Vilamartín de Valdeorras no es un municipio cualquiera dentro de Valdeorras y de las poblaciones que se sitúan en torno al Sil. La virulencia de los incendios de agosto de 2025, se concentró con especial énfasis en su territorio en forma de catastróficas consecuencias extendidas hasta prácticamente la actualidad. Desde el Ayuntamiento, se ha trabajado sin descanso contra viento y marea para resolver especialmente la cuestión del abastecimiento del agua. Por su particular orografía, Vilamartín fue el municipio más castigado de la comarca, y uno de los más afectados de toda España, a tales efectos.
Sus valles estrechos y fuertes pendientes, favorecieron que las cenizas y sedimentos bajasen rápido hacia las captaciones del agua, provocando problemas intermitentemente. Los repetidos episodios de cortes de agua y restricciones de uso, incluso para consumo doméstico, han sido una constante. Esa constante se ha manifestado hasta nuestros días, evidenciándose tras tormentas como la del pasado miércoles 17 de junio. Entre tanto, desde la corporación municipal, se ha pedido de forma constante una ayuda a las administraciones superiores que nunca ha llegado a ser otorgada como debiera, contando con unas capacidades minúsculas para la magnitud de la superficie y de las problemáticas.
En medio de esta vorágine de intensas dificultades, diversos cambios se han vivido en el Consistorio de Vilamartín. El alcalde, Enrique Álvarez comunicaba oficialmente el cierre de una prolongada etapa al frente de la alcaldía tras presentar su dimisión, dejando tras de sí 15 años de gestión. Su papel durante los incendios había sido crucial, catalogable como heroico, y tendiente a lo milagroso. Aquellas difíciles circunstancias generaron sinergias que permitieron consolidar un cariño prácticamente incondicional por parte del pueblo. El testigo lo recogía de forma oficial este viernes 19 de junio, Sherezade Núñez, última teniente de alcalde durante el mandato de Álvarez. Asume el bastón de mando con el reto de liderar el municipio hacia el futuro.

Desde El Bierzo Digital, hemos conversado con ambos sobre el pasado, el presente y el futuro de un municipio como Vilamartín, el cual trata de resistir contra la despoblación, contra las problemáticas del abandono del rural, así como contra todos los lastres infraestructurales derivados de los incendios de agosto de 2025.
Rique, un alcalde del pueblo en lucha por el rural valdeorrés
En primera instancia, ¿fue difícil tomar la decisión de dimitir?
A ver, difícil, no. De hecho, fue levantarse y decidirlo. Pero había que decidirlo en el momento adecuado. Cuando decidimos presentarnos a esta legislatura ya teníamos claro que era última. No teníamos claro cuándo debería terminar nuestra andadura. No sabíamos si iba a ser a mitad de legislatura, un poco antes, un poco después, o qué circunstancias nos rodearían. Yo ya había pensado antes de los incendios, que era un buen momento, a mediados del año pasado. Pero, bueno, pasó lo que pasó con la llegada de los incendios, y después de los incendios, pues el trabajo que se nos vino encima con el tema de las complicaciones con las aguas, nos complicó muchísimo la vida. De tal manera, decidimos que no era el momento, y me decidí por entregarme a tope, para dejar la cosa lo mejor solventada posible. Después, con la perspectiva del tiempo, que pudiésemos decir “ahora es el momento”, porque más o menos teníamos hecho lo más urgente. Eso no quiere decir que no quede nada que hacer, evidentemente queda muchísimo por hacer. Pero en aquel momento, por lo menos, lo más urgente quedó solventado. Sobre todo, el tema de las captaciones y de las depuradoras de agua de Vilamartín, Valdegodos y Arcos.

Si tuviese que quedarse con alguna cosa en especial de lo que se sienta más orgulloso en su gestión, ¿cuál sería?
Pues empezando por el final, con el cariño de la gente. Nada más conocerse la noticia, me llegaron por centenares WhatsApps y llamadas de teléfono. Interpreté que lo habíamos hecho lo suficientemente bien como para que la gente viera otra forma de gobernar y aceptara que hay otra forma de gobernar. Vilamartín no suele ser un pueblo, un concello, en el que se muestre mucha empatía, o enfado con la política. Eso no quita que sí hubiese momentos naturales de muchas emociones. Sin embargo, ahora, al final, noté un reconocimiento que me enorgullece especialmente, porque te das cuenta de que esta o aquella persona que casi no te hablaba, que casi te esquivaba, ahora te transmite su sincero cariño. Mucha gente lo hizo así y me quedo principalmente con eso, porque aunque hay otras muchas cosas de la gestión que hicimos, esto es lo principal. Dicho esto, de lo que me siento especialmente orgulloso, es el tema de valorar lo que tenemos en nuestro rural, en nuestros pueblos.
Desde el principio pretendimos conseguir que la gente no abandonase nuestros pueblos, y para eso había que hacer inversión en ellos. Creo que logramos algo importante porque marcamos una tendencia en toda la comarca. Ahora, hay muchos alcaldes en Valdeorras que están proponiendo programas en este sentido también.
Respecto al relevo de Sherezade, la conoce perfectamente y tiene mucha experiencia dentro del Ayuntamiento. ¿Qué consejos le ha dado para afrontar la alcaldía?
El consejo que principalmente le he dado es que sea ella misma y que haga valer su personalidad. Su trayectoria es impecable, pero también es bueno que como joven improvise y dote de un cuño propio a su gestión, pensando en qué futuro quiere para su municipio. Porque con la definición que haga de esto, cuando vengan a las elecciones, el ciudadano decidirá su voto. Al final, aquí en Vilamartín quedó, creo, suficientemente demostrado, que no es un concello en el que se vote a los colores cuando se trata de las elecciones municipales. La gente cambia sus preferencias ideológicas en función de la persona y de la propuesta, y eso es digno de remarcar, porque nos habla de la cercanía que realmente existe en estos marcos locales.
Yo creo que tiene una buena oportunidad para demostrar todo lo que vale durante estos meses. Creo que puede marcar un buen rumbo para el municipio, porque capacidad de resolución tiene de sobra. También ilusión, juventud y ganas. Le auguro y le deseo, como ella sabe a la perfección, un buen futuro.

En base a su experiencia, ¿cuál considera que es el mayor problema que sufre el rural en Valdeorras en la actualidad?
El mayor problema siempre fue el abandono. Hemos tratado de cambiar esto promocionando la posibilidad de vivir en nuestros pueblos, que al final están a solamente 5 o 10 minutos, o un cuarto de hora, de todos los servicios localizados en Valdeorras. ¿Por qué me voy a ir a vivir a O Barco o A Rúa? Esto si tengo ambas localidades a un cuarto de hora, contando con la tranquilidad que me ofrece un pueblo de montaña.
Pero hay que decir que no todos somos iguales, y la vida en el rural tiene que gustarle a la persona. Pero tiene que haber la posibilidad de que estén bien dispuestos esos pueblos para que el que tenga esa ilusión de vivir con tranquilidad en ellos, pueda poder tener esos servicios disponibles. En poco tiempo, todos los pueblos de Vilamartín tendrán fibra óptica, ya ha quedado proyectado, y contarán con unos servicios mínimos imprescindibles.
¿Y cómo definirías el potencial de Vilamartín?
Falta mucho por hacer, pero creo que nos hemos acercado realmente a que los pueblos sean atractivos. Si se invierten en ellos, va a ser rentable en todos los sentidos. En este sentido, nuestro potencial es enorme. Yo siempre digo que las ciudades se nutren de toda la materia prima que se le proporciona desde los pueblos. Podemos empezar, si hablamos de Valdeorras, por el vino, el mejor godello del mundo que se puede ver en esas mesas de ciudad, es del rural valdeorrés. Las mejores castañas salen también de aquí. Por no hablar de energía hidroeléctrica, de electricidad, de industria, de ganadería, de agricultura.
Por eso, los políticos locales insistimos siempre en la inversión en el rural, pues la provincia, la comunidad, el país, no pueden funcionar sin nosotros.
Sherezade, la continuación de un proyecto por el rural
En primera instancia, ¿cómo asume el reto?
El reto, la verdad es que se asume como una enorme responsabilidad. Se puede decir que es la mayor responsabilidad que he tenido en mi vida hasta el día de hoy. Lógicamente, asumir esto ahora mismo, para mí, tiene una mezcla de miedo, de humildad y de ilusión por aportar al pueblo. Estos días fueron bastante duros, por lo que significa enfrentarte de repente a todas las funciones que tiene una alcaldía. Lo que ha pasado estos días con los desprendimientos e inundaciones tras la tormenta escenifica la complejidad de todo. Había mucho trabajo de urgencia por hacer, con lo que llevamos luchando desde agosto, y la tormenta agravó todo.

Tal y como ha relatado, la actualidad manda pero, ¿cuál considera que es la prioridad en el Ayuntamiento ahora mismo?
Como decía, la actualidad es apremiante. Para mí, la prioridad es atender las necesidades básicas de los vecinos. Que tengan acceso al agua, a los suministros básicos de una forma permanente, cosa en lo que ya empezamos a ver la luz después de casi un año. Es lo principal que repercute directamente en la vida diaria de los vecinos.

¿Cuál considera que es el mayor problema que sufre el rural en Valdeorras en la actualidad?
Coincido en el tema del abandono. Es precisamente el grado de abandono que a menudo sentimos. Las subvenciones que se enfocan en el desarrollo urbano y social se destinan a las grandes urbes, que son justamente las que menos lo necesitan. Nosotros pedimos y necesitamos únicamente sobrevivir, poder sobrevivir. Para nosotros es cuestión de vida o muerte. Estamos apartados de las grandes oportunidades de la gran periferia, incrustados en un entorno puramente rural. Es necesario y vital que se mire hacia nuestros municipios.
Para quien no conozca Vilamartín y sus pueblos, ¿qué significa Vilamartín tanto en Valdeorras como en las poblaciones del Sil?
El potencial que tenemos aquí, a todos los niveles, es impresionante. Yo siento que Vilamartín es reconocido desde fuera por la viticultura, porque tenemos un legado indiscutible, siendo los principales exportadores. Pero nuestros pueblos tienen una esencia especial, somos un municipio variado, que cuenta con núcleos a ambas orillas del Sil, e incluso en las montañas a gran altitud. Tenemos una biodiversidad, una cultura, una historia, un atractivo, especial dentro de Valdeorras y de toda la zona. Tenemos mucho arraigo por nuestros pueblos y estoy segura de que conseguiremos superar las dificultades que hoy nos asolan.
