La Diputación de León invertirá 10 millones de euros hasta 2019 para desarrollar el Plan Provincial de Residuos Inertes a través de la construcción de plantas de transferencia de residuos de demolición y construcción en los pueblos de la provincia. El objetivo del programa, presentado por el presidente provincial, Juan Martínez Majo, es que los ayuntamientos dispongan de áreas habilitadas que permitan una gestión adecuada de estos residuos procedentes de pequeñas obras y evitar así la proliferación de escombreras ilegales.

Al respecto, la Diputación “diseñará unas plantas modelo” que tendrá un coste estimado de entre 8.000 y 12.000 euros y serán los propios ayuntamientos los que decidirán cuántas plantas y dónde las necesitan, explicó Martínez Majo, que aseguró que los consistorios se encargarán también de la gestión de las obras, con el fin de “agilizar los plazos”. La institución provincial financiará aproximadamente el 80 por ciento del coste de los trabajos, mientras que los ayuntamientos asumirán la parte restante.

El plan se enmarca dentro del convenio que la Diputación firmará “en las próximas semanas” con la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta, que se encargará del “sellado y restauración” de las escombreras existentes. Según Martínez Majo, la Diputación destinará este año cerca de cuatro millones de euros, una cantidad que se mantendrá de cara al ejercicio próximo. El programa a un horizonte de tres años finalizará en 2019 con una inversión de 2,16 millones de euros.

250 peticiones

Por otro lado, según avanzó el presidente provincial, la Diputación ya remitió hace unos meses una carta a todos los ayuntamientos menores de 20.000 habitantes en la que se manifestaba su compromiso de dar una solución a la gestión de residuos. “A esta primera carta, que puede servir como encuesta inicial, respondieron algo más de 130 ayuntamientos que manifestaron la necesidad de poner en marcha 250 plantas de transferencia”, aseguró Martínez Majo.