Num: 6693 | Viernes 5 de marzo de 2021
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El Toralín: 20 años de mejoras

Desde su inauguración en 2000 el estadio de la Deportiva ha experimentado múltiples cambios, coronados con la nueva iluminación

El Toralín
Estadio de El Toralín / QUINITO

El Toralín estrenó el pasado lunes la nueva iluminación del estadio. 156 focos led que supusieron una inversión de alrededor de 800.000 euros y que supone la última mejora (por el momento) en una instalación que el próximo 5 de septiembre cumplirá 21 años desde su partido inaugural ante el Celta de Vigo.

Parafraseando a Alfonso Guerra, dos décadas después El Toralín ‘no lo conoce ni la madre que lo parió’. A lo largo de estos años, el estadio de la Ponferradina ha experimentado una serie de mejoras que lo convierten en un estadio totalmente adaptado al fútbol profesional en el que milita el equipo blanquiazul.

Un ascenso, más capacidad

Si el cambio de Fuentesnuevas a una ubicación más próxima al centro de la ciudad ya supuso un incremento en el número de asistentes a los partidos, con el ascenso a Segunda de 2006 el estadio se quedó pequeño.

Fue entonces cuando se acometió la primera gran obra, ampliando las gradas para pasar de una capacidad de 5.611 espectadores a algo más de 8.000. Además, se construyó también la nueva sala de prensa, dos obras que corrieron a cargo del Ayuntamiento de Ponferrada.

Palco y cabinas de prensa de El Toralín / QUINITO

 

Segundo ascenso, llegan los tornos

Las mejoras en el estadio se siguieron sucediendo durante las siguientes temporadas, esta vez a cargo del presupuesto de la Ponferradina, si bien muchas de ellas pueden pasar desapercibidas para el público, como la remodelación de los vestuarios, el gimnasio, la sala de fisioterapia, la sala antidoping, la zona de oficinas o el túnel de vestuarios que se estrenó con la visita del Real Madrid en la Copa del Rey en 2011. Incluso se cambiaron todas las puertas interiores de las originales de metal a las actuales de madera.

Los aficionados sí vieron la principal reforma que llegó con el segundo ascenso, en 2010, cuando se instalaron los tornos en las puertas de acceso al estadio. Un cambio que llevó aparejado otro menos visible: la conexión del club con los servidores de LaLiga mediante el sistema AVET (sistema coordinado de control de abonados), que supuso una importante inversión en material informático.

En esta ocasión también se llevó a cabo la instalación de la UCO, el sistema de videovigilancia que controla todos los movimientos en el interior del estadio y que consta de un sistema de cámaras centralizado en una sala de control en el propio Toralín.

Otro ascenso, otra remodelación

Cada vez que la Deportiva regresa al fútbol profesional (y lo ha hecho hasta en tres ocasiones tras el ascenso de 2006) se encuentra con nuevas exigencias por parte de LaLiga que obligan a acometer nuevas obras. Así, en 2019 se llevó a cabo la remodelación de las cabinas de prensa, la construcción de los palcos VIP, la ampliación del palco y la construcción de unos nuevos banquillos.

Las guindas del pastel llegaron ya esta temporada, primero con la instalación de los videomarcadores y, finalmente, con la nueva iluminación que mejora tanto la visibilidad en directo como a través de la televisión.

Videomarcador en el estadio de El Toralín / EBD

 

3 millones para construirlo, 4 y medio en reformas

La construcción de El Toralín se cifró en el año 2000 en 500 millones de pesetas, el equivalente a 3 millones de euros, mientras que las actuaciones llevadas a cabo en el estadio durante estos 20 años se estiman desde el club en torno a los 4,5 millones.

El consejero delegado de la Ponferradina, Eduardo Domínguez, recuerda que “entre los videomarcadores y la iluminación nos hemos gastado sobre un millón de euros este año, y en estas dos temporadas en Segunda alrededor de 1,4 millones en total”.

Mantener un estadio, incluso uno de tamaño pequeño como El Toralín, no es barato: “El mantenimiento del césped el año pasado ascendió a 160.000 euros y con pequeñas obras de pintura o arreglos varios, nos ponemos en casi 250.000 al año”.

Una inversión que, aunque elevada, Domínguez da por bien empleada: “En muchos casos se trata de dar más confort a los aficionados, tanto a los que acuden al estadio (cuando se podía acudir) como a los que lo ven por televisión”, pero también “es una forma de hacer más atractivo el club para los jugadores, que si se encuentran buenas instalaciones tendrán mejor predisposición a venir y quedarse”.

Volviendo a la cifra inicial, la pregunta sale sola: con semejante inversión, ¿la Ponferradina se ha planteado en algún momento la compra del estadio? “Ni nosotros nos planteamos comprarlo ni el Ayuntamiento se plantearía venderlo”, afirma Eduardo Domínguez, recordando que “la Deportiva tiene la concesión de todos los locales de tribuna, el bar del fondo sur y el césped; lo demás son locales de uso municipal para asociaciones”.

De cara al futuro aún se esperan más cambios en El Toralín, ya que la intención del club pasa por ampliar los vestuarios y el gimnasio. Una obra que quizá vaya enlazada con la construcción de una nueva sede del club en los terrenos adquiridos en La Rosaleda, a donde se trasladarían las oficinas dejando espacio para las citadas ampliaciones.

Celebración del ascenso de la Deportiva a Segunda tras ganar al Hércules en El Toralín en junio de 2019 / EBD

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