No. No ha sido una Encina más. Y ya llevamos casi cuatro décadas. Por el número de autoridades, cargos públicos electos y por la clara intencionalidad de los discursos, más en los momentos previos al acto oficial. Todo. Indicaba que se daba pistoletazo a una larga precampaña puesto que en esta festividad muchas caras se veían por última vez. La sombra de las elecciones municipales y nacionales se cierne sobre todo importante evento, y el Día de la Encina, patrona de la singular comarca del Bierzo, no iba a ser menos.
Como ya es costumbre, y la costumbre se ha vuelto tradición. En la media hora de llegada de autoridades de todos los niveles en las cercanías del Ayuntamiento de Ponferrada. ¡Cuándo será en una sede del Consejo Comarcal! se produce el que un servidor llama “besamanos” y no es otra cosa que verse las caras todo el poder político civil, militar y demás del Bierzo y buena parte de la provincia de León.
Entre saludos y abrazos. Los más importantes cargos son llamados por la prensa allí convocada. Este año destacaba en el Partido Popular Ester Muñoz, portavoz en el Congreso y que a pesar de sus compromisos intenta estar presente en su circunscripción electoral. Lo mismo que Alfonso Cendón por el PSOE. También han sido cabezas de cartel Juan Carlos Suárez Quiñones, reluciente consejero de Universidades, Industria…Y qué decir por parte de Vox, con el vicepresidente de la Junta Carlos Pollán. Lo que evidencia una creciente irrupción palpable de esta formación política. Para unos maldita y para otros necesaria.
Se ha puesto de moda, por imperativo de los jefes de prensa, las fotos de equipo. A modo equipo de fútbol. Lo que a nuestro entender de cara al público es una muestra más de las distancias abiertas entre las formaciones políticas. Borrenes con su alcalde a la cabeza mantenía posición de oferente en el salón de sesiones ponferradino. Diputados, senadores, coordinadora de la Junta y delegado provincial, subdelegado de Gobierno y el presidente de la Diputación de León (berciano a mucha honra) componía el grueso político con alcaldes de otras poblaciones y pedáneos del municipio.
Algo de chanza entre las filas socialistas por la presencia, este año sí, de Suárez Quiñones, quien ha salido vivo políticamente hablando de los incendios estivales pasados y con una salud de proyección dentro y fuera del PP excepcional. El extogado ha demostrado ser un zoom politkon griego de altura.
Y mientras el sudelegado de Gobierno, Héctor Aláiz, recordó los hitos del año como el Museo Sacro de La Encina, los 15 años de la Ciuden y demás, el presidente de la Diputación, Gerardo Álvarez Courel, se despachó a gusto hablando alto y claro que “la Diputación está siempre con las personas, pero no aceptamos culpas por carreteras y vías que no nos pertenecen”, en clara alusión al tira y afloja con Coalición por el Bierzo (Iván Alonso) y los contínuos sucesos en las carreteras del municipio. Inundaciones y aludes aparte.
El vicepresidente de la Junta, Carlos Pollán recordó el día del derribo de las chimeneas de Endesa. “Simbólicamente un declive”, del que se ofrece a luchar. También ha recordado a Ceuta y al problema de índole nacional que supone. El de Vox fue el único que se atuvo a los cinco minutos de discurso y a no hacer mitin de la intervención.
“El Bierzo nos necesita”
El primer berciano, es decir, el presidente del Consejo Comarcal, Olegario Ramón, quizás fue el más conciliador al reiterar en numerosas veces la “necesidad de la colaboración institucional”. “El Bierzo nos necesita”. Como Morala, recordó a las víctimas de Manzanedo con sus propios nombres y destacó la necesidad de unir con un plan para combatir los incendios con una cartografía especializada y previsora de catástrofes naturales, así como el desarrollo de las casi olvidadas Médulas. La autovía a Valdeorras y el lazo del Manzanal siguen en lista de espera.
Fue Marco Morala, el anfitrión del acto, quien recordó lo que todos tenían en mente, “es el último Día del Bierzo de este mandato”. Por lo que no deseaba hacer un mitin y le salió una larga reflexión política donde algún politólogo seguramente surgió en su discurso al hablar de “turbopolítica”. Una expresión que está poniendo de moda en las universidades especializadas un profesor ponferradino, antes político. Ya se la hemos oído a veces en su boca, un tal Fernández y no digo más. A adivinar. Las urgencias olvidan lo importante en la gestión pública. A lo que nosotros añadimos que es el ciudadano, el hombre, el que tiene que situarse como entre lo urgente y lo importante de la res pública.
El día nublado, no por ello frío, al revés, muy caluroso. Finalizó en clave política para dar paso a lo religioso. Procesión, ofrenda y eucaristía. La milla de oro histórica de Ponferrada, desde la Plaza del Ayuntamiento hasta el Castillo, se abarrotaba de gente a la hora de terminas de escribir estas líneas. La sensación de feliz fiesta se mezclaba con el velar armas electorales y el aumento de asimilados al periodismo que dificulta cada día más trabajar a los profesionales gráficos y redactores. “Había que hacer algo”, como decía cierto amigo columnista.
Mira que caben zampones en una foto, y eso que es pequeñita (la foto). Demasiado funcionario hiperpagado para unos resultados de gestión ridículos e ineficaces, eso sí, ellos con la cuenta corriente muy bien saneada y sin ningún problema de llegar a fin de mes.
Enhorabuena por el reportaje Alejandro,los Bercianos que vivimos desde hace tiempo en la lejanía,con cierta edad ya,agradecemos este tipo de comentarios.Que recuerdos de mi niñez en las siempre esperadas Fiestas de la Encina.Un fuerte abrazo a todos y disfrutar con alegría,amor y sobre todo mucho respeto.En cuanto al tema Político..ese es otro cantar.
EL BIERZO SIEMPRE, HASTA EL FINAL, A PPesar DE LOS DE siemPPre. HISTORIA. JUSTICIA. SENTIMIENTO.
Ester Muñoz viene a contaminar el ambiente con el consentimiento del amigo del narcotraficante.Esta señora echa bilis por la boca,su único argumento es el insulto.Espero que no vuelva