La superficie quemada en la comarca leonesa del Bierzo por incendios forestales entre los años 2000 y 2015 fue de 68.089,23 hectáreas, de las que 8.764,9 (13 por ciento) eran arboladas. En total, se registraron 4.171 siniestros -entre fuegos y conatos- por lo que la superficie media fue de 14,47 hectáreas, cifra que desciende en el último cuatrienio, lo que refleje una mejora en la disposición geográfica y temporal de los medios de lucha contra incendios, según las conclusiones de una investigación de la Escuela Superior y Técnica de Ingeniería Agraria de Ponferrada.

En ese periodo se registraron 15 Grandes Incendios Forestales (GIF, de más de 500 hectáreas quemadas), con una superficie media de 991,95; unas 120 hectáreas menos que la media de los GIF en el noroeste de España (1.179,83). En el ámbito de los grandes incendios, se encuentra en fase de desarrollo un proyecto sobre los del de Bárcena (Fabero) de septiembre de 2016 que estará concluido antes de fin de año.

Alta intencionalidad

Los meses con mayor número de siniestros y superficie quemada son marzo, agosto y septiembre, mientras que las horas del día con mayor número de igniciones son las 16 y las 17, cuando las condiciones meteorológicas suelen ser más propicias para la propagación. También destaca la existencia de un porcentaje importante de incendios nocturnos en la época de peligro alto, lo que guarda una relación clara con la intencionalidad. La causa de incendio más habitual en la comarca es la intencionalidad, seguida de las negligencias. En el período de estudio, un 57 por ciento de los incendios fueron provocados y durante los últimos dos cuatrienios este porcentaje aumentó hasta el 70 por ciento.

Los puestos de vigilancia fija, cuando están en plena operatividad, son la tipología de detección que más incendios forestales detecta. Se observa además un incremento sostenido del porcentaje de incendios detectados por particulares, comunicados a través del teléfono de emergencias 112, lo que parece indicar una mayor concienciación de la población con la problemática de los incendios forestales.

El tiempo promedio hasta la llegada del primer medio de extinción al incendio oscila entre 21 y 34 minutos, sin apenas variaciones entre los meses de peligro alto de incendio y el resto del año. La diferencia del tiempo de llegada entre los medios aéreos y los de tierra no supera los diez minutos de media -la normativa de aviación civil impide despegues en tiempos inferiores a diez minutos, de modo que el tiempo efectivo de llegada (tiempo de vuelo y desembarque de la cuadrilla) oscila entre 11 y 24 minutos en el caso de los medios aéreos-.

El trabajo, obra de Pablo Puente Sobredo (graduado en Ingeniería Forestal y del Medio Natural por la Estia-Ponferrada y técnico de apoyo en el Centro Provincial de Mando y en la base de helicópteros de Cueto, dentro del programa de prácticas de la Junta con la Estia y supervisado por Fernando Castedo Dorado (profesor en el Campus de Ponferrada), con la colaboración e información estadística facilitada por el Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Delegación Territorial de León, aborda las seis comarcas forestales pertenecientes al Bierzo y sus diferencias, como que Ponferrada es la única donde los conatos son más habituales que los incendios.

También refleja la superficie forestal quemada (tanto en valor absoluto como en porcentaje respecto a la superficie forestal existente), destacando las comarcas forestales de Villafranca, Vega de Espinareda y Truchas (a la que pertenece el municipio de Benuza); el porcentaje de intencionalidad, que es muy superior en la comarca forestal de Truchas, donde también destaca el número de incendios sin actuación de medios de extinción debido a la existencia de siniestros provocados a finales de invierno, de noche, cuando no es posible la detección, salvo que la población dé la alerta.

Prevención

En el ámbito de la prevención, el proyecto ya finalizado sobre el uso del sistema Lidar para la caracterización de la interfaz urbano/forestal (IUF) permitió identificar y cartografiar las zonas de actuación preventiva para el establecimiento de medidas preventivas, clasificar y cartografiar las zonas con vegetación según el comportamiento previsible del fuego en caso de incendio, generar cartografía digital del análisis del cumplimiento de la normativa de IUF, del riesgo de incendio de las zonas forestales y del riesgo de las edificaciones e identificar y cuantificar (dentro de las áreas de actuación preventiva) la extensión de cada nivel de riesgo de daño por incendio de forma general y a escala de edificación. Este trabajo se realizó en colaboración con la Junta en los municipios de Vega de Valcárcel y Pedrafita do Cebreiro, As Nogais y Cervantes (Lugo).

En la actualidad se desarrolla un trabajo sobre la caracterización y evolución del combustible (matorral) en parcelas de quema empleando datos del sistema Lidar y de satélites, para determinar si estas herramientas de detección remota pueden contribuir de forma efectiva al seguimiento de aquellas zonas que se queman de forma controlada y que ayudan a reducir el riesgo de incendio. Este proyecto facilitará las labores de seguimiento de estas parcelas, identificando aquellas donde la carga de combustible ya es elevada y por lo tanto donde deben plantearse nuevas medidas preventivas.

Nuevos estudios

El siniestro registrado en Bouzas (Tebaida berciana) el pasado mes de abril fue el detonante para empezar iniciar el próximo septiembre varios micro-proyectos sobre los efectos de los incendios, en colaboración con los alumnos del Bachillerato de Investigación y Excelencia del IES Gil y Carrasco de Ponferrada. Uno de esos trabajos determinará la hidrofobicidad de los suelos de la Tebaida berciana, derivada del incendio, en relación con la severidad alcanzada por el mismo y su repercusión sobre la erosionabilidad del terreno. Otro ahondará en el efecto del fuego sobre la germinación de semillas, puesto que la recuperación o no de la vegetación y la velocidad a la que lo hará después de un incendio depende mucho de las especies presentes en el territorio y sus adaptaciones al fuego.

El tercero va a evaluar la regeneración vegetal post-incendio a partir de imágenes de muy alta resolución tomadas desde un RPA (drone), para determinar cualitativamente los efectos del fuego, así como la regeneración que se produzca. Se prevé que los resultados de estos proyectos se presenten en junio de 2017. En el incendio de la Tebaida, conocer estos aspectos permitirá establecer las medidas de gestión, si fueran necesarias, para una buena recuperación de la zona.

Efectos del fuego

Los primeros resultados sobre los efectos del incendio de la Tebaida sobre la flora se presentaron en el VIII Congreso de Biología de la Conservación de Plantas, celebrado en Madrid del 4-7 de Julio de 2017, a través de un trabajo realizado por el Grupo de Investigación de Taxonomía y Conservación Vegetal, que integra profesores de la Estia-Ponferrada y para valorar la flora y las comunidades vegetales presentes en la zona afectada por el incendio de Bouzas y poner de manifiesto su valor. Se estimó que en la zona recorrida por el fuego se vieron afectados al menos 21 taxones (grupos de clasificación científica) de interés; de los que cuatro se clasificaron como de prioridad de conservación muy alta (Armeria rothmaleri, Rhamnus legionensis, Cardamine gallaecica, Campanula adsurgens). Las labores de extinción permitieron que 17 quedasen fuera del perímetro del incendio, en un área de influencia de 500 metros.