Num: 7134 | Viernes 20 de mayo de 2022
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Las secuelas del confinamiento en la salud ocular

El aumento del síndrome de fatiga visual digital y el de la miopía entre personas previamente diagnosticadas son los principales problemas que se han encontrado los ópticos

Victor G. Molina, durante una revisión en Tu Visión Óptica / Tu Visión

El confinamiento decretado por causa de la pandemia de covid-19 ha traído consigo diversas secuelas físicas y psicológicas. Entre ellas, las relacionadas con la visión, tanto en niños como en adultos, debido principalmente al aumento de actividades relacionadas con las pantallas y a la falta de luz natural. En los niños, por ejemplo, se ha comprobado un incremento de peso y un descenso de la capacidad física relacionadas directamente con la menor actividad, las horas ante las pantallas, el sueño irregular y las dietas menos saludables.

El óptico optometrista de Tu Visión Óptica y profesor universitario de Control de Miopía y Ergonomía Visual, Victor G. Molina, relata que, en relación con otros coronavirus, el covid-19 afecta mucho menos en lo referente a conjuntivitis e infecciones (un 2 por ciento contra un 17), mientras que para tener datos de las consecuencias de los tratamientos utilizados todavía es pronto, ya que suelen presentarse en procesos de más de un año de duración.

Donde sí hay datos es en las afecciones visuales y oculares relacionadas directamente con el confinamiento. “Sabemos que a partir de las 16 semanas empiezan los problemas de salud visual, y nos movemos en ese límite”, precisa. En lo relativo a las afecciones oculares y visuales en los menores, Víctor G. Molina se centra en cuatro apartados: miopía, pseudomiopía, síndrome de fatiga visual digital y alteraciones oculares.

“Todavía es pronto para tener datos precisos sobre nuevos niños miopes”, asegura Molina, “habrá que esperar a septiembre y octubre, cuando vuelvan a clase, para tener esa referencia de si ven peor. Pero sí hemos detectado un aumento de la miopía entre personas ya diagnosticadas, que se han hecho más miopes en un tiempo acelerado de tres meses. Esto no sólo se ha dado en niños, sino también en estudiantes de mayor edad, donde ese aumento debería ser menor”.

Por otro lado, también se han dado muchos casos de pseudomiopía, que para los ópticos “es un síntoma, una manifestación del exceso de trabajo en visión próxima, que produce una miopía transitoria y falsa”, por lo que hay que ser muy cautos a la hora de valorar estos casos, “sobre todo en niños que no eran miopes, porque si pones una corrección en un niño pseudomiope lo que estás haciendo es estructurar un problema que no tiene”. En cualquier caso, es aconsejable hacer una revisión si se manifiesta visión borrosa para comprobar si existe algún problema binocular, “aunque no necesitarán usar gafas en ningún caso”, asegura.

En cuanto al síndrome de fatiga visual digital, se caracteriza por unos síntomas de “fatiga ocular, tensional y astenópica que están inequívocamente relacionados con el uso continuado de dispositivos digitales electrónicos”. Aquí el aumento de casos ha sido “espectacular, lo cual es lógico”, según Molina: “Durante el confinamiento lo que hemos estado haciendo muchos es usar el ordenador o la tablet para trabajar, comunicarnos o simple ocio”.

Sus síntomas son dolor de cabeza, cansancio, pesadez, picor en los ojos, irritación, visión borrosa o fluctuante… y su tratamiento es sencillo: basta con cambiar de hábitos: “Estamos hablando de una fatiga, y cuando uno está fatigado, descansa. Simplemente hay que realizar una desconexión digital, salir, recibir la luz del sol y, si tenemos que utilizar estos dispositivos, hacerlo bajo la regla de 20-20-20: 20 minutos de trabajo y 20 minutos de descanso mirando a 20 pies (unos 6 metros), parpadear a menudo, mantener una buena ventilación y hacer una revisión”.

Por último, también se ha detectado un aumento muy elevado de las alteraciones oculares (picor, escozor, irritación) provocadas tanto por la fatiga visual digital anteriormente mencionada como por el aumento de las conjuntivitis alérgicas al no haber recibido la inmunidad natural que da la exposición a los alérgenos debido al confinamiento. A ello se une también el uso de las mascarillas, ya que parte del aire respirado sube hacia los ojos y produce mayor irritabilidad en la superficie ocular. Estas afecciones son fácilmente tratables con la utilización de humectantes y unos correctos hábitos de higiene.

Revisión en el centro de Tu Visión Óptica en Ponferrada / Tu Visión

 

Peculiaridades visuales

Después de recabar datos de varios pacientes, Víctor G. Molina recopila una serie de peculiaridades visuales y oculares relacionadas directamente con el confinamiento, aunque avisa: “No hay que ser alarmistas, porque es un poco lo que esperábamos. Por ejemplo, en mi consulta los niños ya diagnosticados con miopía estaban avisados de antemano de las pautas que debían seguir para que no se agravara en exceso”.

En resumen, y a nivel general, “no podemos por el momento decir que haya un aumento significativamente alto de nuevos miopes, pero sí hemos consignado un mayor aumento de la miopía en niños que ya eran miopes antes de la pandemia. También hemos recogido un número significativamente alto de niños ‘pseudomiopizados’, que no necesitarán usar gafas, y un aumento dramático de casos en adultos con síndrome de fatiga visual digital, así como un número algo más elevado de alteraciones oculares por irritación”.

Hábitos saludables

Para contrarrestar los efectos del confinamiento y mejorar nuestra salud ocular, desde Tu Visión Óptica Víctor G. Molina recuerda que “la miopía está relacionada con la falta de actividades en exteriores, la falta de luz solar y los hábitos relacionados con el trabajo de cerca, por lo que lo primero que debemos hacer es realizar actividades al aire libre”.

En cuanto a los hábitos de ocio de los pequeños, reconoce que han cambiado: “Mi generación estaba en la calle cuando no tenía nada que hacer, las actuales se van más al ocio electrónico”, pero “hay que intentar, y aquí los progenitores tienen mucho trabajo, fomentar hábitos saludables tanto de dieta como de ejercicio y visuales, intentando que haya un mínimo de 14 horas semanales de actividades al aire libre”.

Por otro lado, tanto para niños como para adultos, “es importante mantener una distancia de trabajo adecuada a la hora de realizar actividades de cerca, que tiene que ser superior a 35 centímetros. Por debajo de esa distancia, el riesgo de miopización se dobla”.

Por último, Molina recuerda que “yo puedo estar leyendo seis horas al día y no me hago miope. Pero si estoy las seis horas seguidas con la cabeza metida en el libro sí puedo desarrollar miopía. La intensidad del trabajo de cerca, más que el tiempo de trabajo, es la clave en los procesos de miopización y de fatiga. Con lo cual, es necesario hacer pausas, levantar la vista con relativa frecuencia, hacer cambios de actividad… En el caso de los niños, de nuevo es una responsabilidad de sus progenitores”.

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