Además de ser un título de una conocida película española que solo conocerán los cinéfilos o los entrados en años, la muerte de un ciclista guarda tras de sí una tragedia humana que no es del todo un accidente de tráfico más.

El Bierzo ha contado siempre con gran tradición en el deporte de las dos ruedas. Un par de bercianos han brillado a nivel nacional hace décadas, pero también es verdad que no hemos contado con un crack a la altura de los supermanes y hombres anuncio de tiempos contemporáneos.

El ciclismo es una de los deportes más practicados en nuestra comarca, si bien no corresponde el esfuerzo económico público con esta tradición. Dicho de otra forma, el ciclismo es uno de los parientes pobres por mor del fútbol y otras prácticas deportivas que lo invaden todo. Además, las décadas que lleva bajo la sospecha de fraude en los grandes campeones y las sustancias supuestamente ingeridas de diversas formas, la inyección de sangre oxigenada…En fin, han hecho del duro y bello deporte algo que para el gran público, el de las audiencias televisivas, la sospecha ha llegado a veces al rechazo por no decir la decepción.

Queremos poblaciones con servicio de bicicletas público. Luchas contra la contaminación y crear costumbres saludables entre los vecinos. Por orografía y por clima, esta costumbre no acaba de cuajar. Somos coche-adictos. Hay mucho que trabajar aún, quizás entre las nuevas generaciones, para adquirir estos hábitos saludables.

La bicicleta, en definitiva, está presente en nuestras vidas de diversas formas. Todos los fines de semana y ahora más en verano, las carreteras secundarias se atestan de practicantes de este deporte en grupo o a solas. Las normas de circulación son cada vez más específicas y claras para salvaguardar las vidas de los más débiles, en este caso el conductor de una bici, y para la buena convivencia entre las personas que circulan con diversos vehículos. Todos hemos sufrido algún momento de comportamientos altaneros de los esforzados de la ruta, bien cortando el paso, bien protestando por cualquier circunstancia sin verdadera razón; pero de la misma manera todos hemos adelantado sin guardar la distancia de seguridad a un ciclista provocándole cierto peligro de caída o presionando por no circular a la velocidad que deseamos. Cafres hay en ambos lados.

Pero este fin de semana ha muerto otro ciclista. La cuerda se rompe por el lado más débil. No vemos que los conductores de turismos sufran accidentes con resultado de muerte por causa de un ciclista. Algo no se está haciendo bien. ¿Formación, educación?