Num: 6970 | Martes 7 de diciembre de 2021
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El patrimonio perdido del Bierzo

Hasta medio centenar de piezas y obras de arte bercianas se encuentran repartidas por varios museos de la geografía regional, nacional e internacional y únicamente pueden disfrutarse al tiempo en el volumen bajo el nombre 'Sección de Bellas Artes' del Instituto de Estudios Bercianos que data de 1975

El libro que guarda el patrimonio perdido del Bierzo. / QUINITO

El Bierzo posee una vasta riqueza patrimonial que en una parte reposa en el lugar en el que esas obras de arte fueron halladas pero en otra a muchos kilómetros de distancia. Únicamente hay un libro en la comarca que ha conseguido catalogar ese patrimonio artístico berciano que por circunstancias diversas se encuentra fuera de la región, y ese volumen es la Sección de Bellas Artes. Archivo fotográfico especial 1975 del Instituto de Estudios Bercianos (IEB) del que se editaron tres copias.

La presidenta del IEB, Mar Palacio, pasa las páginas de La Sección de Bellas Artes. / QUINITO
La presidenta del IEB, Mar Palacio, pasa las páginas de la Sección de Bellas Artes. / QUINITO

 

Portada de La Sección de Bellas Artes del Instituto de Estudios Bercianos. / QUINITO
Portada de la Sección de Bellas Artes del Instituto de Estudios Bercianos. / QUINITO

 

Lomo de La Sección de Bellas Artes del Instituto de Estudios Bercianos. / QUINITO
Lomo de La Sección de Bellas Artes del Instituto de Estudios Bercianos. / QUINITO

 

Detalle de La Sección de Bellas Artes del Instituto de Estudios Bercianos. / QUINITO
Detalle de la Sección de Bellas Artes del Instituto de Estudios Bercianos. / QUINITO

Hasta medio centenar de piezas, en su mayoría religiosas, han sido fotografiadas con mimo por el ya desaparecido Amalio Fernández y descritas y “guardadas” entre láminas de papel de seda por el que también fuera miembro activo del IEB Andrés Viloria. El color de las instantáneas ha ido evolucionando a los tonos sepia con el paso del tiempo pero la caligrafía ha quedado marcada “a fuego” para que ningún berciano se olvide de lo que es suyo. Las pastas de cuero encierran en su interior -el libro tiene dos pequeños cerramientos con sendas cruces de Peñalba- dónde están, cómo están y por qué están esas obras repartidas por la región, la nación y Europa. En su portada, una placa, en la que se deja leer “El Instituto de Estudios Bercianos para el Archivo General del Bierzo. 1975“.

Ejemplar de La Sección de Bellas Artes del Instituto de Estudios Bercianos que guarda el IEB. / QUINITO
Ejemplar de la Sección de Bellas Artes que guarda el IEB. / QUINITO

 

Plano detalle de una de las dos cruces de Peñalba que cierran el tomo. / QUINITO
Plano detalle de una de las dos cruces de Peñalba que cierran el tomo. / QUINITO

 

Firma de los autores de La Sección de Bellas Artes del Instituto de Estudios Bercianos. / QUINITO
Firma de los autores de la Sección de Bellas Artes del Instituto de Estudios Bercianos. / QUINITO

 “El Bierzo tiene que tratar de rescatar, en una medida posible y razonable, y de conservar dentro de sí mismo esa maravillosa colección de arte y de representación de espíritu que le ha venido justificado en una singularidad especial desde hace muchos siglos. El Bierzo no puede ser una simple cascara vacía“, pedía ya a finales de los setenta Andrés Viloria.

Cuatro décadas han pasado y esas obras siguen en el mismo lugar, fuera del Bierzo. En los últimos años, también meses, han vuelto a sonar voces que claman el regreso de algunas de ellas, como la Cruz de Peñalba, pero las cosas siguen como estaban, por el momento. Mientras, otras piezas parecen haber caído en el olvido de los representantes políticos, culturales y sociales del Bierzo. Es el caso de un cáliz y una patena de la iglesia mozárabe de Peñalba y de un ídolo megalítico de Noceda del Bierzo,  dos de las piezas más representativas, que reposan en sendas vitrinas del Museo del Louvre de París, las dos primeras, y en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, la última.

Cáliz de Peñalba. / QUINITO
Cáliz de Peñalba. / QUINITO

 

Patena de Peñalba. / QUINITO
Patena de Peñalba. / QUINITO

 

Ídolo Megalítico de Noceda. / QUINITO
Ídolo Megalítico de Noceda. / QUINITO

Hasta Galicia, al Museo Arqueológico Provincial de Orense, viajó en su día Nuestra Señora de Compostilla, una obra del Románico, de finales del siglo XII, que a causa de la carcoma “no combatida a tiempo” perdió ambas manos, pies, la parte alta de la corona y hasta la imagen de niño que ocupaba el espacio entre sus piernas. Procede de una ermita que llevó su nombre y estuvo situada en las proximidades de la actual Central Térmica de Compostilla I. “Se hallaba situada en el antiguo camino jacobeo que cruzaba el río Sil por el lugar denominado Fuente del Azufre, en Ponferrada”, detalla el pie que acompaña su foto.

Imagen de Nuestra Señora de Compostilla. / QUINITO
Imagen de Nuestra Señora de Compostilla. / QUINITO

Una decena de las obras se quedó en León, en el Museo Provincial de Arqueología y Bellas Artes de León, entre ellas la citada Cruz de Peñalba, que está acompañada por un calvario procedente de la iglesia de San Miguel de Corullón, una lápida dolichena y otra votiva halladas en Castro Ventosa, antiguo Bergidum, una lápida al Dios Bodo aparecida en Villadepalos, el epitafio de Semena Núñez de Vega de Espinareda, otra lápida votiva a la Diosa Mandica procedente del Campo de la Ría, en Ponferrada, restos de armadura de la llamada cocina de la reina en el Monasterio-Palacio de Carracedo y “dos azulejillos incompletos; uno con las armas de los Osorios y el otro con las de Castilla y Castro”, en su día ubicados en el Castillo de Ponferrada, donde ambos escudos se repiten juntos.

Imagen de la Cruz de Peñalba. / QUINITO
Imagen de la Cruz de Peñalba. / QUINITO

 

Epitafio de Semena Núñez procedente de Vega de Espinareda. / QUINITO
Epitafio de Semena Núñez procedente de Vega de Espinareda. / QUINITO

 

Dos azulejillos incompletos; uno con las armas de los Osorios y el otro con las de Castilla y Castro, procedente del Castillo de Ponferrada. / QUINITO
Dos azulejillos incompletos; uno con las armas de los Osorios y el otro con las de Castilla y Castro, procedente del Castillo de Ponferrada. / QUINITO

El resto permanecen cuidadas y tratadas en dos museos astorganos, dentro de la diócesis a la que pertenecen, nueve lo hacen en el Museo Diocesano de Astorga y hasta treinta y dos en el Museo de los Caminos de Astorga. Destacan los restos del cráneo de San Genadio, la raqueta de la lápida del monje y un relicario de oro y piedras preciosas, entre otras piezas religiosas como vírgenes, santos, partes de retablos y cuadros que retratan el calvario de Jesús hasta la cruz.

Mar Palacio ojeando la fotografía de los restos del cráneo de San Genadio. / QUINITO
Mar Palacio ojeando la fotografía de los restos del cráneo de San Genadio. / QUINITO

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