Num: 6895 | Jueves 23 de septiembre de 2021
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40 días conviviendo con el covid-19

La berciana Laura Martínez vive la etapa final de la lucha contra el coronavirus en el Hospital Universitario de Orense, donde ingresó a finales de marzo


Á. Estébanez / Quinito Laura Martínez tiene 33 años, es de Matarrosa, aunque vive en el Barco de Valdeorras, y desde finales de marzo permanece ingresada en el Hospital Universitario de Orense luchando contra el coronavirus, una pelea de la que empieza a ver el final después de haber pasado 21 días en la UCI.

Laura recuerda que todo empezó “como un catarro tonto” a mediados de marzo, aunque el catarro no se iba y su familia la ‘obligó’ a ir al médico el día 21: “Fui a urgencias del Hospital del Barco y, por precaución, me trataron como un posible positivo y me hicieron la prueba. El resultado llegó el lunes 23 y empecé con el tratamiento”.

Sin embargo, la medicación tampoco hacía remitir los síntomas, por lo que el día 25 fue trasladada a Orense. “Al día siguiente me bajaron a la UCI para conectarme a un respirador y darme calmantes, porque no podía ni hablar”. La neumonía ya había hecho acto de presencia.

“Estuve con un pie más para allá que para acá”, relata Laura desde su habitación en la sexta plaza del complejo hospitalario orensano, “hasta que el 4 de abril, que casualmente es el cumpleaños de mi madre, empecé a mejorar y fue cuando nos dijeron que iba a salir de esta. Ahora le digo a mi madre que ella tiene cumpleaños y yo cumplevida”.

Laura Martínez, en su habitación del Hospital Universitario de Orense / EBD

 

Cariño a raudales

Durante este tiempo, Laura ha recibido multitud de mensajes de apoyo y cariño, empezando por el pasillo que le hicieron las enfermeras al salir de la UCI: “Fue un detalle muy humano, porque ellas también lo están pasando fatal; el personal de cocina me mandó una nota con la comida, un músico me dedicó una canción por redes sociales, mis amigas del Barco me hicieron un vídeo, la Asociación de Mujeres de Matarrosa también, mi familia, los compañeros de trabajo… Son cosas pequeñas que a lo mejor en otro momento no valoras, pero para mí ahora valen más que un cofre lleno de oro. Me he dado cuenta de que, por suerte, tengo a muchísima gente que está ahí”.

Una boda pendiente

El coronavirus ha cambiado por completo la vida de Laura y su novio Jairo, que tenían programada su boda para el 27 de junio y han decidido posponerla, tanto por la enfermedad como por la incertidumbre acerca de cómo serán las celebraciones en la “nueva normalidad”.

“Estando vivos, la fecha es lo de menos”, zanja Laura, “va a ser un día especial sea en junio, en septiembre o el año que viene. Lo que tenemos claro es que no queremos tener que ir con mascarillas o no poder tocarnos, queremos disfrutar y que la gente disfrute. Algo de bajón sí te da, porque lo teníamos todo preparado, pero cuando lo piensas fríamente, lo que cuenta es que estoy viva”.

Futuro

Ahora los objetivos de esta berciana son otros: “La médica me dice que estoy mejorando, las placas salen limpias, las analíticas salen bien… Espero que en el test de esta semana ya dé negativo por covid-19, porque la semana pasada, aunque pequeña, aún tenía carga vírica. Ahora vamos a empezar a probar a estar sin oxígeno a ratitos, aún soy un poco pato andando, porque he perdido masa muscular… Pero estoy encantada, porque la médica ve que la mejoría es mucha”.

Respecto a ‘los de fuera’, Laura les recuerda que “esto no es un juego y en el hospital se pasa mal. Vale más hacer lo que nos dicen, porque está en juego la salud de todos, esto no se trata de partidos ni de tonterías, se trata de nuestra salud y de supervivencia. O luchamos juntos o esto se va a la mierda”.

Y, para finalizar, un consejo: “Hay que decir más veces ‘te quiero’ y dar más besos y abrazos, porque los que no se dan ya no vuelven”.

Laura Martínez, en su habitación del Hospital Universitario de Orense, durante la conversación mantenida con El Bierzo Digital / EBD

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