pero cuando uno está en la defensa del bien común, no se pueden escribir episodios tan bochornosos como este. Hay fórmulas para llegar al pleno con los deberes hechos, y con la intención de voto perfectamente definida que evite estos bochornos, que empiezan a tener unos sonoros trasfondos.

Que hay que pagar el IBI lo sabemos todos, hasta los que han votado la subida del impuesto, porque a ellos también les repercute. Pero ¿por qué han sido incapaces de encontrar un punto de entendimiento en reuniones previas,  de la junta de portavoces, ponemos por caso? . La alianza política es muy complicada en el escenario de Ponferrada, y si nos metemos en análisis más profundos la deriva nos llevaría a plantear los dos casos que definen los expertos, alianza defensiva y alianza ofensiva. La defensiva agrupa fuerzas, la ofensiva se deja para las confrontaciones electorales. Ponferrada no necesita más contiendas, el mundo ya está en guerra. Dentro de unas semanas volverá a reunirse la corporación municipal, con otra patata caliente en la mano, el pliego para la apertura de la licitación del nuevo servicio de autobuses urbanos… ¿qué nos esperará entonces? ¿Política defensiva u ofensiva?… desvístanse si es necesario de ideología, pónganse de acuerdo, hablen, dialoguen, discutan, pero acudan al pleno con unidad de acción, porque con unidad política dicen los expertos que nunca desaparecen las diferencias.