Num: 6928 | Martes 26 de octubre de 2021
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Palomares bercianos, la comarca a vista de pájaro

Dedicados inicialmente a la cría de pichón ahora son apreciados como ejemplo de arquitectura tradicional. En el Bierzo hay 225 si bien son parte del patrimonio más desconocido de la comarca

Palomar del Monasterio de Carracedelo Carracedelo. / QUINITO

Los palomares se dedicaban inicialmente a la cría del pichón, pues la paloma era para muchas familias un alimento habitual y al mismo tiempo una fuente de ingresos extra: no solo se aprovechaba su carne, sino también la llamada palomina, sus excrementos, un abono orgánico muy apreciado por los agricultores. En la actualidad, y aunque en algunos puntos de España se ha retomado la cría de paloma, los palomares se valoran más como elementos del patrimonio cultural y muestra de arquitectura popular.  Así, desde diversas entidades se está realizando un esfuerzo para su restauración. Es el caso de la Diputación de León, que ya ha convocado este 2021, a través del ILC (Instituto Leonés de Cultura), una línea de subvenciones con dicho objetivo.

 

En el Bierzo se conservan 225 palomares, según el inventario de la Asociación de Amigos de los Palomares de León. Entre ellos se cuentan tanto los restaurados como los que están en ruinas, incluso en riesgo de desaparición. En el Bierzo predominan los palomares circulares, más de la mitad, seguidos de los rectangulares, una cuarta parte, los cuadros y los poligonales, estos dos últimos tipos con menos de una decena de ejemplos cada uno. “Cuando se habla de palomares en la provincia de León muchas personas piensan en los típicos de tierra de campos, pero el Bierzo y la Cabrera son dos comarcas con una gran cantidad de palomares, y esto no se sabe”, destaca Irma Basante, presidenta de la Asociación de Amigos de los Palomares de León.

Dintel de la puerta del palomar del monasterio de Carracedo, con la fecha de 1769. / QUINITO

El palomar más antiguo del Bierzo

Entre los palomares restaurados destaca el del Monasterio de Carracedo. Se trata del más antiguo de la provincia de León; en el dintel de la puerta se puede observar  la fecha de 1769. Junto a ella están grabados dos nombres holandeses, los de Ruud y Hanneke Loman, el matrimonio de benefactores que propició la recuperación del palomar en 2017 con una donación desinteresada de más de 25.000 euros, gracias a la mediación de la Asociación de Amigos de los Palomares de León.  “Ahora puedo cerrar un círculo en mi vida. Puedo venir a este lugar y recordar mi pasado”, explicaba en su día Ruud Loman, un ingeniero químico  jubilado, fascinado por las palomas, el día que las obras se inauguraron. Este proyecto ganó el galardón de la Fundación Prada Tope a la mejor restauración de arquitectura rural. En Carracedelo, municipio al que pertenece Carracedo, existe otro molino que también ha sido restaurado con éxito.

Un palomar octogonal

Otro palomar singular es el de San Juan de la Mata. Su principal característica es su planta octogonal y que se trata del único de sillería de la provincia.  En el libro ‘Los palomares de la provincia de León’, su autor,  Santiago Díez Anta, sostiene que  el palomar de San Juan de la Mata pudo ser construido bien por canteros gallegos en 1853 – fecha que aparece en la fachada-, debido a su estilo arquitectónico, o bien por la orden benedictina del Monasterio de San Ándres de Vega de Espinareda.

En peligro de desaparición

Entre los palomares que amenazan ruina se encuentran los de Campañana (Carucedo), Valdecañada y Villanueva de Valdueza. “Es necesario evitar que se pierda este patrimonio, y en ese objetivo deben colaborar todas las administraciones”, afirma Inma Basante, que ha recorrido personalmente la comarca del Bierzo para inventariar estas construcciones.

Además, Basante quiere hacer un llamamiento para que los palomares, una vez restaurados, sirvan a su fin original, dar cobijo a las palomas. Propietaria de un palomar en Santas Martas que ella y su familia han restaurado, destaca que este es un segundo reto tras la recuperación de la construcción. “Puede haber dos palomares iguales, que ofrecen lo mismo, pero las palomas va a uno y a otro no…”, señala. En cualquier caso, para atraer a estos animales es necesario, además de mantener una balsa de agua constante, proporcionar comida a las aves, explica. Y un truco, a las palomas les gustan los olores suaves, revela. En el caso de su palomar, Irma puso tomillo, y ha funcionado.

 

Esta entrada tiene 2 comentario(s).

  1. se os ha olvidado uno de los más originales es un nonageno, nueve lados con sus nueve vértices, construido en adobe y el único que queda en todo el pueblo, CORTIGUERA

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