Este jueves se ha inaugurado en el Campus de Ponferrada la VIII Feria Biocastanea que por tercera edición consecutiva se va a centrar de manera monográfica en la plaga de la avispilla del castaño. Los servicios medioambientales y la Mesa del Castaño se encuentran en plena batalla contra la irrupción de este insecto procedente de China. El pasado año se localizaron unos 15 focos afectados por avispilla repartidos por los sotos bercianos, presentando especial incidencia los próximos a la zona de Vega de Valcarce. Este hecho, lleva a pensar al director de la Mesa del Castallo, Pablo Linares, que la llegada de la especie al Bierzo se ha producido de manera “natural”. “Son castaños cercanos a un área muy a afectada en Galicia, en Vega de Brañas”, indica.

La plaga, que empezó a hacerse notar en comunidades vecinas como Galicia y Asturias entorno a 2014 y en la actualidad se ha extendido por prácticamente toda la masa forestal, provoca graves consecuencias en la pérdida de fruto del árbol y puede llegar a producir un descenso hasta del 80% de la producción de castañas. Fernando Castedo, profesor de la Universidad de León en la Escuela de Ingeniería Agraria, entiende que “la plaga no va a desaparecer nunca. Viene para quedarse y siempre vamos a tener avispilla pero otra cosa es que la tengamos en niveles controlables que no causen demasiado daño económico que es lo que tenemos que intentar conseguir”.

En esa lucha contra la avispilla del castaño hay dos vías abiertas: hacerlo a través de depredadores autóctonos del insecto o con sueltas de un depredador foráneo. Un reciente estudio llevado a cabo en Galicia ha conseguido demostrar que uno de los depredadores autóctono de la avispilla consiguió aniquilar un 17% de las larvas chinas pero se mantenían con vida el 83% restante. “Eso implica que va a ser necesario reforzar esos parasitoides naturales con la suelta de Torymus sinensis que no es nativo pero sí el más efectivo”, subrayó.

Los castañicultores llevan años negociando con la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Agricultura para que desbloqueen las sueltas de Torymus sinesis. Concretamente, la Mesa del Castaño lleva tres años tratando de poner el parche antes de la herida. “Desde el principio veíamos que era un problema muy grave que acabaría llegando a la comarca y quisimos adelantarnos a los tiempos. Quiero pensar que hemos sido capaces de que la administración lo entienda. Esta tarde presentamos un plan de acción que, si no nos sorprende, contemplará esa suelta de Torymus, y el viernes se llevará a cabo su firma porque  esperamos que en primavera lleguemos a esas primeras sueltas”.

En Galicia se tardaron cuatro años en aprobar las sueltas de Torymus desde que se detectó la presencia de la avispilla. “Aquí tiene que ser urgente. A día de hoy es el único método efectivo que conocemos y no porque se haya investigado poco. Cuanto antes se inicien esas sueltas más rápido podremos llegar al equilibrio. Estamos hablando de una lucha biológica no de un tratamiento fitosanitario. Necesitas que se produzca un desarrollo biológico de esas especies y se controle la plaga”, zanjó Linares.

Ampliación a las 19:horas. El jefe del Servicio de Sanidad Forestal y Equilibrios Biológicos del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama), Gerardo Sánchez Peña, confirmaba horas después que no habrá problema para autorizar a la Junta de Castilla y León la suelta del Torymus, eso sí, de manera excepcional.

Fernando Castedo, profesor de la Universidad de León en la Escuela de Ingeniería Agraria. / QUINITO