Num: 5800 | Lunes 24 de septiembre de 2018
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Lo primero es no hacer daño

Un proyecto de investigación financiado por la Junta permite al Hospital del Bierzo reducir el número de pacientes a los que se sonda en su ingreso con el objetivo de evitar complicaciones

Luis Corral, jefe de la Unidad de Calidad del hospital ‘El Bierzo’ de Ponferrada, impulsor del ‘Proyecto para la racionalización de medidas profilácticas y mejora de la práctica de enfermería al ingreso’. / César Sánchez

El Hospital del Bierzo participa desde el pasado mes de marzo en un proyecto de investigación financiado por la Junta con casi 10.000 euros y cuyo objetivo es la racionalización de las medidas profilácticas y la mejora de la práctica de enfermería al ingreso del paciente. Una especie de ecógrafo de pequeñas dimensiones, capaz de indicar el nivel de orina en la vejiga del paciente, es la pieza estrella de este estudio con el que se pretende reducir el número de pacientes a los que se sonda “casi por rutina”, con el objetivo de evitar eventuales complicaciones, explica el jefe de la unidad de Calidad del hospital y responsable del proyecto, Luis Corral, que recuerda que uno de los principios básicos de la medicina se resume en la frase atribuida al médico de la Grecia clásica Hipócrates de Cos que reza ‘primum non nocere’, o lo que es lo mismo, “lo primero es no hacer daño”.

Con este proyecto, único entre los 14 hospitales públicos de la Comunidad, los responsables del centro médico de referencia en la comarca berciana se suman a la campaña ‘Si no es necesario, puede hacer daño’, que lleva a cabo el Gobierno autonómico y que se dirige fundamentalmente a los pacientes para evitar malos usos de radiografías o de antibióticos. “Son tratamientos o medicaciones que a veces se toman sin que tengan demasiados efectos”, subraya el doctor Corral, que explica que “cuando uno llega a un hospital y va a ingresar, hay una serie de cosas que se hacen casi por rutina, sin que se valore exactamente qué es lo que se va a hacer”.

Entre estas prácticas, están las recomendaciones sobre reposo y ayuno o la administración de protectores gástricos, así como la colocación de vías intravenosas y de sondas uretrales para el control de la orina. “Los profesionales estamos acostumbrados a hacer una serie de cosas y a veces incluso son los propios pacientes los que lo piden, porque recuerdan que en anteriores ocasiones les ha ido bien”, asegura Corral, que lamenta que “la sensación de no hacer ni la acepta el paciente ni le gusta al profesional, pero a veces no hacer va a aportar más beneficios que hacer”.

Al respecto, el galeno recuerda que “la sonda sólo es un instrumento, no un medicamento” y recalca que “no está muy claro que aporte beneficios y pone al paciente en riesgo, ya que uno de cada 15 sufrirá complicaciones”. Al respecto, Corral subraya que las sondas pueden ser un foco para la entrada de infecciones y recuerda que muchos de los pacientes de edad avanzada ingresados en la planta de Medicina Interna sufren trastornos de memoria o demencia que provocan que en ocasiones lleguen a arrancarse la sonda, lo que causa un daño físico.

En ese sentido, el objetivo del proyecto es “reducir el porcentaje de pacientes a los que se aplica este procedimiento con poca rentabilidad”. Según los datos de que disponen los especialistas del centro médico, hasta ahora uno de cada tres pacientes de las plantas de Medicina Interna tenía sonda. Desde que la nueva máquina para controlar la cantidad de orina se empezó a utilizar, el porcentaje se ha reducido por debajo del 30 por ciento, explica el doctor Corral, que remarca que se trata de “datos a corto plazo”.

Estos se traduce, según el registro de los meses de abril y mayo, en que de los 200 pacientes ingresados en ese período, unos 50 han necesitado este tratamiento. “Hay diez pacientes que no tienen sonda y la hubieran tenido”, recalca el responsable del proyecto, que explica que aunque se ha empezado a usar en este departamento, la idea es extender el uso de la máquina al resto del centro y “contarlo a otros hospitales para que se unan al proyecto”.

Además, el uso de este nuevo equipamiento también permite mejorar la labor del área de Enfermería, al dotarla de “más autonomía” en la toma de decisiones. “Estamos hablando de una cuestión de cuidados, por lo que fundamentalmente la máquina la utiliza Enfermería”, explica Corral, que valora que este pequeño aparato dote de “autosuficiencia” y “tranquilidad” a estos profesionales. “Hasta ahora tenían que llamar a un médico, que era quién hacía una exploración; ahora esta máquina nos dice si merece la pena o no sondar”, resume.

Uso racional de los recursos

El proyecto de investigación que se lleva a cabo en el Hospital del Bierzo pretende promover tanto entre los pacientes como entre los profesionales del ámbito de la sanidad un uso racional de los recursos sanitarios y de los medicamentos. Al respecto, la campaña incluye recomendaciones sobre el uso de algunos modelos de inhaladores contra el asma. “Algunos que llevan mucho tiempo utilizándose no son los más adecuados”, recalca Corral.

En el mismo sentido, el centro médico de referencia en la comarca participó junto a los hospitales de Zamora y Valladolid Oeste en la elaboración de un protocolo sobre el dolor lumbar, una de las especialidades que satura los centros de salud bercianos, recordó el jefe de la unidad de Calidad. Al respecto, el protocolo intenta concienciar sobre el poco beneficio que aporta una radiografía en un caso de dolor de espalda, cunado el paciente no sufre de alguna otra condición.

Algo parecido sucede con los protectores gástricos, el “fármaco estrella” del área de Medicina Interna, donde cerca del 70 por ciento de los pacientes consumen este tipo de pastillas. “Se ponía casi por rutina”, recuerda Corral, que lamenta la existencia de una “idea arraigada” según la cual, a partir de cierto número de pastillas hay que aplicar un protector de estómago. “Si no hay pastillas que hagan daño, como los antiinflamatorios, deberían retirarse”, recuerda.

Otro de los medicamentos que también se receta con mucha frecuencia a este tipo de pacientes y que, en ocasiones, no produce demasiado beneficio son los fármacos hipnóticos para ayudar a conciliar el sueño. “En su momento seguro que todos estaban bien indicados, pero muchas veces se pueden retirar y no se hace”, lamenta el responsable del proyecto.

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