Peñalba de Santiago cumple este 2026 diez años entre los Pueblos Más Bonitos de España. Fue en enero de 2016 cuando se conoció que esta localidad del municipio de Ponferrada entraba a formar parte de esta red, que nació en 2010 para dar a conocer pueblos que destacan por su patrimonio, belleza y cuidado, y en junio de 2016 tuvo lugar el acto oficial en el que se destapó el cartel que da la bienvenida a los visitantes a la entrada de Peñalba.
Para conmemorar este aniversario, la localidad berciana recibirá el próximo 25 de octubre un reconocimiento durante la asamblea general de los Pueblos Más Bonitos de España que se celebrará en Alcúdia (Mallorca). Junto a Peñalba, otros siete pueblos celebran sus diez años en la asociación: Torazu (Asturias), Liérganes (Cantabria), Laguardia (Álava), Sepúlveda (Segovia), Ciudad Rodrigo (Salamanca), Sos del Rey Católico (Zaragoza) y Zuheros (Córdoba).
Diez años de altibajos
La inclusión de Peñalba de Santiago entre los Pueblos Más Bonitos de España fue recibida con alborozo tanto en la propia localidad como en el municipio de Ponferrada y toda la comarca del Bierzo. Sin embargo, estos diez años no han sido un camino de rosas para este pueblo, que se ha visto amenazado por las llamas de dos grandes incendios: el que afectó a la Tebaida Berciana en abril de 2017 y el que cruzó los Aquilianos desde Llamas de Cabrera en agosto de 2025.
Precisamente, en esos incendios se busca el origen del gran problema que sigue afectando al día a día de sus habitantes: los desprendimientos que periódicamente cortan la carretera de acceso al pueblo por el valle del Oza. De hecho, a día de hoy el acceso está interrumpido a la espera de completar las obras para asegurar la ladera y evitar que las piedras lleguen a la calzada. Si hay un lado bueno en este asunto es que esos cortes aceleraron la apertura del acceso alternativo a Peñalba por el Alto de la Cruz.

Un pueblo de cuento
A pesar de esas sombras, Peñalba de Santiago sigue siendo un pueblo de cuento en el que el tiempo parece discurrir de otra manera cuando uno pasea por sus calles empedradas. La iglesia de Santiago se alza imponente en el centro, con su doble arco de herradura convertido ya en un símbolo de todo el Bierzo y sus mil años de historia contemplando al visitante. Alzar la vista y contemplar las cumbres de los Aquilianos casi corta la respiración, y recorrer el camino hasta la cueva de San Genadio es toda una experiencia de comunión con la naturaleza que nos hace entender por qué este fue el lugar elegido por aquellos monjes de la Alta Edad Media para su retiro espiritual.

