Aquí estoy, Virgen de la Encina, ante vos, en el día de acción de gracias.

Un año más, acudo a esta celebración como alcaldesa de esta gran ciudad, para ser la voz de los ponferradinos y bercianos, en el día en el que damos gracias por todos los dones recibidos a lo largo de este año.

Ayer celebrábamos el día grande de la Encina, el día del Bierzo. Nuestras plazas y calles se quedaron pequeñas para acoger a tantos amigos que nos visitaron, que compartieron la fiesta con nosotros. Fue un día muy especial, pero tengo que reconocer que me gusta este día de “La Encinina”. Es más recogido, es más nuestro, nos hace sentirnos bien de vivir en esta ciudad.

Virgen de la Encina, ha sido este un año de esfuerzo y esperanza. Miramos desde aquí, ahora, el horizonte que quisiéramos tener.  Vemos cómo la recuperación económica no se ha asentado todavía de manera definitiva en nuestra tierra. Al mismo tiempo, tenemos razones objetivas para decir que las cosas están cambiando, que cada amanecer nos trae sonidos de un futuro más prometedor. Bajo tu amparo nos acogemos, Patrona, para desterrar el pesimismo y llevar esperanza a todos nuestros vecinos.

La meteorología, no nos ha ayudado este año. Pero, nuestra tierra es rica, fértil y generosa. Nuestros hombres del campo están recogiendo las cosechas, son más escasas que en otras ocasiones, sin embargo, en ellas se refleja el corazón abierto y la tenacidad de las gentes de este municipio y de esta comarca.

Por eso, hoy aquí, Virgen de la Encina, te pido, te pedimos, sigas llenando de ilusión y esperanza a las gentes de nuestra tierra. Somos luchadores, nos esforzamos, somos emprendedores, no nos dejamos vencer por la adversidad. Hemos superado momentos oscuros en el pasado y estoy segura que lo seguiremos haciendo en el presente y lo haremos en el futuro.

Madre y Patrona nuestra, ayúdanos a descubrir que en la unidad, en el trabajo compartido y en los proyectos que nos unen, somos capaces de alcanzar todas nuestras metas. Aquí no sobra nadie, todos hacen falta, todos somos imprescindibles.

Damos gracias, Virgen de la Encina, por lo bueno, por lo conseguido, por lo alcanzado (…). Pero pedimos esfuerzos renovados para lograr el desarrollo que precisamos.

Pedimos entusiasmo en los quehaceres de cada día.

Pedimos compromiso con la tierra y especialmente con los hombres y mujeres que viven y a veces sufren cada día.

Pedimos fijar población que asegure actividad económica y empleo para todos.

Pedimos complicidad entre todas las administraciones para alcanzar acuerdos que ayuden a la agricultura, al comercio, al turismo, a la minería…Tantas y tantas cosas…

Virgen de la Encina, te pido hoy para nuestra ciudad y nuestro Bierzo algo que debemos construir cada día: futuro.

Un futuro ilusionante, esperanzador.

Un futuro a construir entre todos, sin excluir a nadie.

Un futuro de tierra y sobre todo de las personas.

Un futuro que permita regresar a los que un día abandonaron nuestra ciudad y nuestros pueblos en busca de oportunidades.

Danos, Virgen Patrona, tu amor y tu apoyo para construir hoy y siempre en Ponferrada, una ciudad más auténtica, plural, solidaria y reconciliada, asentada sobre el mutuo respeto y un sincero progreso espiritual y humano del que podamos participar todos.

Bendícenos Señora de La Encina, bendice esta tierra a todos los que en ella vivimos y trabajamos.

Gloria Fernández Merayo, alcaldesa de Ponferrada