Num: 7224 | Jueves 18 de agosto de 2022
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Correos incluye el Ciprés de La Ancunciada de Villafranca en una guía sobre el patrimonio natural del Camino

Los peregrinos podrán recoger dicho documento en las principales oficinas que tiene la empresa, como la de Ponferrada

Cipres de La Anunciada, en Villafranca del Bierzo. / sellosfilatelicos.com

Correos celebra el Día del Árbol con los peregrinos que recorren el Camino Francés, a los que entregará una guía ilustrada que difunde el patrimonio natural de la Ruta jacobea.

Con motivo de este 21 de marzo, Correos entregará a todos los peregrinos que utilicen el servicio de Paq Mochila, para la recogida y entrega de mochilas y maletas de alojamiento en alojamiento, esta guía que ofrece información sobre las 16 especies más destacadas de la Ruta, como el fresno, el roble, el rebollo o la encina y la zona en la que podrá encontrarlas.

Además, los peregrinos podrán hacerse gratuitamente con estas guías con las que descubrir el patrimonio natural del Camino Francés en las Oficinas Principales de Correos de Jaca, Burguete, Pamplona, Logroño, Burgos, León, Ponferrada, Sarria y Santiago de Compostela.

La ‘Guía de árboles del Camino Francés’ se enmarca en la iniciativa ‘Camino Sostenible’ con la que Correos pretende dar a conocer el patrimonio artístico, humano y natural de las Rutas Jacobeas. Para su elaboración se ha contado con la colaboración de la asociación ambientalista Amigos da Terra y de la artista María Meijide.

En esta guía se destaca el serbal de los cazadores en la Cruz de Fierro y recoge también árboles singulares como el ciprés del convento de la Anunciada, en Villafranca del Bierzo que, con 400 años, es el más antiguo y alto de España.

Toda la información se encuentra ampliada en la página www.elcaminoconcorreos.com.

El Ciprés de la Anunciada de Villafranca

El Ciprés de la Anunciada, situado en la parte alta de la huerta conventual, a pocos metros del primitivo cementerio de las monjas, fue plantado por la fundadora María de la Trinidad, con ocasión de la llegada del cuerpo de san Lorenzo de Brindis a Villafranca.

Testigo silencioso –que no mudo- del devenir histórico del Monasterio y del Bierzo, este emblemático árbol es símbolo vivo del frondoso carisma franciscano- clariano arraigado en Villafranca a partir de aquel 24 de abril de 1606. Es como un faro de luz en medio de las sombras, un indicador perenne de los valores trascendentes que día a día se fraguan en el misterioso recinto de la clausura: tiempos de silencio, de oración y contemplación, alternados con horas de trabajo manual, estudio, descanso, recreación, todo con la mirada del alma fija en “el Dios Altísimo, sumo y eterno Bien, total Bien, Señor Dios vivo y verdadero”... (S. Francisco de Asís)

Su majestuosa figura, cuna y albergue de infinidad de pajarillos, nos habla de profundas experiencias místicas, de sinfonías divinas, de firmeza y esperanza, de lo importante que es crecer hacia el cielo, buscar las cosas de arriba... Nos dice y proclama que la fe es posible, que servir al Señor Dios en pobreza y minoridad, en alegría y amor fraterno, es posible. Su elevada figura siempre verde (“cupressus sempervirens”) es una invitación constante a cultivar los valores del espíritu, el amor y el respeto a la vida, a la naturaleza, a la creación entera.

A los pies del ciprés hay una cruz de piedra y en ellauna placa de bronce que recuerda la visión sobrenaturalque tuvo Sor María de la Trinidad un domingo del BuenPastor: Estando la sierva de Dios orando en el antiguoRelicario, cuya ventana miraba a la huerta, vio junto alciprés la figura de Jesús adolescente, ataviado de pastor,rodeado de tantas ovejitas cuantas eran las religiosas queformaban la Comunidad. Arrebatada del divino Espíritu,traspasó milagrosamente la reja y fue a postrarse a suspies,permaneciendolargoratoendivinoscoloquios.

Las Hermanas de entonces y de siempre no dudaron en interpretar este hecho extraordinario como signo y garantía de la protección divina sobre la nueva fundación. De ahí el cariño y veneración que la Comunidad mantiene hacia este santuario natural, al que acude con frecuencia para orar, recordar, agradecer... De ahí también el fervor y entusiasmo con que celebra cada año el domingo del Buen Pastor, 3º después de Pascua y Jornada Mundial de Oración por la Vocaciones. En la Anunciada es también el día de las novicias, quienes se encargan de adornar el recinto, colocando junto a la cruz la imagen del Buen Pastor, en torno al cual giran los actos más significativos de la jornada, con rezos y cantos que recuerdan el idílico suceso y dan pleno sentido a esta fiesta entrañable.

Desde hace algunas décadas, el Ciprés se ve amenazado por una serie de plagas y enfermedades que amenazan su conservación. Pero gracias a los tratamientos fitosanitarios que desde el año  2002 le viene aplicando un equipo especializado de la Diputación de Valencia, dirigido por D. Bernabé Moya Sánchez, dichas enfermedades se van atenuando paulatinamente.

Su valor histórico, cultural y paisajístico ha llevado a los expertos a catalogarlo entre los Árboles Monumentales de la Península Ibérica como el ciprés más antiguo de España y el más alto de Europa, valores que le han merecido ser elegido para figurar en la serie filatélica “Árboles Monumentales 2006”.

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