Num: 6456 | Sábado 11 de julio de 2020
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Jesús Quijano: “Hay una mayoría de votantes socialistas que no ve al PSOE como un partido radical y echado al monte”

El exsecretario general del PSCyL se decanta por la abstención, cree que el ‘no es no’ es una posición rígida y defiende que facilitar la investidura de Rajoy no ata a su partido en la oposición


Dice Jesús Quijano, exsecretario general del PSCyL, dos veces candidato a la Presidencia de la Junta, portavoz en las Cortes y diputado por Valladolid, que “abstenerse es permitir que llegue al Gobierno el que está más cerca de llegar”, sin considerar que esa decisión, que enmarca en la estrategia de evitar unas terceras elecciones, que no serían buenas ni para su partido ni para el interés general, les ate de “pies y manos” en la oposición. Cree que una mayoría de sus votantes apoya que permitan la gobernabilidad porque no ven al PSOE como un partido radical y “echado al monte”, aunque rechaza que el ‘no es no’, que califica de rígido, les lleve a una podemización.

El PSOE llega al Comité Federal de mañana con la disyuntiva de decantarse por la abstención para que gobierne Rajoy o acudir a nuevas elecciones. ¿Cuál es su posición?

A estas alturas cualquier decisión es complicada por todo lo que ha pasado. Creo que hoy por hoy lo más conveniente sería evitar las terceras elecciones. No sólo por el interés propio del partido, que seguro que no le iría bien, sino también por interés general. Es que esto del interés general parece que ya no es un asunto que se tenga muy en cuenta. El hecho mismo de votar tres veces, que eso vete a saber lo que saldría, indica un cierto fallo o déficit en la madurez democrática de un país, sobre todo cuando los resultados electorales no son muy distintos. Porque si hubiera una hipótesis así como cierta de que votando más veces la situación se iba a aclarar mejor, pues sería un poco distinto. En mi opinión pesa también el interés general del país y no sólo el interés del partido el evitar unas terceras elecciones.

Entiende entonces que la abstención es la alternativa menos mala en este momento

Sí, seguramente se puede calificar así, como la opción en este momento menos mala dentro de que yo entiendo que evitar las terceras elecciones equivale a abstenerse para permitir que gobierne el partido más votado. Teniendo en cuenta que no hay otras alternativas. Si hubiera otra forma de evitar las terceras elecciones, se podría plantear. Pero, esas no las veo por ningún sitio. Una alternativa que sería algún acuerdo entre el PSOE con Podemos y Ciudadanos parece que está radicalmente excluida por ambos. Una alternativa que implique un acuerdo del PSOE con Podemos y los partidos nacionalistas sería una solución, en el caso que fuera posible, que lo dudo, peor. Cuando tienes que elegir entre cosas y todas ellas tienen importantes inconvenientes, efectivamente, terminas eligiendo la menos mala.

Quienes prefieren en su partido nuevas elecciones apelan a la coherencia y los principios. ¿Qué opina?

Creo que es un planteamiento poco significativo, convertir esto en una cuestión de principios en un sentido u en otro. Creo que es más una cuestión de opciones reales y de estrategia política. Convertirlo en una cuestión de principios, de ser más de izquierdas, más de derechas o más o menos socialistas en función de la posición a mantener no me parece un planteamiento correcto. Veo que hay muchas personas que entienden que lo menos malo puede ser evitar las terceras elecciones con una abstención y son personas en cuya ideología no tengo ninguna duda. No veo que ese planteamiento se pueda hacer porque sería muy simplificador.

¿La decisión corresponde al Comité Federal o se tendría que haber preguntado a los militantes?

En eso lo tengo muy claro: en la tradición y la historia del partido las decisiones principales de estrategia, de políticas de alianza y de gobernabilidad son del Comité Federal o de la Ejecutiva, en este caso la Gestora. La prueba del nueve es que lo que se alega como posición del partido, para entendernos el ‘no es no’, era un acuerdo del Comité Federal. No era una votación de militantes. Si lo que ahora se va a debatir es si se mantiene el ‘no es no’ o se cambia a una posición de abstención por qué ahora va a haber que introducir una votación de militantes. El ‘no es no’ lo decidió el Comité Federal, cambiarlo parece lógico que lo decida también el Comité Federal. Los militantes, si no recuerdo mal, sólo votamos para ver si nos parecía bien el acuerdo con Ciudadanos. No la posición política de la investidura. Si hubieran tomado antes los militantes la decisión anterior, sería defendible, pero es que la decisión anterior fue del Comité Federal. Es perfectamente suficiente aparte de que es correcto estatutariamente. No olvidemos que es un órgano muy representativo de lo que es el partido.

Si finalmente se decide la abstención, ¿se tendrían que imponer la disciplina del grupo en el Congreso, dejar el voto en conciencia o que once sean sólo los que se abstengan?

Creo que lo correcto es que una vez que el partido tome una decisión a través del órgano competente sea seguida por todos aquellos que tienen que aplicarla, que en este caso son los que tienen voto en el Parlamento. Cualquier otro tipo de vía así como indirecta, me parece que no tiene mucho sentido. Ese mecanismo de la libertad de voto cuando se ha utilizado ha sido por cuestiones que de algún modo implicaban algún aspecto de la conciencia personal, cuestiones morales o creencias. No veo que esto, que es una decisión de estrategia política, implique una cuestión en ese sentido, que es lo que pudiera servir de argumento para una libertad individual de voto.

¿Teme conforme a los debates en las asambleas que la fractura entre cargos y militantes, menos proclives a la abstención, sea irreversible?

Ha habido un encontronazo serio pero no lo simplificaría tampoco entre cargos y militantes, porque ha habido militantes en una opinión y en otra y cargos en una opinión y en otra. Decir que esto es un enfrentamiento entre cargos, como que fueran todos, frente militantes, como que fueran todos, no. Es una especie de contraste de opiniones trasversal, que afecta a militantes como a cargos. Quizá la forma de interpretarlo de esa manera, era interesado. Yo en este momento no soy más que un militante y soy más favorable a la abstención que al ‘no es no’. Pero lo mismo que yo hay mucha más gente que opina así.

¿Ha participado en asambleas. Qué ambiente ha visto?

He estado en varias y en alguna he intervenido y he expresado mi posición y he visto que había otra gente que también la compartía. Quizá ha ocurrido que la gente que tenía una posición más flexible, o sea menos rígida en el ‘no es no’, pues ha tenido como una cierta precaución o timidez en expresarlo. Quizá intuía que se colocaba en una posición que podía ser de minoría, no se si ha podido ocurrir también algo de eso. He percibido que había gente con opiniones para todos los gustos. Interpretar el enfrentamiento que ha habido como una confrontación entre militantes y cargos, no creo que haya sido así.

La abstención, puede desbloquear la situación política, ¿pero no cree que puede alejar a los votantes de su partido?

Ahí es donde está la otra parte a analizar. Quizás en los militantes la posición rígida del ‘no es no’ haya tenido más fuerza, pero en los votantes, al menos en las encuestas realizadas, ha habido una posición mayoritaria favorable a evitar las terceras elecciones, sin descartar la posibilidad de facilitar la gobernabilidad mediante una abstención. No veo tampoco que si eso es verdad, y buena parte lo es, que esto pueda suponer un distanciamiento con los votantes. Creo que hay una mayoría de votantes socialistas que no ve al PSOE como un partido radical, echado al monte, le ven como un partido que ha sido de gobierno y eso supone algo.

¿Con el ‘no es no’, considera que el PSOE se estaba podemizando?

No, tampoco diría eso. Se estaba manteniendo una posición, a mi juicio, un poco rígida, sin muchos matices, pero una posición propia y de mucha gente que de buena fe ha pensado que con un candidato del PP como Mariano Rajoy para nada había que plantearse facilitar la gobernabilidad. Es otro asunto que conviene precisar, seguramente añadía una cierta carga al ‘no es no’, tratándose de un dirigente político que está todavía por asumir algún tipo de responsabilidad de todo lo que ha pasado en su partido en su etapa. De este aspecto, también en la opinión pública, se ha hecho poca incidencia. O sea frente a otro candidato del PP menos manchado por todo lo que ha pasado, se hubiera podido mantener una posición tan rígida, pues también tengo yo mis dudas. Eso no creo que tenga nada que ver con podemizarse, que es muy difícil para un partido como el PSOE. Y esto lo digo como cosecha personal: con el dirigente principal de Podemos es muy difícil competir en podemización. Eso es cosa suya, y allá él. Se me hace difícil pensar que algún dirigente del PSOE tratara de competir para parecerse a don Pablo.

Usted presidió en 2014 la gestora del PSOE de Castilla y León tras la dimisión en bloque de la ejecutiva que provocó la caída de Julio Villarrubia. De esa experiencia, ¿cuánto tiempo cree que la actual, presidida por Javier Fernández, debe estar operativa?

El que considere conveniente, en eso no debe de haber reglas fijas, cuando su fin último es llegar a la celebración de un congreso, pues supongo que cuando considere que hay una situación normalizada en todos los aspectos que permita la celebración de un congreso precedida de unas primarias para elegir a un secretario general con un ambiente tranquilo. Aquí en Castilla y León estuvimos unos cuatro meses y medio, bueno pues puede ser un plazo razonable, que nos colocaría en febrero o marzo.

Una vez que el domingo se despeje la gobernabilidad, ¿qué pasos debe dar el partido para su reconstrucción?

Marcar una línea clara de oposición razonable, parece que es lo prioritario. Yo estoy totalmente en contra de quienes opinan que abstenerse es apoyar. Es el discurso de Podemos, claro, porque les interesa, pero no es así. Abstenerse es permitir que llegue al Gobierno el que está más cerca de llegar. A partir de ahí, el partido debe marcar, a través del grupo parlamentario, una línea clara, insistente, rigurosa y abierta a la negociación, desde una posición útil, razonable y flexible. Todo lo que es ejercer la oposición frente a un Gobierno en minoría, que, en principio, va a ser si prospera la abstención. Para nada entiendo yo que llegar a la abstención como punto de partida para que haya gobernabilidad implica que hayas quedado atado de pies y manos y ligado al Gobierno que se forme. Nada más lejos de la realidad, sino todo lo contrario.

Y en el ámbito interno, será la reconstrucción del partido.

Claro, a partir de que se tome esta decisión, pues la tarea de la Gestora es hacer lo que está haciendo. En esto si hay una persona para hacer cohesión interna con sensatez y demás pues es quien está presidiendo la Gestora. Creo que en estas semanas que lleva presidiendo la Gestora a Javier Fernández no se le podrá haber encontrado ninguna salida de tono, todo lo contrario. Nada por lo que haya contribuido a agrandar las diferencias internas, sino todo lo contrario.

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