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La exhumación de los hermanos Macías

La ARMH comienza la exhumación en Villalibre de la Jurisdicción. El mayor de los hermanos se encuentra en una urna de madera situada en la bodega de la vivienda familiar, y ahora será trasladado a Columbrianos con el resto de la familia
(César Sánchez/Ical)

 

S.Gallo/ ICAL La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) comenzó hoy los trabajos de exhumación de los cuerpos de los hermanos Claudio y Arsenio Macías Fernández, de 31 y 16 años respectivamente, víctimas de la represión franquista y cuyos restos se encuentran en Villalibre de la Jurisdicción. En concreto, los trabajos comenzaron por la recuperación de los restos del mayor de los hermanos, que se encuentran en una urna de madera en la que pidió ser enterrado a su muerte, situada en la bodega de su vivienda en esta localidad berciana.

El director de los trabajos de la excavación, Rene Pacheco, explicó que el trabajo de la asociación en los primeros instantes ha consistido dejar al descubierto el cuerpo para conocer su ubicación exacta, y aclaró que fue el propio Claudio Macías quien escavó en el agujero para meterse dentro. “Incluso se ven en las paredes las marcas del pico que utilizó para ello, que está situado a unos 80 centímetros de profundidad, y el cuerpo se encuentra mirando hacia arriba”, dijo.

Después de conocer la historia y la voluntad de la familia de recuperar el cuerpo, los miembros de la asociación acudieron a la vivienda en la que incluso algunos familiares desconocían el paradero de Claudio Macías. “En esta zona les decían que no pisaran porque podían caerse y lo acabaron tapando”, declaró Pacheco, que relató cómo una madera tapaba la zona donde, una vez retirada, dejaba entrever un suelo “blandito” bajo el que se encontraba la fosa.

A partir de ahora habrá que hacer un trabajo “muy lento” en el que se retirará parte de la pared para visualizar “una especie de bañera en la que está el cuerpo”,  posteriormente se procederá a hacer un trabajo “de pinceles y espátulas de madera para dejar el cuerpo al descubierto”. Finalmente será el momento de documentar y dibujar para iniciar la extracción de los restos. Igualmente, la asociación cuenta con un laboratorio en Ponferrada, donde se trasladarán los restos donde, el próximo mes de noviembre, un forense llegado de Portugal analizará los restos para determinar lo que en esta ocasión ya se conoce: que se trata de los restos de Claudio Macías, que serán trasladados a Columbrianos con el resto de la familia.

Una de las sobrinas nietas, Marisele Fernández Macías, relató cómo a su tío “le clavaron un puñal en cada hombro en vida, le deshicieron la vida con un machete y luego a tiros, que fue cuando mi abuela se dio cuenta de que le habían matado”, dijo. El recuerdo genera un sentimiento de “no vivir” y provoca noches en vela “pensando lo mal que lo pasaron mi abuela, mi madre y mi tía”.

También elogió la importancia de “descubrir estas cosas” en un momento en el que “se puede hablar”, ya que en el momento en el que ocurrieron “había que estar encogido y con miedo”, lo que le hace preguntarse “cuánto tiempo habrán pasado mi abuela, mi tía y mi madre”, insistió. Marisele relató también la historia de su padre, que también permaneció escondido en su casa durante 36 meses y, aunque consiguió escaparse y librarse de la muerte, acabó en la cárcel junto con su mujer y sus hijas. Por todo ello, Marisele lamentó el daño que provoca una guerra. “Es algo tremendo, y los malos quereres de la gente, de los vecinos, del demonio o de lo que sea”, lamentó.

Claudio Macías regresó a su pueblo una vez caído el frente de Asturias, al igual que cientos de bercianos que defendieron la legalidad republicana en el Frente Norte tras escapar de las fuerzas golpistas en julio de 1936. A finales de 1937 conoció la violencia aplicada por los golpistas en el municipio de Priaranza del Bierzo, por lo que decidió esconderse, tanto en el monte como en el propio domicilio familiar donde, durante meses, enfermó y vivió como un ‘topo’.

Por este motivo, su hermano Arsenio, de 16 años, fue asesinado a 500 metros de su casa, en la conocida como ‘curva de Villalibre’ por no delatar a su hermano a los falangistas que iban a buscarlo. Pasados los meses, Claudio contrajo una enfermedad pulmonar y, para que sus hermanas no corrieran la misma suerte que su hermano, pidió que su cuerpo fuera enterrado en su propia casa, dentro de una urna de madera.

Claudio Macías fue procesado en el año 1934 por una supuesta participación en los acontecimientos revolucionarios de octubre de ese año en Villalibre, por lo que fue condenado a 12 años de prisión, siendo el único vecino de la localidad encartado en un procedimiento por este motivo. Esta condena fue amnistiada en febrero de 1936, toda vez que el Frente Popular ganó en las elecciones del mismo mes.