El nuevo mapa de rocas y minerales industriales de Castilla y León ya se encuentra concluido y en él ha quedado patente la riqueza minera existente en la Comunidad. De hecho, los minerales industriales y rocas suponen una producción que ronda los 270 millones de euros en Castilla y León, lo que supone aproximadamente el 14 por ciento de la producción nacional. Con este nuevo mapa, que es una herramienta “viva”, lo que se ha pretendido es poner en valor la actividad de este tipo de minería y conocer, no solo los yacimientos que se están explotando, sino las posibilidades existentes.

El director general de Energía y Minas de la Junta, Ricardo González Mantero, recordó que Castilla y León es la segunda Comunidad en minería -excluyendo la minería metálica y energética- de España, tan solo por detrás de Cataluña, y resaltó que la intención dentro de la Estrategia de Recursos Minerales que se pretende aprobar este año es poner en valor este tipo de cuestiones para “maximizar la actividad económica y el empleo”, en especial en zonas rurales.

El geólogo de Siemcalsa Ramón Cabrera explicó que este mapa se constituye como un inventario de las explotaciones, tanto activas como inactivas, de rocas y minerales industriales de Castilla y León, todos ellos determinados con su simbología, para así diferenciar los tipos de explotaciones existentes, el estado de la actividad y las sustancias y usos que tienen cada una de ellas.

En este sentido, Cabrera explicó que la provincia de León tiene “bastante variedad”, en especial por minerales como la pizarra que permiten ser el segundo productor a nivel europeo. Pero también hay otros minerales como calizas, areniscas, el talco, que ahora mismo no está en actividad pero que sí tuvo “bastante importancia” y otras sustancias como carbonato cálcico o arenas silicias para la fabricación de vídrio.

Para Cabrera, este mapa pone de manifiesto las numerosas explotaciones y recursos existentes, por lo que auguró que con mayor investigación sería posible encontrar “nuevas cosas explotables”. También vaticinó que la roca ornamenta, que ahora tiene una gran importancia, seguirá en esa misma línea porque “hay minerales industriales que merecen la pena investigar porque puede haber recursos” y apuntó al talco como uno de ellos porque “no es que esté agotado, puede haber más posibilidades”, incidió.

Además de servir para la reevaluación de explotación de canteras abandonadas, el mapa también podrá utilizarse en la ordenación territorial, en concreto en espacios naturales o materias relacionadas con el urbanismo. “Muchas veces la ordenación interfiere con intereses mineros y cuanto más se conozca el tema minero, mejor se podrá hacer la ordenación de todos los recursos naturales”, concluyó.

Por su parte, el integrante del área de rocas y minerales industriales del Instituto Geológico Minero de España (IGME), Andrés del Olmo, resaltó que se trata de un mapa nuevo que ahora muestra la síntesis te nueve zonas geológicas sintetizadas para su estudio, y aclaró que no señala los minerales metálicos ni energéticos, sino tan solo las rocas ornamentales, las industriales y los áridos. Del Olmo apuntó a algunos minerales que en el futuro “tendrán gran presencia” como hay minerales menos conocidos, como el caso del grafito, abundante en Segovia, que es una fuente para el grafeno, la humita o el sulfato sódico, abundante en Burgos, importante para la fabricación de detergentes.

Del Olmo resaltó que se trata de un mapa “muy vivo e interesante” que evidencia que Castilla y León es “una región muy rica y variada en minerales industriales” donde “todo tiene su valor” y auguró que si se sigue investigando se podrán obtener “sustancias muy interesantes que habrá que desarrollar” porque tienen “gran futuro”, como es el caso del grafito o algunos tipos de sulfatos.