S. Calleja La Consejería de Sanidad volverá a administrar en octubre la vacuna de recuerdo de la tosferina que hasta hace un año y medio se venía poniendo de forma sistemática a los niños cuando alcanzaban los seis años. Si bien, la medida se suspendió en enero de 2016 por problemas de suministro y para poder vacunar a las mujeres embarazadas y evitar casos en bebés menores de tres meses.

En otoño, Sanidad también comenzará a recaptar a los nacidos en los años 2010 y 2011 que no pudieron recibir su dosis de recuerdo ni el año pasado, ni en lo que va de este por el cambio de la política vacunal, según explicaron a Ical fuentes de este departamento que precisaron que la revocación se debe ha que regresa el suministro normalizado de la vacuna DTpa (triple vírica, de baja carga antigénica) frente al tétanos, la difteria y la tosferina.

A falta de atar los últimos flecos, como es habitual, desde la Dirección General de Salud Pública se realizarán campañas específicas de captación que se comunicarán a los padres y a los profesionales sanitarios oportunamente y con el debido tiempo. Al tratarse de una dosis de recuerdo, es decir, destinada a mantener una protección a largo plazo y en un grupo poblacional en el que la clínica de la enfermedad presenta raramente complicaciones y, de haberlas, éstas son menos graves, la suspensión provisional de la administración de la vacuna de recuerdo frente a la tosferina no supone un incremento del riesgo individual ni epidémico.

La decisión de proteger a los bebés antes de la primovacunación, es decir por medio de la administración de la vacuna a sus madres en el último trimestre de gestación, también continuará, por lo que la vacuna se suministrará a estos dos grupos de forma sistemática. Los bebés nacidos en 2017 la recibirán a los dos, cuatro y once meses, cuando hasta ahora la recibían en una ocasión más, a los dos, cuatro, seis y 18 meses, según figura en el calendario oficial de vacunaciones de la infancia de Castilla y León.

Enfermedad grave

La tosferina es una enfermedad que puede ser grave y precisar hospitalización; que puede dejar secuelas o incluso llegar a ser mortal en los bebés, mientras que por lo general cursa con carácter leve en los adultos, motivo por el que la Consejería de Sanidad optó por proporcionar inmunización a los recién nacidos a través de la transmisión, por parte de sus madres. En España, esta patología está en progresivo aumento en incidencia, hospitalización y mortalidad desde 2010, y suele registrarse una epidemia cíclica cada cuatro o cinco años; de hecho se han descrito cuatro ondas en los últimos 15.

La vacuna frente a la tosferina para embarazadas es inactivada, por tanto no puede producir infección ni en la madre ni en el feto; es segura y puede administrase al mismo tiempo que la gammaglobulina anti D (RH) y que la vacuna frente a la gripe, también muy recomendable para evitar complicaciones sanitarias durante la gestación.