El joven lacianiego Rafael Otero Reguero, de 35 años y natural de Villaseca de Laciana, perdía la vida el día 1 de agosto de 2011 en la mina asturiana de Cerredo. Según el relato del Fiscal, en su escrito provisional de acusación, el hombre, habría muerto por asfixia al carecer de ventilación el plano inclinado en el que estaba trabajando.

Ahora la Fiscalía ha solicitado la apertura de juicio oral contra el director facultativo de la mina, dos ingenieros, tres vigilantes -quienes afrontan una pena de 3 años de cárcel por un delito contra la vida y la salud de los trabajadores y otro de homicidio por imprudencia grave-, así como también el delegado minero de seguridad, un picador y un ayudante minero -para los que la Fiscalía pide 18 meses de prisión por homicidio por imprudencia grave-.

Según informa La Nueva España, ese día, Otero Gallego llegó tarde al trabajo. Era picador y y se le envió a trabajar, según la Fiscalía, a una zona “fondo de saco en la que previamente se le había quitado la ventilación auxiliar, no habiéndose señalado dicha circunstancia”.

Es más, el fiscal señala en su escrito que “el trabajador estuvo largo tiempo desaparecido en la explotación”. Y es que no fue hasta las 3.00 horas del 2 de agosto cuando el lampistero se percató de que faltaba uno de los trabajadores que tendría que haber salido a las 22.00 horas del día anterior. Se activó la búsqueda del picador y se le encontró a las 4.35 horas. Según la autopsia, la muerte de Rafael Otero Reguero se habría producido entre las 16.00 y las 17.00 horas del día anterior. Es decir, poco después de incorporarse a su puesto de trabajo.

“La causa inmediata del fallecimiento fue por insuficiencia respiratoria (…), por falta de oxígeno en la zona en la que se introdujo el trabajador ante la falta de ventilación de la misma“, asevera la Fiscalía. Y añade que “en la explotación minera no existía un plano de ventilación diaria, y tampoco existía solape de turnos entre los vigilantes, por lo que al no haberse señalizado la zona en el momento justo en el que se retiró la ventilación, nadie se percató de su ausencia, revelando una muy grave y deficiente organización del centro de trabajo”.