Num: 7785 | Viernes 1 de marzo de 2024

Las pulperas de El Espino: memoria de una tradición centenaria

Amalia y Pina son dos de las muchas mujeres que han mantenido viva esta costumbre que se repite los días 1 y 15 de cada mes

Amalia y Pina, dos de las pulperas de El Espino
Amalia y Pina, dos de las pulperas de El Espino. / QUINITO

Se cuenta que los primeros vestigios de lo que es la Feria de El Espino datan de un mercado condecedido por el rey Alfonso XI al Monasterio de Vega de Espinareda allá por 1317, si bien no fue hasta finales del siglo XVIII cuando se estableció su celebración los días 1 y 15 de cada mes. De lo que no hay constancia es de la fecha en la que se empezó a popularizar el pulpo como comida asociada a esta feria ganadera, aunque Amalia y Pina, dos de las pulperas de El Espino, recuerdan que ya se hacía “cuando nacimos, hace 86 años”.

Estas dos mujeres nacieron, efectivamente, hace 86 años en El Espino –”yo en Espinareda, aquí al lado”, precisa Amalia– y allí pasaron sus primeros años “trabajando mucho en el campo”. “Aprendimos a leer y escribir y las cuatro reglas”, recuerdan, y cuando había tiempo libre “salíamos a la fuente a tocar la pandereta para que los chicos supieran que estábamos por allí, bailábamos, cantábamos… Nos divertíamos más que ahora”.

Y también estaba el pulpo, claro. Desde niñas vieron en casa cómo cada día 1 y 15 estos octópodos competían con el ganado que llegaba a El Espino para la Feria: “Mi madre tenía una casa de comidas y aún conservo las calderas de cobre”, señala Pina, mientras Amalia recuerda que “venían unos toros grandísimos de Galicia, cerdos, gallinas… y mucha gente a comprar y a comer desde Ponferrada”.

Tanta atracción dio pie a que hubiera hasta diez casas de comidas en El Espino destinadas, sobre todo, a los días de feria: “Estaban Vicenta, Tita, Flora, Luciano, María, Elvirita, Olivita, Ida, nosotras… También venían de Cacabelos a vender pulpo”. “Hace treinta años que abrimos, primero sólo con pulpo y luego añadimos churrasco. Teníamos un hornín de pereruela y ahí lo cocinábamos”.

Amalia, pulpera de El Espino, con sus ollas de cobre. / QUINITO

El secreto del pulpo

Pina y Amalia recuerdan que el pulpo llegaba a El Espino “normalmente ‘de media cura’, aunque alguna vez, pocas, venía crudo y había que golpearlo”. Después llegaba el momento clave, el de la cocción, un ‘secreto’ que no tienen inconveniente en compartir: “Aquí siempre se hizo en calderas de cobre, nunca en ollas. Poníamos el agua y cuando empezaba a cocer metíamos el pulpo tres veces, luego se llena el caldero, se cuece unos veinte minutos y luego se echa la sal”. ¿Y el pimentón y el aceite? “Eso es el aderezo, eso va después”, aclaran las pulperas, “la clave es la sal”.

Con esa maña, no es de extrañar que el pulpo de El Espino ganara fama hasta el punto de que incluso en Año Nuevo llegaban “cuadrillas enteras” a comerlo. “Venían a dormir aquí y a comer el pulpo. Dejaban mucho dinero porque venían grupos grandes, igual de ocho o nueve”, recuerdan con cierta añoranza.

Pina, pulpera de El Espino. / QUINITO

Una tradición en declive

No en vano, de aquellos tiempos donde diez o más pulperas dedicaban sus esfuerzos a abastecer a los visitantes de la Feria ya va quedando menos. “Goyo y Fulguera son los únicos que quedan dando comidas”, señalan Amalia y Pina, que han visto cómo las siguientes generaciones no siempre están dispuestas a coger el testigo de sus mayores. La hija de Amalia sí continúo con el pulpo y después lo hizo su nieto, pero en casa de Pina nadie quiso seguir la tradición.

Aún así, cada día 1 y 15 El Espino recibe a un buen número de visitantes en busca del mítico pulpo: “A comer viene mucha gente, aunque sólo queden dos sitios. Si hubiera más seguro que subiría más gente, pero cuesta mucho”, lamentan. También otras cosas se han perdido: “Si estamos enfermas tenemos que llamar a un taxi o a un vecino que nos lleve a Vega, porque aquí ya no tenemos médico”.

Amalia, con su puesto de pulpo en El Espino. / EBD

Premios Mujer Bierzo 2022

El Ayuntamiento de Vega de Espinareda, presidido por Santiago Rodríguez, ha propuesto a esta berciana como nominada a los Premios Mujer Bierzo 2022 que organiza El Bierzo Digital. Estos premios buscan reconocer y galardonar la encomiable labor de todas las mujeres y, especialmente, a las de nuestra comarca.

Puede conocer al resto de nominadas de este año en la sección de reportajes de las candidatas a los Premios Mujer Bierzo 2022 de El Bierzo Digital.

Amalia y Pina, dos de las pulperas de El Espino. / QUINITO

ACTUALIDAD DIGITAL IBÉRICA
redaccion@elbierzodigital.com | publicidad@elbierzodigital.com | administracion@elbierzodigital.com


© 2024 Actualidad Digital Ibérica. Todos los derechos reservados.