Hasta ayer viernes existía un local de hostelería en la calle Halcón llamado Los 80, que se despidió de su feligresía y clientes habituales con una fiesta de tomo y lomo. Charanga con temas modernos incluída, además de una decoración de alegría y vitalidad para cerrar una etapa en la vida de sus dos almas impulsoras. Me refiero, claro está, a las hermanas Verónica y Diana. Y es que no hay mejor forma de celebrar algo triste, el cierre de una empresa, el fin de una etapa vital, que con los amigos más cercanos, familia y conocidos dando ejemplo de buen humor y energía. 

Vero, a pesar de ser la pequeña, era el cerebro, la materia gris. Diana, la presencia y el trabajo de apoyo constante; con dosis de genio también. Comenzaron como camareras en el mítico restaurante Sofra, un intento de sofistificación culinaria en una ciudad donde los restaurantes de cierto nivel tienen los clientes contados. La familia fundadora hizo mil y un intentos por mantener la nave inaugurada, pasando al rebaje de precios, obviamente de calidad y dar más espacio a la zona de bar. Pero ni por esas. Los bancos acabaron ganando. Los siguientes dueños lo explotaron un tiempo con empleados. Ahí aparecieron Vero y Diana. Que tras un tiempo decidieron tomar el traspaso y convertir en bar temático de los 80, música y decoración incluída el local. Como bar de vinos y hasta de algunas copas funcionó bien; como restaurante derivó poco a poco a la pizzería, comida rápida, sin faltar platos y tapas típicas, así como menú del día. Fueron los años dorados de la hostelería en la calle Halcón, que comenzaba desde el traspasado Guiñol y terminaba en una degustación de quesos y otras viandas pasando por Los 80, Café de Toñi, El Quinto Pino… Hoy a penas queda un superviviente de aquellos años. ¿La crisis? ¿La moda de cambiar de zonas de la ciudad? ¿Errores empresariales? Un poco de todo puede haber.

El Restaurante Los 80 es el primer local de Ponferrada donde se podía leer gratis EBD y que luego copiaron otros.

Fueron los 80 un lugar distinto. Al menos el trato era especial. Pero los impuestos y las cargas comenzaron a hacer mella. Camareros por horas, cocina familiar, cierre del comedor de arriba…En los últimos tiempos se iba notando una resistencia numantina en sus propietarias. ¿Hora de innovar? Nunca se sabrá. Lo que sí podemos afirmar que Ponferrada ha perdido un local diferente, original, regentado por dos bellísimas personas a las que EBD siempre ha apoyado y querido y que les deseamos éxito en su aún joven vida personal y profesional. ¡Vivan los 80!