ESPECIAL EDUCACIÓN

‘Tercer cuerpo’ pone el talento de Claudio Tolcachir al servicio de una comedia negra

Natalia Verbeke, Carmen Ruiz, Carlos Blanco, Nuria Herrero y Gerardo Otero protagonizan esta obra en el teatro Bergidum
'Tercer cuerpo' llega al Bergidum el 24 de febrero
‘Tercer cuerpo’ llega al Bergidum el 24 de febrero. / Teatro Bergidum

Claudio Tolcachir, uno de los dramaturgos argentinos de referencia mundial, escribe y dirige Tercer cuerpo, una extraña comedia llena de humor negro, absurdo y deshinibido que pondrá sobre las tablas del teatro Bergidum el viernes 24 de febrero a Natalia Verbeke, Carmen Ruiz, Carlos Blanco, Nuria Herrero y Gerardo Otero.

Una oficina destartalada, la casa de una pareja, un bar y un consultorio médico. Diferentes sitios que se alternan en un mismo espacio conjugando la vida de cinco personajes bastante perdidos en la vida y atenazados por el miedo. En esa oficina comparten espacio Sandra (Natalia Verbeke), Mónica (Carmen Ruiz) y Héctor (Carlos Blanco), tres personajes que esconden un drama cada uno pero que Tolcachir los relaciona a través de la comedia con diálogos muy divertidos y situaciones totalmente absurdas en las que Carmen Ruiz se desenvuelve como pez en el agua.

A los personajes, en realidad, no les ocurre nada que se salga de lo cotidiano: broncas de pareja, frustraciones, traumas, preocupaciones amorosas, sexuales o económicas. Tolcachir retuerce esa cotidianidad hasta la extravagancia exprimiendo los diálogos hasta el punto absurdo en que estalla la comicidad. Una espontaneidad vertiginosa (el genuino estilo Tolcachir) que solo pudo haber nacido a pie de escenario en improvisaciones con actores.

El propio Tolcachir define así de bien la esencia de los cinco personajes de la historia: “Muchas veces sentí que yo no estaba preparado, que no era lo suficientemente maduro o inteligente para afrontar los desafíos más simples de la vida. Como si todos los demás hubieran recibido un manual de instrucciones que a mí no me llego. La incapacidad absoluta como sello de fábrica y sin embargo un deseo enorme de vivir. Torpemente, equivocadamente pero al menos intentarlo”.