Num: 6894 | Miércoles 22 de septiembre de 2021
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Pallozas, el ancestral arte del ‘teito’ en el Bierzo

En la comarca perviven 60 pallozas ubicadas principalmente ubicadas en las localidades de Balboa, Campo el Agua, Cantejeira, Suárbol, Balouta, Burbia, Peranzanes y Cariseda

Palloza en Cantejeira. / QUINITO

 

El nombre de palloza es en realidad una deformación del término gallego “pallaza”, recogido por primera vez a finales del siglo XIX por etnógrafos como el alemán Fritz Krüger, refiriéndose al material con que se realizaba la techumbre de la edificación. La denominación tradicional de estas construcciones es en realidad cabanas (casas) de teito, cabanas de teitu o simplemente teitos. El nombre de palloza se acabó imponiendo para diferenciarla de de los otros teitos entre los que se puede incluir las cabañas, los hórreos y otros edificio auxiliares.

La principal característica de la palloza es precisamente ese teito (techo en gallego) de paja de centeno (en ocasiones se utilizaba brezo), cuya construcción ancestral requiere la intervención del teitador, una profesión en riesgo de desaparición, pues los teitadores en activo con los que se pueden contar son muy pocos.

Las pallozas son casas con planta circular u ovalada, con muros de piedra y tejado con forma cónica o con caída a dos aguas. Con estas características parece evidente su relación con los castros prerromanos, con las casas castreñas. La mayor diferencia con ellas es el uso de la palloza como vivienda y cuadra, lo que motivaba un mayor tamaño y su división en dos zonas, una para los animales y otra para las personas. La zona de los animales solía estar a un nivel inferior respecto a la estancia principal y al dormitorio de la familia -si existen divisiones ser de madera-, utilizando si se podía la pendiente del terreno, para que los excrementos permanecieran apartados pero aprovechando el calor que desprendían los animales.

 

 

La diferencia entre plantas circulares y ovales resultaría de las circunstancias del suelo: sobre el suelo llano se dan las plantas circulares; en suelo con pendiente encontramos las ovales, para aprovechar el terreno mejor. Otros especialistas afirman que con el paso del tiempo fue necesario disponer de una mayor superficie para la vivienda, por ejemplo por contar con más cabezas de ganado, teniendo así que recurrirse a la forma ovalada, que permite utilizar la  misma tijera para cubrir un mayor espacio de planta circular. A veces la planta crecía por el lado destinado a la cuadra, dando lugar a un tejado asimétrico.

En cuanto al tejado, las formas de sujeción más habituales están basadas en dos postes en tijera apoyados sobre el muro de piedra, o en varios postes verticales adosados a la pared junto a la división central. En la tijera descansan unas varas repartidas regularmente a lo largo de todo el muro, unidas entre sí con vigas horizontales para formar el entramado cónico del tejado, donde se atan las haces de paja que forman la cubierta. El tejado tiene una pendiente aproximada de unos 45º, necesaria para que el agua escurra sin atravesar la cubierta vegetal y para que la nieve no se acumule, con el consiguiente riesgo de hundimiento.

La combinación de gruesas paredes y masa vegetal contribuye a mantener una agradable temperatura interior, tanto en invierno como en verano. Los muros solían ser de piedra vista, con pequeñas aberturas enmarcadas en madera, que proporcionaban algo de luz y ventilación, y dos puertas, una para la cuadra y otra para la vivienda. La zona destinada a vivienda estaba presidida por un hogar, con un fuego alimentado con leña. A su alrededor era habitual contar con escaños de madera para sentarse, situándose no muy lejos el horno, de piedra y barro fino.

En muchos casos la palloza no contaba con chimenea para la salida del humo; este se filtraba  entre la paja del tejado, y su retención contribuía a conservar las provisiones. No obstante, en algunos casos existe un pequeño hueco en lo alto del tejado, si bien el humo se extendía por la estancia antes de salir al exterior.

60 pallozas en el Bierzo

En el Bierzo quedan unas 60 pallozas (a las que se unen otras de construcción relativamente reciente), ubicadas principalmente en las localidades de Balboa, Campo el Agua, Cantejeira, Suárbol, Balouta, Burbia, Peranzanes y Cariseda.

En Campo del Agua se ubicaba el conjunto de pallozas, hórreos y cabañas más extenso de la comarca hasta 1989, cuando la localidad sufrió un incendio que arrasó la gran mayoría.  En la actualidad es Balouta, ubicada en los Ancares Leoneses, perteneciente al municipio de Candín, la población de la provincia de León que más pallozas mantiene en pie, solo superada en España por la localidad lucense de Piornedo. No obstante, Baoluta también ha perdido buena parte de sus pallozas.

Existen diferentes premios y líneas de subvención para la restauración de las Pallozas; los premios de la Fundación Prada a Tope y las subvenciones de la Diputación de León y el Consejo Comarcal del Bierzo son los principales.

 

FOTOGALERÍA DE QUINITO:

 

 

 

 

 
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