Versos bercianos en la Amazonía

El bembibrense residente en Ecuador Álvaro Gundín recoge en ‘Antología desordenada’ decenas de sus poemas publicados en el blog ‘Desde mi caja’
El berciano Álvaro Gundín, director desde el año 2015 el Museo Arqueológico y Centro Cultural de Orellana (Ecuador). / Ical

Nacido en el municipio berciano de Bembibre en 1981, Álvaro Gundín dirige desde el año 2015 el Museo Arqueológico y Centro Cultura de Orellana (Macco), un proyecto dedicado a rescatar y difundir el patrimonio cultural de la amazonía ecuatoriana. Desde hace más de 15 años, Álvaro vuelca su mirada personal en forma de poemas, cuentos, guiones y ensayos en su blog Desde Mi Caja. Varias decenas de esas creaciones poéticas ven la luz ahora en Antología Desordenada, “un libro de verdad, de papel, de esos que tienen olor y tacto”.

La relación de Álvaro con Ecuador surge a raíz de un tío suyo, misionero carmelita en el país latinoamericano. “Desde niño, recuerdo ayudarles con proyectos sociales, sacando dinero para escuelas y hospitales”, explica el berciano, que siendo un niño de sólo diez años pudo viajar por primera vez a la zona. Alumno del colegio público Ménendez Pidal de la capital del Bierzo Alto, tras completar sus estudios de Historia en la Universidad de León (ULE) y no encontrar un puesto de trabajo que le convenciera, en 2008 decidió tomarse “algo así como un año sabático” para colaborar como voluntario en un colegio de educación bilingüe para indígenas de la Amazonía. “Nunca pensé en quedarme y al final pasé cinco años yendo y viniendo”, recuerda.

Tras su paso por el ámbito de la educación, Álvaro empezó a trabajar en la capital del país, en un archivo privado perteneciente a la congregación de los capuchinos. “Ahí me dijeron que iban a hacer un museo y me pidieron ayuda para hacer un inventario arqueológico antes de ceder la colección al municipio”, explica el berciano. Con el paso del tiempo, ese proyecto se convirtió en el Macco y Álvaro, en su director. “El museo se pensó como un centro cultural para dinamizar toda la región, con una biblioteca pública, una sala de exposiciones temporales y un auditorio en el que poder ver cine y teatro”, recuerda.

El berciano Álvaro Gundín, director desde el año 2015 el Museo Arqueológico y Centro Cultural de Orellana (Ecuador). / Ical

Los Omaguas

El principal objetivo del museo es “contar la historia prehistórica de la región antes de la llegada de los primeros españoles, una historia que nunca se ha contado, no se difunde en los libros de texto y de la que hay pocos libros de divulgación”, señala Álvaro. Los protagonistas de esa historia son los Omaguas, una cultura que se desarrolla entre el año 1.100 y 1.500 después de Cristo y que desaparece de la zona a partir del siglo XVIII con el avance del proceso de colonización.

Al respecto, Álvaro destaca que “en el siglo XII había aquí una civilización floreciente tan importante como los Incas, los Aztecas o los Mayas” y valoro los restos arqueológicos dejados por esta cultura en formas de objetos de cerámica policromada o de urnas funerarias antropomorfas. “Son casi como fotografías en tres dimensiones de las personas que vivían aquí hace 800 años”, relata junto a uno de estos objetos.

En ese sentido, el Macco pretende promover un circuito cultural y de museos en la Amazonía, capaz de concienciar a los distintos pueblos que habitan en la zona sobre la importancia de conservar su patrimonio. “En Ecuador todo estaba muy centrado en grandes ciudades como Quito, Guayaquil y Cuenca”, señala Álvaro. Para fomentar ese circuito cultural, uno de los proyectos impulsados por el museo, ‘Hecho con corazón’, persigue el objetivo de poner en contacto a artesanas, especialmente de pueblos indígenas, en de distintas zonas de la Amazonía en Ecuador, Perú y Bolivia.

De este modo, el centro también busca dinamizar la actividad economómica de la ciudad de El Coca o Puerto Francisco de Orellana, sirviendo como complemento al atractivo turístico que supone la exuberante naturaleza de la zona. Esta urbe de 50.000 habitantes, situada a orillas del río Napo, uno de los principales afluentes del Amazonas, surgió hace unos 60 años de la mano de la explotación petrolífera de la zona. “El extractivismo es lo que mueve esta región”, explica Álvaro, que señala que gran parte del crudo que alimenta las exportaciones ecuatorianas proviene de la región norte de la Amazonía y lamenta que los espectaculares paisajes de la zona estén salpicados por oleoductos y mecheros, en una muestra de “lo que no aparece en los documentales ni en los folletos turísticos”.

Portada de ‘Antología desordenada’, del berciano Álvaro Gundín. / Ical

‘Antología desordenada’

Todo el periplo vital de este berciano puede rastrearse en la red, concretamente en el blog Desde mi caja, que Álvaro utiliza como “puerta de salida para pensamientos atrapados” desde el año 2005, cuando escribió un cuento de terror para tomarle el pelo a un amigo y compañero de universidad en León. “No sé si me sigue alguien, pero al menos me entretengo”, explica el bembibrense, que alterna las entradas de contenido más personal con cuentos, artículos, comentarios o críticas de discos y películas.

Desde su desembarco en Ecuador, el contenido se orienta hacia caminos más líricos, de la mano del “despertar de la vena de la poesía”. “Me nació esa parte poética y ahora es algo que me encanta”, reconoce Álvaro, que achaca a la insistencia de familia y amigos la decisión de recoger los poemas “en un libro de verdad, de papel, de esos que tienen olor y tacto”. De la mano del berciano Mario Llamazares, profesor del IES Gil y Carrasco de Ponferrada, y de una amiga de Ecuador que trabaja en una editorial, Álvaro empezó el proceso de selección pero se encontró con lo que él califica como problema y que otros creadores verían como bendición: “En lugar de seleccionar me ponía a escribir más, así que llegó un momento en el que tuve que cortar”, recuerda.

El resultado final, bajo el título de Antología desordenada, se distribuye en España y Ecuador, con una tirada de 150 ejemplares en cada país y una portada a cargo de una historiadora y artista que ya le ha propuesto ilustrar algunos poemas para una futura edición destinada al público infantil. Al respecto, Álvaro lamenta que “publicar un libro es caro” y agradece a otro amigo suyo, “autodeclarado agente literario”, que haya organizado presentaciones del volumen en distintos puntos de Ecuador y Colombia. El libro también vivió su puesta de largo durante las pasadas navidades en Bembibre, municipio natal del autor.

En sus páginas, el lector podrá rastrear la influencia de autores como Gloria Fuertes, Federico García Lorca o Miguel Hernández, aunque Álvaro confiesa que, como a muchos otros poetas, casi le influye más la música que la poesía. Al respecto, sus referentes van desde figuras de la música folk de Estados Unidos de los años 60, como Pete Seeger, David Crosby o Joni Mitchell, hasta Víctor Jara, “el mayor cantautor de Latinoamérica”, a cuya figura le dedica un poema en el libro.