Num: 6526 | Sábado 19 de septiembre de 2020
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La empresa berciana de inteligencia artificial Panacea-coop lanza su primer producto, Skeleton-ID

Se trata de un software para el mundo de la antropología forense. A partir de octubre, tratarán de conseguir una financiación europea al i+D+i de 2,5 millones de euros (ampliable a casi el doble) para seguir desarrollándolo

Imagen (i) de muestra de la tecnología de inteligencia artificial desarrollada por Óscar Ibáñez (d) y el resto de Panacea Coop. / EBD

Panacea es una cooperativa que se constituyó en 2017 dedicada a la inteligencia artificial. A la rama, nos explica Óscar Ibáñez, el científico berciano que encabeza este proyecto, del softcomputing, es decir: a diseñar programas que sean capaces de resolver problemas concretos acercándose a la forma de razonar que tenemos los seres humanos. Se trata de diseñar algoritmos capaces de lidiar con la incertidumbre y la imprecisión, como la vida misma.

¿Algoritmos! Una palabra muy de moda aunque para la mayoría parece imposible entender de qué se trata. Pero el ponferradino con ascendencia cabreiresa Óscar Ibáñez Panizo, Doctor en ingeniería informática con una carrera investigadora que pasa por el CNRS francés y la Universidad de Berkeley (entre otras), nos explica que estos elementos invisibles de nuestro día a día no son más que “una secuencia de tareas. Siempre se pone el ejemplo de la receta de cocina, que te dice: añade cinco gramos de sal, pon cinco minutos el horno, etc. Pues eso es un algoritmo. Y la incertidumbre en un algoritmo es cuando tu abuela te dice ‘echa un pizco de esto’, ‘pon esto un rato’”.

Ese tipo de incertidumbres e imprecisiones son lo que intenta resolver el softcomputing. En el caso de “Skeleton-ID”, el software que acaban de lanzar al mercado, el primer problema que buscan solucionar es el de la identificación craneofacial en el ámbito de la antropología forense. Está listo y toca tener “una actitud activa en busca de clientes”, apunta Óscar Ibáñez.

Los algoritmos del software de Panacea “descubren” con qué parámetros técnicos fue tomada la foto y los reproducen sobre el modelo 3D del cráneo. / Panacea

 

Todo parece más simple cuando lo explica Óscar, quien en el transcurso de su formación y carrera investigadora llegó al ya extinto European Centre for Soft Computing (Mieres) en 2008. Allí trabajó en el equipo del catedrático de la Universidad de Granada (y premio nacional de informática) Óscar Cordón, que se convirtió en su director de tesis. Tres años antes, en Granada, habían puesto en marcha un máster de Antropología forense (liderado por la Doctora Inmaculada Alemán, catedrática de antropología) y al conocer esa técnica que compara cráneos y caras, Cordón se preguntó, con un doctorando suyo (el también catedrático Sergio Damas), qué aportes puede hacer la inteligencia artificial a este problema. Sobre esa antigua tesis comenzó el interés de Óscar Ibáñez.

Además del ADN, “dentro de la identificación de muertos hay varias técnicas”, explica Óscar; “tal vez, la más conocida sea la identificación dental. Luego hay otras menos conocidas, como la comparación de radiografías o esta técnica de la superposición craneofacial”. Es decir: cuando es desconocida la identidad de una persona que ha muerto, los antropólogos forenses pueden tratar de comparar una foto de la cara (de la persona viva) con el cráneo del cadáver. El software de Panacea realiza esa tarea de una forma mucho más rápida, precisa y objetiva.

No se trata de una técnica de “reconstrucción”, como la que podemos ver en los documentales que nos proponen, en base al cráneo encontrado, cómo era el rostro de tal o cual celebridad del pasado; sino de identificación por comparación, aunque ambas beben del mismo principio. “El cráneo es único, es como una huella dactilar, y la cara es un reflejo del cráneo”, señala Ibáñez.

La identificación forense tiene muchos años y ha sido desarrollada por los antropólogos desde hace más de un siglo. “Luego llegamos los informáticos para aplicar técnicas para mejorar procesos que son subjetivos, lentos e imprecisos”, explica Óscar.

“Lo que busca la superposición craneofacial es que cuando aparece un cadáver que lleva muchos años, el cráneo aparece limpio de tejido blando. Ese cráneo se escanea con un escáner 3D y tienes un modelo 3D del cráneo”, relata Ibáñez; “el primer paso para poder usar la tecnología desarrollada por Panacea consiste en obtener un modelo tridimensional del cráneo del cadáver, mediante TAC o con un escáner 3D si el hueso ya no tiene tejido blando”. Entonces, se intenta hacerle al cráneo o al hueso una fotografía que sea casi la misma que la que tienes del individuo vivo que estás buscando o la radiografía de la que dispones.

Los algoritmos de inteligencia artificial desarrollados por Panacea, en colaboración con la Universidad de Granada, buscan los parámetros físicos de la fotografía de la cara del sujeto al que se cree que pertenece el cráneo. Esta imagen tiene unas características: “se hizo a tantos metros, con tal objetivo, con tal focal, con tal orientación, etcétera, imposible de precisar por el antropólogo y que nuestra tecnología es capaz de estimar”. Al aplicar el modelo estimado sobre el cráneo, se obtiene una foto del mismo que se puede comparar con la cara teniendo en cuenta una serie de criterios anatómicos.

El científico berciano (con raíces cabreiresas) Óscar Ibañez Panizo, en la Plaza de los Molinos (cerca de su residencia actual) donde, recuerda, jugaba de pequeño. / EBD

 

Ya sea con los dientes o el material genético, “toda técnica de identificación compara datos post-mortem con datos anteriores al fallecimiento (ante-mortem)”. Es decir: hace falta una radiografía o una muestra de ADN. La ventaja de la identificación craneofacial es que necesita fotos y, como dice Óscar Ibáñez, ¿quién no tiene fotos a día de hoy?: “Ese es el potencial para determinados escenarios donde no llegan otras técnicas porque no tienes la muestra contra la que comparar y fotos sí vas a tener”, señala el científico.

En Granada, por ejemplo, donde la necesidad de identificar a inmigrantes que fallecen ahogados en el mar intentando alcanzar la costa de Europa no pueden recurrir a huellas dactilares o muestras de ADN provistas por los países de origen, los investigadores sí tienen fotos que les facilitan los familiares. Se vuelve posible, entonces, no tener que enterrar a esas personas en cementerios comunes, sin nombre.

Panacea Cooperative Research

Los científicos que empezaron Panacea son cuatro doctores en informática y un ingeniero. Después han ido incorporando dos ingenieros más (uno de ellos de Ponferrada), una persona para la programación web, otra con formación en antropología y una más para las tareas de diseño. Eligieron esa palabra porque suena igual en todos los idiomas y por su significado (es una diosa griega de la curación y los remedios). No dejaron de añadirle el apellido para que quedase clara su filosofía cooperativa.

La mayoría están en El Bierzo aunque dos residen en Granada, ligados a sendos laboratorios (uno de Antropología física y forense y el laboratorio Soccer de softcomputing). Teniendo dos localizaciones y colaboraciones con gente de fuera, nos cuentan que en su dinámica hay mucho teletrabajo. La crisis del coronavirus “no nos ha afectado mucho porque ya teníamos una dinámica y nos conocíamos, aunque también es muy importante la presencia física”, relata Óscar, quien recuerda que han visto cancelados viajes a congresos y ferias en busca de clientes.

Para él, venir a Ponferrada “fue una apuesta”. Fue el primero de los fundadores de Panacea en saltar de la Universidad, justo cuando iba a salir una plaza de profesor que se ajustaba a su perfil, “pero nunca me había visto en la tesitura de la docencia”, recuerda. Volvió al Bierzo y con su impulso la empresa se instaló aquí, donde a pesar de la ausencia de un sector del desarrollo software en la zona, y por tanto de trabajadores especializados, encontraron “a dos muy buenos” y constituyeron aquí la empresa. Óscar reside muy cerca de la Plaza de los Molinos, donde, recuerda, jugaba de pequeño, al residir allí sus padres.

Financiación

Panacea empieza este 2020 a comercializar su herramienta web de antropología forense pero este camino no termina aquí sino que, para ellos, nos cuentan, se abren muchas oportunidades de desarrollo.

En sus comienzos, nos narra Óscar Ibáñez, contaron con dinero de “nuestros bolsillos, amigos y… por ahora solo amigos porque no he liado a familiares; los dejo para una segunda ronda [ríe]”. Con eso arrancaron. Luego han ido pidiendo financiación al i+d+i, como a la Junta de Castilla y León, de donde consiguieron 140.000 euros en un proyecto a dos años (que acabó este julio) con el objetivo de lograr desarrollar esta primera funcionalidad de la herramienta, la de la identificación craneofacial.

A partir de ahora, contarán con una financiación nacional para start-ups, del CDTI, 211.000 euros. El Ministerio les financia un proyecto de i+d+i que tiene por objetivo que el software dé soporte a dos técnicas más en un año y medio.

La primera es la de comparación de radiografías (que se pueda comparar una radiografía de la persona cuando estaba viva con otra del cadáver de forma rápida y objetiva). Lo están desarrollando en colaboración con científicos israelíes pues, cuenta Óscar, en aquel país hay un equipo de identificación muy potente con una experiencia única en desastres naturales.

La herramienta de Panacea de identificación craneofacial superpone una fotografía (2D) al modelo 3D de un cráneo para identificar a la persona. / Panacea

 

La otra es una técnica reconstructiva: será una herramienta para conseguir una estimación de edad, sexo y ascendencia. La plataforma va a ir teniendo más herramientas, como si le das a un forense un maletín con cada vez más artilugios y comprartimentos. Por ello, considera que la línea de desarrollo de su producto es inmensa. Solo necesitan ventas y financiación.

La “Champions League del i+d+i”

La empresa berciana Panacea también está compitiendo por financiación de primer nivel de la Unión Europea. Por el momento, han conseguido ser seleccionados en una primera fase de 50.000 euros en un concurso que tiene una ratio de aceptación del 5%, de quienes se presentan. Cuando lo consiguieron, se lo comunicaron en un correo electrónico diciéndoles que estaban “en la Champions League [de las ayudas], algo así te ponen”, recuerda con humor Óscar Ibáñez.

En la segunda fase de esa convocatoria las cosas se ponen muy serias. Será en octubre y la cuantía a la que pueden aspirar es, de entrada, 2,5 millones de euros, además entrar en un programa de la UE con el que pretenden ligar su proyecto a financiación externa hasta alcanzar los 4 millones de euros.

No será fácil. Nos cuentan que, por lo general, se suelen presentar unas 1.000 empresas y se lo dan a unas 40. La última convocatoria se centró especialmente en la covid-19 y el “green deal” (proyectos relacionados con la energía renovable y la transición ecológica) y se presentaron el doble.

La UE financia proyectos con alta capacidad de crecimiento, que abra nuevos mercados, tecnologías “disruptoras” como la del berciano Óscar Ibáñez y sus compañeros de Panacea. Tras haber demostrado que el proyecto tiene un potencial mercantil y preparar un estudio de mercado, con esos 2,5 millones de euros, de lograrlos, Panacea podrá llevar a cabo pruebas piloto, desarrollar y estandarizar su maletín de herramientas para antropólogos forenses.

El equipo de Panacea Coop. en una imagen de archivo. / Panacea

 

Su proyecto, que está sustentado por tres patentes (y otra más que está en camino, nos cuentan), dos de ellas de la Universidad de Granada y otras dos ya en colaboración con Panacea (las cuatro llevan la firma de Óscar Ibáñez), es una de las presencias tecnológicas y científicas más punteras del Bierzo y aspira a serlo también de la Unión Europea.

Ellos están seguros de que el potencial de su producto es muy grande y que el desarrollo que podrán hacer de este maletín virtual de herramientas para la identificación de cadáveres, pero también de personas vivas, seguirá desarrollándose. Dependiendo de los clientes y la financiación que consigan, la velocidad del crecimiento de esta empresa berciana será mayor o menor. A la espera de lo que pase en la próxima Champions League del i+d+i en octubre, ya se ha abierto una nueva etapa para Panacea y para la antropología forense.

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