Asoma de nuevo esta escritora de historias, aturdida como todos por las fiestas que no acaban, por los excesos del verano y por la incertidumbre del nuevo otoño, que en esta tierra siempre lleva anexionado el calificativo de caliente. Nunca se enfrió el monte que ha sido objeto de decenas de atentados ecológicos con incendios forestales que han degradado nuestro medio natural de forma muy grave. Las llamas se lo han comido todo, y de la desolación va saliendo coraje popular y contundencia, para pedir mano dura contra el pirómano y reacción de las administraciones, antes con prevención y después de cada llamarada, con acciones de regeneración.  Esta semana se cumple precisamente un año del devastador incendio que arrasó más de 2.600 hectáreas en los municipios de Fabero, Páramo del Sil, Candín y Peranzanes, 800 de ellas arboladas. Un verdadero aborto biológico provocado, que dejó imágenes inolvidables en la retina de todos los vecinos con aquella columna de humo muy parecida a la de un volcán y aunque todavía se puede ver la herida negra que provocó el fuego, la naturaleza sigue su curso y un ligero manto verde brota en el terreno. En lista de espera sigue la Tebaida Berciana, o la siempre e injustamente olvidada comarca de la Cabrera, donde el infierno también se manifestó virulentamente este verano. Lo hizo en muchos lugares del Bierzo, que fueron diana de las maléficas llamas. Sombras perturbadoras como las de Juan Ramón Jiménez, que no se enfrían y que en el plano más municipal, se convierten en inquietudes, que se suman por descontentos. En la casa grande de Ponferrada, la sombra del cogobierno también se ha encendido advirtiendo que “toman nota”, literalmente, por no contar con ellos en tiempo y forma para rendir homenaje a los pedáneos el día de la Encinina. No es nueva la advertencia. Todo se vuelve a encender llegando el otoño, que traerá magostos, huesos de santo, botillos, y presupuestos. Es “cuestión de confiar”. En esa cuestión de confianza se dice que andan los grupos, igual que confía la alcaldesa en lograr un acuerdo con todos ellos, para aprobar un año después los presupuestos municipales, esos grandes desconocidos.