La operación que llevó a cabo en una entidad bancaria de la localidad asturiana de Grandas de Salime el presunto asesino de la peregrina norteamericana Denise Pikka, el 11 de septiembre de 2015, delató su ubicación y permitió detenerle poco tiempo después cuando se encontraba en un bar, acompañado de un grupo de peregrinos.

Los agentes que la practicaron remarcaron hoy que la actuación fue “sorpresiva y limpia”, señalaron que el sujeto no opuso resistencia, que se utilizó la “mínima fuerza imprescincible” y que en todo momento se respetaron y garantizaron “escrupulosamente” sus derechos.

Los policías recibieron el aviso de que se encontraba en ese pueblo un individuo peligroso, que había matado a una persona y que podía estar armado. Un agente de la Policía Local fue el primero en comprobar que se encontraba en la terraza de un establecimiento hostelero, con otras siete personas, y que estaba alojado en un albergue de peregrinos, donde tenía una mochila.

Efectivos de la Policía Nacional se desplazaron a Grandas de Salime y tras reconocerle, aunque con alguna duda dado que su aspecto estaba cambiado respecto a la fotografía de la que disponían, llevaron a cabo la detención, reduciéndole y dando lectura a sus derechos.

Miguel Ángel Muñoz fue trasladado entonces a dependencias municipales, donde quedó aislado y custodiado a la espera de que llegasen efectivos del Grupo Especial de Operaciones que se hicieron cargo de él y de sus efectos personales antes de que fuese trasladado a Astorga.

Vecinos de la localidad aplaudieron la actuación policial cuando supieron que el detenido era el presunto asesino de la peregrina, según relataron hoy en sus declaraciones en el juicio oral que se sigue en la Audiencia Provincial de León por la muerte de Denise Pikka, desaparecida el 5 de abril de 2015.