Num: 6738 | Lunes 19 de abril de 2021
El tiempo - Tutiempo.net
El tiempo - Tutiempo.net

El ocio nocturno, el gran olvidado

Entrevistamos a representantes del ocio nocturno de todo el país para analizar el futuro del sector y saber si les han llegado las ayudas económicas que les prometieron cuando comenzó la pandemia

ocio nocturno

Sobra decir que desde que la COVID-19 llegara a nuestro país el ocio nocturno está terminantemente prohibido. La imposibilidad de mantener la distancia de seguridad, la obligación de permanecer sentados y los numerosos toques de queda convierten en una utopía la celebración de esas fiestas tan frecuentes en la España pre-pandemia. Algunos de los dueños de estos locales se han visto obligados a reinventarse para seguir abiertos, mientras que a otros les sale más rentable el cierre temporal o incluso definitivo del establecimiento. ¿A qué se debe esto último? ¿Están recibiendo estas personas las ayudas prometidas?

Hemos perdido más de 8 millones de euros desde que esto comenzó

Luis Diz, copropietario de la Sala Pelicano, la discoteca por excelencia de Galicia y una de las mejores de toda España. Luis recuerda con cierta rabia lo bien que le iba a la discoteca gallega allá por marzo: ”Los últimos meses estaban siendo espectaculares”, señala. Según el gerente, el Grupo Pelícano, conformado por diez locales más, ha sufrido unas pérdidas superiores a los 8 millones de euros desde que el ocio nocturno se viera forzado a echar el cierre.

En lo que se refiere al verano, el cual sirvió de salvavidas a ciertos negocios del sector, nuestro entrevistado sostiene que no implicó una mejoría para el suyo, sino más bien todo lo contrario: ”Entre las duras medidas y que nuestro público era incapaz de cumplirlas perdimos dinero”. Sala Pelícano reabrió en julio con la idea de intentar volver poco a poco a la normalidad, pero el segundo cierre impuesto en agosto por la Xunta trastocó por completo sus planes. Luis, apenado, señala: ”El segundo cierre fue súper duro porque sabíamos que ya iba a ser para largo”.

”No soy nada optimista, veo casi imposible abrir en el 2021”, indica el gallego. Recordemos que Galicia fue la comunidad donde el ocio nocturno permaneció más tiempo sellado, desde el 13 de marzo hasta el 3 de julio. Luis habla a continuación sobre  los gastos del local, revelándonos el precio del alquiler de la Sala Pelícano: ”El alquiler nos cuesta 25 000 euros”. Las ayudas que ha proporcionado la Xunta a los locales nocturnos para afrontar ese arrendamiento han sido, como mucho, de 40 000 euros, lo que en el caso de Pelícano no alcanzaría ni para pagar dos meses: ”Eso es una limosna, no es una ayuda”, apunta Luis.

Más tarde, destaca la importancia del sector, ya que se trata de uno de los sustentos de la economía española, y lamenta el desamparo que han sufrido desde que la COVID-19 se apoderara de nuestra nación: ”La gente viene a España a disfrutar de nuestra cultura nocturna, necesitamos soluciones”, recalca el empresario. Unas soluciones que no terminan de llegar, ni desde la Xunta de Galicia ni desde el Gobierno, cuyo presidente, Pedro Sánchez, anunció en la mañana del miércoles el lanzamiento de un subsidio de 11 mil millones de euros para el sector hostelero y del ocio nocturno. Pese a ser una gran cifra, Luis argumenta que es insuficiente, puesto que el elevado número de negocios de este tipo en España provocará que cada local perciba una ínfima parte de estos fondos. Así, compara la situación española con la de otros países: ”Francia y Alemania les han dado a cada uno de sus clubs 70 u 80 mil euros en vena”, explica, para después lamentar que su sector es el gran olvidado, tanto por parte de las autonomías, como del Estado.

Luis Diz saca su lado más humano y declara que son “la industria de la felicidad” y que la gente les necesita, volviendo a  insistir en que lo que le hace falta el sector, a día de hoy, es un plan, algo a lo que agarrarse,  puesto que ningún organismo se ha puesto en contacto con ellos para darles una fecha o un modo de reestrenar sus locales. Hablamos con él acerca de posibles sistemas para volver a disfrutar del ocio nocturno y nos confiesa ”haber trasladado la idea de realizar un test de antígenos para entrar a la sala”, de un modo similar al plan que ejecutó la Sala Apolo de Barcelona. Esta táctica consiste en acudir a una farmacia donde se hace la prueba, horas antes de acudir a la discoteca. Al llegar,  el establecimiento hace llegar al asistente un código QR que confirma que ha dado negativo, lo que le dará acceso al recinto: ”No es 100% efectivo pero reduciría muchísimo el riesgo”, detalla, agregando que las mascarillas seguirían siendo obligatorias, con el fin minimizar aún más ese peligro. ”Con esto al menos tendríamos alguna alternativa, pero se niegan”. Por último, este muestra su preocupación acerca de la escasez de dosis con la que cuenta España: ”Si conseguimos tener un 70% de inmunidad a final de año, sería un milagro”, finaliza.

sala-pelicano
Sala Pelícano antes de la pandemia

 

En función de las condiciones que nos den, reabriremos o no

En una tesitura similar se encuentra Asturias, cuyos bares permanecieron clausurados hace solo unos meses durante un periodo de 30 días. Actualmente,  deben echar el cierre a las 20 horas. Además, hasta hace una semana, solo se podía servir a los clientes en terraza, lo que unido al frío de la región entorpece aún más si cabe la situación. Es por esto que el Bamby Club, pub regentado por el mierense Pablo Kuntz González, lleva tabicado desde el 10 de marzo. ”El Principado nos daba la solución de abrir como si fuésemos una cafetería, pero no nos salía rentable”, asevera el joven, que después nos explica que cuando abrían lo hacían precisamente a partir de las ocho de la tarde, cuando los jóvenes se tomaban ”la primera” de la noche, ya que el establecimiento cuenta con una licencia que le permite estar activo hasta las cinco de la madrugada, algo impensable con las restricciones impuestas y el toque de queda, fijado a las 22 horas  en territorio astur.

Le preguntamos acerca de las promesas económicas que les hizo el Gobierno de Asturias, que en su caso sí que se han cumplido. Ayudas de las que nos da cifras. Desde marzo hasta junio, Pablo cobró unos 670 euros mensuales a causa del cese de actividad y unos 200 por la exención del pago de autónomos. En septiembre, le comunicaron que contaría con el ”privilegio” de no pagar la totalidad de la cuota de autónomos sino un 35% de la misma. Al mes siguiente, se le otorgó al ”Bamby” otro tipo de subsidio, tasado en unos 470 euros cada mes, y que hacía referencia al 50% de la base de cotización. Esta última tenía como fecha de caducidad el mes de enero, pero la tercera ola de la pandemia propició su prórroga, por lo que estará vigente hasta mayo.

Pese a la compleja coyuntura que atraviesan dueño y negocio, Pablo subraya la suerte que ha tenido con los propietarios del local: ”No pago renta desde marzo”, comenta, muy agradecido. No tan satisfecho se encuentra con el ayuntamiento de Oviedo, al que achaca no haber protegido en ningún momento al sector, sino más bien todo lo contrario: ”Pagamos la misma luz y agua ahora que estamos cerrados que en las últimas fiestas de San Mateo”, lamenta el asturiano. Esto ha desembocado en que otros ”garitos” de la zona no vayan a abrir más sus puertas, puesto que contaban con más pérdidas que ingresos y ”se encontraban con el agua al cuello”.

Ocio-nocturno
Interior del Bamby Club en la actualidad

 

Por último, Pablo manifiesta no saber “cuándo ni cómo abriremos, el virus es muy peligroso y se deben tomar las medidas adecuadas” e insiste en que el sector necesita el respaldo de las instituciones. ”En función de las condiciones que nos den, abriremos o no”, finaliza.

traga leon
Pub El Traga

 

Si la situación de Pablo es delicada, la de Lorenzo, dueño de El Traga, es peor. Este pub universitario, ubicado en el Barrio Húmedo de León y que acogía a miles de estudiantes cada semana, no abrirá más, o al menos bajo la dirección de Lorenzo, su ex propietario. Aún dolido por lo ocurrido, señala que “un local cerrado durante un año tiene demasiados gastos y por ello optamos por el cierre”. A diferencia de lo que nos comentaba Pablo, Lorenzo asegura no haber recibido ningún tipo de ayuda, ni por parte del Gobierno ni desde la Junta de Castilla y León. ”Nos han puesto todas las zancadillas posibles, abrir una terraza a dos grados es inviable”, asevera.

Además, Lorenzo tiene una teoría: ”Todo esto tiene como objetivo una regularización de horarios para cerrar mucho antes la hostelería”, indica. De este modo, la cultura española sufrirá una ”europeización”, dándole un mayor protagonismo al horario vespertino y yéndonos mucho antes a casa, alrededor de la una o las dos de la madrugada.

Renovarse y/o morir

 

teatro kapital
Javier de la Hoz

 

Javier de la Hoz es un joven madrileño que, además de inversor y fisioterapeuta, es el director de Publicidad y Relaciones Públicas del Teatro Kapital, una de las estrellas del ocio nocturno en Madrid y que acogía a cientos de personas cada vez que su telón rojo se abría. El local tuvo que renovarse hace unos meses para poder abrir de nuevo. Esta reforma consistió básicamente en plagar de mesas altas las antiguas pistas de baile, incluir gel hidroalcohólico en las entradas para aplicárselo antes de acceder al recinto y habilitar zonas de subida y de bajada separadas a cada una de las siete plantas de las que consta este edificio, todo con el fin de cumplir las medidas COVID.

Sin embargo, la verdadera revolución que se buscaba se encontraba en los servicios que la hasta entonces únicamente discoteca ofrecería con esta reapertura, en la que la gastronomía sustituiría al baile como plato principal del menú. Pero las ilusiones puestas en el reestreno de Kapital se vieron reducidas a cenizas vertiginosamente. ”Hemos estado abiertos solamente el mes de diciembre, no nos salía rentable”, afirma Javier, a lo que añade que “la gente no quiere cenar en una discoteca sin poder bailar después, para eso cenan en un restaurante”.

Javi nos responde también sobre los despidos temporales. Con tristeza, apostilla que han tenido que enviar al ERTE a más de 100 personas. ”Si todo vuelve a la normalidad, volveremos a contratar a estos trabajadores”, promete. Otra de las preguntas que le hemos hecho ha sido si se había puesto encima de la mesa en algún momento la posibilidad de bajar el telón del teatro para siempre, a lo que responde rápidamente que no, puesto que el local se encuentra en propiedad. ”Si tuviésemos que pagar un alquiler de miles de euros puede que sí se hubiese planteado tal situación”, matiza.

¿Y qué hay de las ayudas? En este caso, Javier, que actúa como portavoz de la dirección de la empresa, nos confirma que no les han proporcionado subsidio alguno, a excepción de los ERTES, que sí les llegaron en tiempo y forma a los empleados damnificados. Además, destaca que la Comunidad de Madrid les ha seguido cobrando gastos como luz, agua, gas, etc.

Les tuve que dar dinero de mi bolsillo a los empleados para que pudieran comer 

el pato mareao valencia
José Fernando Armell Máñez

 

También ha tenido que darle un lavado de cara a su negocio José Fernando Armell Máñez, Chiqui, valenciano y gerente de varios locales en la capital del Turia. Entre estos se encuentra su negocio estrella, El Pato Mareao, un pub-restaurante universitario situado a orillas de la Malvarrosa y que era lugar de encuentro para los jóvenes cuando aún se encontraba activo: ”La reforma que se está llevando acabo en el  local tiene como objetivo recuperar la ilusión”, afirma, puntualizando que la está realizando única y exclusivamente él mismo: ”No tengo dinero para pagar a nadie y así mantengo mi cabeza ocupada”, comenta.

Al igual que ocurría con nuestro entrevistado de la Comunidad de Madrid, este no ha obtenido subvención alguna: ”Anuncian muchas ayudas, pero no te dan ninguna”, añadiendo que los organismos encargados de proporcionártelas ponen como excusa las deudas de los los locales con Hacienda y con la Seguridad Social: ”Me gustaría saber que empresa o autónomo no tiene deudas después de un año sin ingresos”, se queja.

En cuanto al personal, revela que durante el primer confinamiento sus trabajadores “estuvieron 110 días sin cobrar”. De hecho, nos confiesa haber sido él quien proporcionó el sustento a sus empleados durante aquellas fechas: ”Fui yo el que les tuve que dar dinero para que pudiesen comer”, reconoce. Más tarde, se sincera y nos cuenta el delicado momento que atraviesa su salud mental; ”me estoy tomando antidepresivos, nos han llevado a la quiebra económica y psicológica”, declara desolado.

ocio nocturno valencia
Ayudas prometidas para el ocio nocturno valenciano

                                             

El futuro del ocio nocturno

También de Valencia es David Barriga, DJ y fundador de FeedBack, un colectivo de música electrónica. Los sueños de David se vieron truncados hace un año, cuando Las Fallas se interrumpieron a causa del coronavirus. ”Iba a abrir un bar en la Plaza del Ayuntamiento, justo en el centro de Valencia”, declara. Él y sus socios cogieron el traspaso el 1 de marzo, trece días antes de que se declarara el confinamiento. Un traspaso de unos 200 000 euros que en menos de dos semanas perdió más de la mitad de su valor. Pese a que este suceso supuso un duro varapalo para el valenciano, asegura que en este momento se encuentra bien, y con muchas ganas de inaugurar Bar de Bares de una vez por todas. ”En cuanto nos dejen abrir, nos pondremos manos a la obra”, señala. Recordemos que la Comunidad Valenciana mantiene toda la hostelería clausurada debido a la subida de los contagios tras las vacaciones de Navidad.

Para finalizar, le lanzamos varias cuestiones sobre el mundo de la música electrónica: qué alternativas tuvo para seguir pinchando, cuál será el futuro del sector, etc. Nos responde que ha sido un año muy difícil, puesto que no ha podido trabajar en ningún sitio. ”Solo pude hacer sonar mi música en verano, pero al poco tiempo volvieron a cerrar los garitos”, nos cuenta. En cuanto a lo de volver a las pistas, David calcula que pasará como mínimo otro año para que el público pueda bailar al son de su música, aunque sí que piensa que en verano irán abriendo progresivamente los distintos locales del sector. ”En unos meses sí que creo que podremos bailar, aunque con nuestra mascarilla y nuestro gel de manos”, opina. Antes de despedirse, el promotor de Benimaclet quiso lanzar un mensaje esperanzador: ”De todo se sale, volveremos mucho más fuertes”.

feedback-valencia
David Barriga

 

 

© 2021 Actualidad Digital Ibérica. Todos los derechos reservados.